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Luz de mi vida

Me dificultaba respirar,sentia  una gran opresión en el pecho. Era tanta la impresión que me había provocado las palabras de mi padre, que me llevo a un estado donde ya nada importaba, la palabra familia perdió sentido, no encontraba forma de describir ese dolor, que causó él con unas palabras.  Las lágrimas cayeron por mis mejillas, sin poder retenerlas. Tuve ganas de gritar, decirle de una vez por todas todo lo que sentía; pero las palabras no salian de mi boca, por mas que intenté decir algo no lo logré. Mis fuerzas iban disminuyendo poco a poco. Entonces recordé las palabras de mi madrina, que me dijo:

—Hija, recuerda que cuando estés en los momentos más tristes, cuando no tengas idea de dónde ir. Habla con Jesús y la virgen, nuestra madre, ellos te escucharán siempre.

Esas palabras retumbaban en mi mente, así que decidd hablarte.

—Padre mío, no entiendo nada, estoy tan confundida, no sé qué hacer, cómo reaccionar. ¿Por qué me está pasando todo eso a mí? Yo no merezco esto —hablé con voz suplicante de respuesta —. Madre mía, tú que me conoces, tutú que sabes todo el dolor que cargo, te pido que me cubras con tu manto y me permitas poder conocer tu palabra. Que me des las fuerzas para levantarme, para seguir luchando sin importar todo el dolor, que pueda dejar atrás todos los malos momentos y empezar de nuevo — mi voz se volvió mas fluida—. Madre mía, te pido que intercedas en mi nombre ante tu hijo, Jesucristo. Permíteme volver a tenerte junto a mí, ayudame a recobrar la fe que tenía antes —mis lágrimas disminuyeron un poco — Dios, perdóname por el remcrr que guardo en este instante, te pido que no me dejes sola, ayúdame a poder perdonar y que mi padre cambie.

Mi cuerpo cada segundo que pasaba lo sentía más pesado, pero toda la confusión se había ido casi en su totalidad. En ese momento apagué la luz y me recoste en mi cama con la seguridad que me habían escuchado y mañana sería un nuevo dia.

 

Erika Diaz Cubas

La mejor forma de vivir plenamente es disfrutando de aquello que tanto anhelo nos da día a día, dejando de lado las malas experiencias para el final de día para reflexionar sobre eso que nos incomodó.
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Tomar una taza de café acompañado con el olor tan exquisito a libro nuevo es una sensación Inefable...

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