Mi Cirugía

Argumento.

Soy un joven universitario de promedio alto, me preocupo por mantener notas sobresalientes. Estando en una prueba final de Diseño Estructural me sobrevino una crisis aguda de dolor abdominal por la que tuve que retirarme de clase e ir al hospital. Fui sometido a una cirugía abdominal teniendo como diagnóstico: Apendicitis Aguda. Se complicó mi convalecencia y tuve que ser intervenido dos veces más. La recuperación tardó un par de meses, hecho por el cual perdí el derecho a la nota final de algunas materias.

Trama.

1.       UNA MAÑANA CUALQUIERA. Salí de casa camino a la universidad.

2.       SALÓN DE CLASES. Mis compañeros reconocieron por la coloración de mi rostro y labios, que algo andaba mal. Espero la llegada del profesor con las pruebas finales.

3.       RETIRO DEL AULA.  Se acrecienta el dolor. Subo al auto para buscar ayuda médica.

4.       EN CASA. Mi hermana  me acompaña al hospital.

5.       HOSPITAL. Me reciben. Realizan pruebas de laboratorio. Dan mi diagnóstico.

6.       SALÓN DE OPERACIONES. Apendicitis Aguda.

7.       CONVALECENCIA. Se complica. Se dan dos pequeñas cirugías más.

8.       PÉRDIDA DE MATERIAS. La recuperación se me extendió a meses.

Mi cirugía

Era otra mañana más, salía de casa muy temprano. De camino a la universidad como de costumbre. Estaba algo retrasado. Iba en el auto escuchando música de sin bandera, de acompañante, un termo (tipo tasa) con café. Al llegar a los estacionamientos de la universidad, apagué la radio, subí los cristales del auto y le di el último sorbo a mi café. Entré a mi salón de clases. Saludé a mis compañeros y di el típico “BUENOS DÍAS” con mi voz grave. Tomé asiento, pero algo extraño empezó a ocurrir.

No estaba hablando mucho, como era de costumbre. Mi silencio estaba siendo provocado por un dolor abdominal que jamás había sentido. Al pasar los minutos el dolor se intensificaba en mi abdomen bajo, casi no podía respirar. Mis compañeros notaron que algo extraño sucedía y me hacían preguntas… ¿Qué pasa? ¿Estás bien? Yo, movía mi cabeza de lado a lado en señal de que no estaba sintiéndome en buenas condiciones. Escuchaba a mi alrededor voces pronunciando que, mis labios se estaban tornando color morado y que mi rostro estaba empalideciendo.

Los segundos se sentían eternos. Yo no deseaba perder mi examen final de Diseño estructural II, por eso estaba luchando contra el insoportable dolor, esperando al profesor para desarrollar la prueba. El arquitecto entró al aula, y en tono de burla nos dijo: ¡Llegó su examen!

 El dolor se triplicó y ya no podía más. Me levanté con mucha dificultad. El profesor puso la hoja sobre mi escritorio y yo sin poder hablar, salí como pude. Caminé como zombi hasta mi auto. Pensando en descansar, conduje hasta casa. Temía accidentarme. El dolor era muy fuerte. Mi pierna derecha perdía movilidad. El corazón palpitaba fuerte y muy rápido.

 Llegué a casa. Pedí ayuda a mi hermana, quien estaba en su quinto mes de embarazo. Ella, al verme tan pálido, llamó a mi madre. Sin saber qué hacer, solo pude decir que fuéramos al hospital. Ya no podía soportar más.

Me bajaron del auto prácticamente cargado, no podía caminar. El agudo dolor en el abdomen ya no era intermitente.

El médico me examinó y dijo que debía hacerme un examen de orina. Camino al baño lo peor ocurrió. Era tan intensa la agonía, que no resistí. Todo me daba vueltas. Mi visión se oscureció por completo y me desplomé.

Tenía diecinueve años cuando entré al salón de operaciones por una apendicitis aguda. La cirugía tardó al menos unas dos horas y media. De haber esperado más tiempo, pudo reventar mi apéndice e infectar todo a su alrededor. Habría sido muy grave.

Al despertar de los efectos de la anestesia, mi cuerpo temblaba mucho. Un frío intenso recorría todos mis huesos, estaba teniendo algún tipo de reacción poco usual. Luego de algunas horas desperté por completo. Intenté mover mis piernas porque no las sentía, tuve miedo. No reaccionaban. La mañana siguiente desperté y motivado por las palabras de una enfermera, intenté levantarme y caminar. Me dijo que si lograba caminar podrían darme salida. Y así ocurrió.

Antes de que me dieran de alta, recibí varias visitas de compañeros de la universidad y también obsequios. Deseaban mi rápida mejoría.

Pronto estuve en casa y seguía preocupado porque era mi semana de exámenes finales. Hacerlos solo, sería más difícil. Eran materias muy pesadas. Mi recuperación tardó mucho. La cirugía seguía dándome problemas.

Luego de dos pequeñas intervenciones más, pude sanar por completo. Sin embargo, me retrasé bastante en mis estudios.

 Viví la desgracia de la negligencia médica y el descuido de quienes cosieron mi herida, provocó un absceso. Dejaron gasas dentro de la herida, y las suturas internas fueron hechas con un hilo que no pudo nunca disolverse. Fue duro, pero tuve que soportarlo y aceptar que perdería algunas materias.

dhjvalderrama
Author: dhjvalderrama

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Argumento falta poner más la lupa, das info de más. Trama bien y relato muy bien, ahora a enfocarse en corrección.

  2. jesus chapa

    es muy extenso el relato pero bien relatado, un poco mas conciso seria genial

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