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MI HOGAR

Habían pasado dos semanas desde que tuve que salir fuera de la ciudad, mis superiores decidieron mandarme a un curso justo en estas festividades, cuando más se desea estar con la familia. Fueron dos semanas difíciles, cada segundo extrañaba más a mis bebes. Decidí tomar las cosas con la mejor actitud y gracias a dios hoy regreso a mi hogar. Festejaremos el año nuevo en familia.
Mi esposo y mis hijos acudieron a la central de autobuses para traerme de regreso a casa, al verlos desde lejos me sentí la mujer más afortunada del universo (ya que no todos tienen la dicha de tener una familia). Santiago es mi niño mayor, tiene su piel blanca como la nieve y unos hermosos ojos almendrados, pero lo mejor es su sonrisa de ángel que siempre me hace sentir tranquila; se veía feliz de verme, corrió hacia donde me encontraba gritando ¡mama!, lo tome en mis brazos y acaricie su piel tersa. Me sorprendió su melena larga color café, vestía un pantalón azul y una camisa rayada, al sentir sus pequeños brazos rodeando mi cuello y su respiración cerca de mi oído no pude evitar comenzar a llorar, el solo me dijo te extrañe mamita linda. Unos segundos después escuche a mi pequeño Diego gritando ¡mama! muy emocionado, lo tome en mi regazo y lo llene de besos, sus ojos negros desbordaban felicidad, no puedo creerlo también me extraño, ambos me hacían mil preguntas, no me daban oportunidad de contestar, escuche una voz que me era muy familiar, era mi esposo diciéndole a los niños por favor dejen respirar a mama, me rodeo por la cintura y me dio un beso tierno en la mejilla, susurro a mi oído por fin estas de vuelta, nos hiciste falta. Pude observar detenidamente su rostro por unos instantes, sus ojos negros y su ceja poblada lo hacían parecer un hombre serio, pero yo sabia que no era así.
Subimos al auto color marrón que nos acompaña desde varios años atrás, pude observar que tenia el parabrisas estrellado, guarde silencio e ignore el incidente, lo que menos quería era pelear, el auto se encontraba realmente desordenado, había pañales, ropa y juguetes por doquier, apenas pude abordarlo. Tenia un olor a yogur, seguramente los niños lo derramaron me dije a mi misma.
Regresamos a casa y al entrar el árbol de navidad que está en la sala me alegro la mañana, este año nos quedo espectacular, esa combinación de rojo, plata y dorado hicieron la diferencia, y el listón rojo que lo rodea lo hace resaltar. La cocina se encontraba muy desordenada, varios trastes sin lavar y ropa tirada por doquier, no me detuve y pase directo a nuestra habitación, ese edredón morado me relaja la mente, solo me deje caer en la cama, encendí el televisor e inmediatamente mis hijos corrieron a recostarse junto a mí, a pesar de que la casa se encontraba bastante desordenada me sentía inmensamente feliz de regresar a mi hogar y estar con mi familia.

Acerca del autor: Karla Lucero Alba Moreira

Encantada de estar aquí.

Karla88842

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