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Mi fe, mi existencia

Mi abuela, Jacinta Lara, fue quien nos presentó, ella siempre me decía que te debía amar por encima de todo y de todos; pero de niña no entendía, yo le decía que te podía amar, pero de segundo lugar, porque ella ocupaba el primer lugar en mi corazón.

Aún recuerdo, cuando por primera vez sentí que me hablaste con la mayor claridad posible.Tú sabías que amaba a mi abuela más que a nada y que a nadie en éste mundo, para mi ella lo era todo.

Aquella noche oscura e intensa, en la que a través de un profundo sueño me anunciaste que ella pronto moriría, me hizo despertar con gran angustia y molestia. Tu sabías que no tenía a más nadie, sabías que sin ella simplemente no tendría el valor para afrontar la vida; sin embargo, aquella premonición no se detuvo.

Luego entendí lo mucho que me amabas, entendí que me querías preparar, me regalaste un lapso de tiempo adicional, tiempo en el cual amé y aproveché al máximo cada milésima de segundo junto a mi abuela; incluso me diste la madurez y la sabiduría para haber sido yo quien te pidiera que la liberaras del dolor.

Aquel evento me permitió conocer tu poder, tu omnipotencia, tu infinita misericordia; y entendí aquellas lineas que las aplico cuando me suceden cosas que no entiendo: «Dios escribe recto sobre líneas torcidas».

Sabes que aunque suene como letra de una canción, existo por  ti, y a pesar de que para el resto del mundo pareciera ser cosa fácil, decidir estar en tus caminos, no lo es; sin embargo, yo amo vivir así, y por eso te agradezco y te pido que mes des la fortalece necesaria para nunca abandonarte, jamás, jamás…

 

Yesenia Rojas

Perseverante

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