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Mi historia entre tus brazos – Capitulo I

Mi historia entre tus brazos.

¿Y ahora qué sigue? Conformarme con decir que lo intente, o seguir intentando aun con más de un 90 % de posibilidades de que sea solo perder el tiempo, porque ya has tomado una decisión y ya en mi lugar haz puesto a alguien más que se está encargando de sacarme de tu mente y de tu corazón.

¿Sabes? Me dolió mucho no tener una respuesta después de las flores que te envié, malo o bueno solo quería que me dijeras que te parecieron y si ibas a poder asistir a la cita que quiero tener contigo pero que aún no me has confirmado si asistirás o no. Por eso te envié las flores, pero veo que le diste tanta importancia que nisiquiera fuiste capaz de decir gracias.

Es doloroso pero poco a poco estoy tratando de hacerme a la idea de que ya no estas a mi lado y nunca más lo estarás, trato de pensar que es lo mejor, que de esta forma serás más feliz, que encontraste a alguien que puede hacer lo que yo no hice y que no cometerá los mismos errores que cometí, trato de pensar que todo esto me sirvió para aprender más de la vida y que no vale la pena esperar que me des una oportunidad para reescribir nuestra historia, en vez de hacer una historia nueva con otra persona.

Pero a todo esto, eres lo único que llega a mi mente y no me deja concentrarme en cosas como el trabajo, los amigos, la Universidad (a la cual ya he empezado el proceso de reingreso), entre muchas otras cosas que intento hacer para olvidar el sufrimiento de tenerte lejos y saber que quizás mientras yo pienso en todo lo vivido contigo, tú vives nuevas experiencias con otra persona. Pero lo que más me duele es pensar en cómo llegamos a esto, he pensado en tantas cosas que pudieron llevarnos a esta situación e intentando culpar a algún momento de nuestra historia, no encuentro cual sería y solo se me ocurre hacer un recuento de las cosas que han pasado desde aquel día en que te vi en la cancha,
hasta hoy que ya no te puedo ver.

Aún recuerdo ese día hace más de 5 años, llegué, vi lo que hacían todos, me presente con la encargada y empezamos el entrenamiento de ese día, en cada descanso solo tenía tiempo para mirarte y acercarme para ver la belleza de tus ojos, desde que te vi atrajiste mi atención, porque en ese tiempo me interesaba una niña que estudiaba conmigo la cual tenía un color de ojos y de piel igual de hermosos que los tuyos.

Las primeras palabras que cruzamos, fueron para molestarnos porque en ese momento alguien más tenia nuestra mente ocupada, pero con el paso de las semana, nos fuimos acercando y tu despertaste en mi un interés que en ese momento quise tomar como una forma de olvidarme de aquella chica que me interesaba y para la cual yo solo era un buen amigo. Pero tu tenías tus propios problemas, había alguien que te tenía muy ilusionada y por quien sufriste mucho, en ese momento esa persona te hizo mucho daño y creo que fue nuestro apoyo lo que te ayudo a elegir el
camino correcto para afrontar esa situación. Desde ese momento y sin que supiéramos realmente como, me convertí en uno de tus confidentes y consejero, quizás estar cerca en los momentos que más necesitaste fue lo que hizo posible el comienzo de lo que hoy no quiero que termine.

Con el paso del tiempo nos acercábamos más, fuimos más que simples amigos, pero quizás por mi timidez o por mi falta de experiencia, yo no supe cómo decirte que mi interés en ti iba más allá que de una simple amistad, y fue esta la razón por la que el día que pensaba sincerarme contigo, otra persona lo hizo primero y tú lo aceptaste a él, te veías feliz y radiante y yo no quise arruinar tu felicidad y simplemente me aleje un poco de ti porque al verlos juntos era como si me dieran una puñalada por la espalda.

Con el paso de las semanas al parecer te hizo falta mi compañía, y no sé qué paso pero ya no te vi tan radiante, te veía como si algo te faltara, y yo sentía lo mismo. Pero pronto llego el día en que hablaríamos del tema, y aún tu estando con esa persona simplemente hablamos y te dije lo que sentía y lo que paso aquel día en que decidiste darle la oportunidad a otro. Y en la semana hicimos lo que nunca, seguimos hablando por mensajes de texto, por teléfono, y un día simplemente te pedí que fueras mi novia y tú no dudaste en decir que sí. Yo me sentí muy contento ese día, pero me contó tu amiga después que tú estabas más feliz que yo y que no podías ni disimular, en la escuela estabas que parecías un rayo de luz y tu alegría se notaba en todas partes, no podías disimular lo que sentías en ese momento.

Luego de ahí las cosas fueron geniales, nos tocó irnos de campamento un fin de semana, y haya te dije algo que cada día recuerdo y que hoy es una de las cosas que más me hacen sufrir, recuerdo que ese día estábamos muy cansados, habían pasado muchas cosas que nos habían llevado al límite y que nos estaban exigiendo que diéramos más, y cada paso extra que dábamos era doloroso y a ti por tu parte te asustaba, yo de mi lado solo lo estaba disfrutando, porque es lo que me gusta y me encantaba la forma en que probaban nuestra resistencia. Llego un momento en que se te salieron las lágrimas y no sabías que hacer, te pregunte en voz baja: ¿Qué te pasa? Y me respondiste “Tengo Miedo”, entonces sin pensarlo solo seme ocurrió decir: “no te preocupes, mientras estés conmigo no permitiré que nada malo te pase. Solo disfruta del momento que yo me encargaré del resto.” Y desde ese momento vi cómo se esfumo de tu cara el miedo y solo veía en ella confianza y esperanza. Hoy lamento mucho que al pasar los años dejé de cumplirte, me olvide de hacer que disfrutes, y de que debía de encargarme yo de los problemas. ¡Lo siento!

Pero en ese entonces si cumplí, siempre que se presentaba una situación similar te recordaba lo que te había dicho ese día y tú como siempre, confiabas en mí. Pasaron los días y los meses y tu amor hacia mi crecía y yo solo me confundía, tanto así que por las limitaciones que tu madre nos ponía, por la diferencia de edades, y por la forma en que nuestra sociedad veía las cosas y por cómo me sentía al pensar que estaba haciéndote un daño al estar cerca de ti, te pedí que nos diéramos tiempo y que quizás en el futuro si aún estábamos interesados podíamos retomar las cosas. Tu no querías y yo tampoco pero creía en ese momento que era lo correcto, aun así seguimos en comunicación, seguimos siendo amigos, seguíamos hablando, pasaron varias semanas y al final me hiciste entender que no importaban las circunstancias, tu y yo queríamos estar juntos y eso nadie lo podía cambiar.

Pero que coincidencia de nuevo, el día que supuestamente resolvimos todo, que decidimos retomar nuestra relación, ese mismo día te tocaba ser dama de honor en el festejo de los 15 años de una de tus primas y quien resulto ser tu pareja estaba muy interesado en ti, y según me contaste tú, y luego me confirmaron otras personas, esa noche tomaste más alcohol del que debías tomar y terminaste besándote con aquel tipo y siendo su novia también.

Cuando me dijiste eso me sentí muy mal, tanto así que te dije que dejáramos las cosas como estaban, y que te quedaras con él, no sé qué pasaba por tu cabeza en ese momento pero lo aceptaste sin replicar y sin decir nada más. Duramos un tiempo fuera de contacto, y luego un día me contactaste de nuevo y comenzamos a estar en comunicación otra vez, como amigos, poco a poco hablamos de cómo habían sucedido las cosas, me dijiste que no lo querías, que me querías a mí y que aceptaste quedarte con él porque pensaste que ya yo no te quería y no querías quedarte sola. Luego de un tiempo yo acepte que me hacías falta y tú me dijiste que terminarías con él pero que no habías encontrado la oportunidad, luego te dije que si en realidad querías estar conmigo yo estaba dispuesto a estar contigo, pero que esta vez debíamos hacer las cosas bien desde el principio. Te di un plazo para terminar con él y te dije que cuando lo hicieras hablaría con tu madre para que me permitiera visitarte y no tuviéramos que vernos a escondidas, tu dijiste que estaba bien pero que debíamos esperar un tiempo primero antes de hablar con ella. Cumpliste, terminaste con el antes que se cumpliera el plazo y yo por mi parte también cumplí, unos días después de que me dijiste que terminaste con él, fui a tu casa, hablamos y te dije que hablaría con tu madre. Te asustaste y estabas completamente negada a que lo hiciera, en tu rostro solo se veía el miedo, tanto así que cuando la llamaste y le dijiste que yo quería decirle algo, inmediatamente ella salió tú te fuiste para la galería porque los nervios no te permitían estar presente. Y sucedió lo que tenía que suceder, hable con ella, le explique acerca de mi interés en ti y de mis intenciones para contigo y ella por su parte me explico por qué ella no podía aceptarme como tu novio en su casa, ambos entendimos el punto del otro y ella de forma pacífica me puso todas las negativas para que yo este contigo, pero como en ese entonces yo quería estar contigo, pero quería estar contigo por las reglas como debía de ser, y que entendieran que yo no quería ningún mal para ti y sabiendo que estaba dispuesto a hacer lo que sea para estar contigo, por más negativa que ella me ponía yo le proponía otras opciones, hasta que llegamos al acuerdo de que podía visitarte 2 o 3 veces por semana, no a muy altas horas de la noche y cumpliendo sus reglas, a lo cual yo accedí de inmediato.

Para mi ese fue el verdadero inicio de nuestra relación, porque desde ese día yo iba a tu casa sin temor de que tu madre me viera, salía contigo (varias veces a escondidas) pero sin pensar en el que dirán o en que le contarían a tu madre o en que podría pasar.

Siempre pensé que nuestra relación era diferente a todas las demás, porque hacíamos cosas diferentes y en un orden muy distinto a los demás, por ejemplo, un día me invitaste a tu casa, y me dijiste que dejara “la Negra” (mi vehículo de ese entonces el cual llego a ser una de las partes principales de nuestra historia) en otro lugar para que nadie supiera que yo estaba ahí, y así lo hice, le dije a uno de mis cómplices que me llevara y que se llevara la pasola hasta que yo lo llame para que me fuera a buscar, y ese día cuando estamos hablando en la sala me dices que quieres que conozca tu habitación y yo muy iluso en ese tiempo digo “está bien” ya hay adentro me enseñas ciertas cosas, incluyendo algunas que nunca pasaron por mi mente que conocería ese día y cuando perdí el miedo y quise ver algo más, me frenaste y no quisiste seguir, fue la primera vez que te vi semi-desnuda pero para mí fue como si hubiera visto un Ángel con la luz más brillante del cielo. La suerte fue que me frenaste y por eso no hubo problemas ese día porque 5 minutos después llego la hija de tu padrastro y casi nos encuentra en tu habitación…

Pero esa fue solo la primera de todas las locuras que hicimos. Como olvidar cuando salíamos disque a caminar en las mañanas y era más el deseo que teníamos de vernos a las 5 de la mañana, que el deseo de caminar, o cuando te tocaba amanecer donde tu hermana y nosotros la manipulábamos para que te deje salir por 10 minutos para verte conmigo, y esos eran los 10 minutos más largos, porque ahí se convertían en 1 hora y a veces más y siempre tu hermana decía que no te volvía a dejar salir, pero siempre volvíamos a hacer lo mismo, ahora me da risa donde íbamos siempre esas noches cuando salíamos, siempre te llevaba al frente de la Fiscalía y te decía que si tu madre se enteraba de que salíamos a esa hora de la noche sin permiso a mí me iban a llevar para allá y me iban a meter preso. Pero la única razón por la que te llevaba ahí es porque quedaba en una de las salidas de la ciudad hacia la autopista y no vivía mucha gente por ahí, pero sobretodo me encantaba ver las luces de los vehículos cuando iban pasando por la Autopista, para mí era genial estar contigo en la negra abrazándote y diciéndonos al oído lo mucho que nos amábamos.

Jajajjajaja, aún recuerdo cuando mi amigo, a quien en ese entonces consideraba mi hermano, y yo , salíamos del Politécnico en horas de clases o en recreo, siempre con alguna excusa barata, pero como teníamos los contactos necesarios en la dirección siempre nos firmaban los permisos para que el portero nos dejara entrar y salir. Y todo esto solo para ir a verlas a ti y a tu amiga que eran nuestras novias, son esas las locuras que mi mente no puede olvidar.

Pero la felicidad como siempre había algo que la quería empañar, en esos días habías terminado el 2do grado en la escuela y en donde querías estudiar era un poquito retirado, y sabíamos que si te ibas solo te iba a poder ver los fines de semana y no todos porque quizás a veces no ibas a poder volver, aparte de que ibas a vivir con tu padre y creías que él no me iba a aceptar. En ese entonces yo no quería que te fueras y tú estabas
prácticamente entre la espada y la pared, o te ibas a cumplir uno de tus sueños más anhelados de ese entonces y te alejabas de mi por un tiempo o te quedabas en la escuela que estabas y podíamos seguir viviendo un sueño juntos, pero yo estaba negado a que te fueras y creo que hasta te llegue a decir que prefería que termináramos, que tenerte lejos y no poder verte, no llegamos a ningún acuerdo concreto pero
al final te dije que te fueras que yo intentaría ayudarte a que nuestra relación no se viera afectada, y así fue. Cuando te fuiste, no pasaron bien ni 2 días cuando ya yo estaba en tu nueva casa hablando con tú padre y diciéndole quien era y lo que quería contigo creo que me ayudo un poco que esa noche él estaba de fiesta y un poco tomado, porque me hizo unas cuantas preguntas pero me dijo que podía ir siempre que yo quisiera a
visitarte.

Y eso fue lo único que necesité para ir a verte 2 y 3 veces por semana, muchas veces en la universidad no pensaba en otra cosas que no fueras tú, no me concentraba en las clases y solo me daban deseos de verte y salía de clases disque al baño y cogía camino para tu casa y allá me aparecía en las noches y tú solo me decías que estaba loco por coger de noche para allá, que eso era muy peligroso, que no lo hiciera, pero yo te
decía que era un riego que no me importaba correr con tal de verte.

Pero aparte de todo esto, también nos seguimos viendo los fines de semana, tu ibas para la escuela de inglés los sábados, y yo salía a buscarte y nos íbamos lejos y nos olvidábamos de todo y de todos, muchas veces fuimos a mi casa que casi siempre estaba sola y nos poníamos a inventar cosas, yo te enseñaba mi habitación pero ya en ese entonces nuestra relación estaba llegando a otro nivel, ya el deseo de conocer y experimentar
otras cosas se estaba apoderando de nosotros, ya yo tocaba todas las partes de tu cuerpo como si fuera el mío y ha a veses cuando yo no lo hacía tú me incitabas a tocarte, varias veces terminamos sin ropa a punto de cruzar una barrera que te daba pánico cruzar y si no hubiera sido por el amor y el respeto que te tenia, creo que la espera no hubiera sido tan larga y hubieras sido mía muchísimo antes, pero yo tenía la mala costumbre de cuando decías ya, para, no quiero, no estoy lista, yo siempre me detenía porque no quería forzarte a hacer algo que no querías.

Pero yo tenía la esperanza de que todo esto sería hasta un día, y así fue.

Un día me pediste que te fuera a buscar a la escuela de inglés, después de varios días sin comunicación, estábamos atravesando por unos cuantos problemas en nuestra relación, y ese día hablamos de muchas cosas y llegamos a ciertos acuerdos, tú estabas dispuesta a lo que fuera con tal de que las cosas mejorarán entre nosotros, yo por mi parte no quería que te sintieras en la obligación de hacer cosas que no querías solo por complacerme, y ese día le dimos un poco más de riendas sueltas al deseo, y paso lo que desde hace mucho tiempo estábamos posponiendo. Solo te estaba besando y cuando vine a darme cuenta estábamos desnudos en el piso, yo encima de ti preguntándote ¿enserio quieres? Y tú me respondiste ¡si pero por favor hazlo despacio!, en ese momento creo que me pasaste tu pánico a mi porque todo mi cuerpo se bloqueó, mi mente me decía hazlo pero mis músculos dejaron de responder, y el principal también, pero me dije a mi mismo, el momento que tanto
esperabas ya está aquí y no vas a fallar ahora, y con tus caricias y el deseo de hacerte mía ese día dejaste de ser niña, aunque no por completo.

Para mí fue frustrante pensar que no estaba al 100% ese día y que nada fue como me lo esperaba, y solo me decía que la próxima vez que pasará tenía que valer por las 2 y así fue, llego el próximo fin de semana y aunque no te puede buscar en la escuela de inglés, ese día te toco amanecer con tu hermana y la manipulamos de nuevo y salimos juntos ese día te pedí que te pusieras un vestido porque ya tenía mis planes hechos, fuimos donde íbamos todas las noches que salíamos y empecé a tocarte y me dijiste aquí no, lamentablemente ese día estaba corto de dinero y no podía pagar un hotel, ni llevarte a casa porque mis padres estaban allá entonces solo se me ocurrió llevarte a un sitio más solitario y luego allá te pasaste a la parte delantera de la pasola y a mí que me estaba quemando el deseo de hacerte mía, y pensaba que tu no querías, pero me besaste y te toque y me respondiste entonces las cosas fluyeron con naturalidad, en ese momento mi cuerpo no se bloqueó y en mi mente estaba solo una cosa, demostrarte lo mucho que te deseaba, y así fue, ese día quite cualquier duda que podía haber quedado acerca de si aún eras virgen o no, y desde entonces ambos consideramos ese día como la primera vez que fuiste mía.

Pero este fue solo el inicio de la historia que marco nuestras vidas.

Continuará… 

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