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Loca por las compras

ARGUMENTO:

Actualmente Karen trabaja en la radio. No ha sido una temporada buena para ella, ya que trabaja por horas. Comienza a sentir la presión económica. Necesita pagar la tarjeta y el cobrador de la mueblería ira pronto a su departamento, ha caído en una situación económica deplorable por cosas sin sentido.

 

TRAMA SITUACIONAL:

Oficinas Radiodifusora: Llevo dos años trabajando como “colaboradora”

Reflexión: El trabajo ha ido en decline para mí, no hay mucho trabajo extra y me he quedado sin programa. He hecho demasiadas compras con la tarjeta.

Correspondencia: Ha llegado el estado de cuenta, no tengo para pagar el monto mínimo y me siento presionada. Pido un aumento en el trabajo.

Cobrador: Ha venido el cobrador de la mueblería, le he dicho que vuelva otro día. Tengo una pequeña charla con mi madre.

Hago un plan: Mi jefa me autoriza el préstamo. Hago un plan para poder mantenerme a flote mientras mi situación económica mejora.

 

ESQUEMA RIGUROSO:

Oficinas de la radio: He trabajado Estoy en el área de producción, trato de adelantar trabajo y espero con mucha suerte que me soliciten para hacer horas en cabina.

Reflexiono sobre mis cuentas: Mientras sigo esperando algo de trabajo, hago un recuento de las horas laboradas hasta el momento. Mi programa fue cancelado. No me ha ido nada bien. Comienzo a percatarme que he comprado de más con la tarjeta. Hago compras compulsivas.

Correspondencia: Llego a casa, hay correspondencia esperando. Es el temido estado de cuenta, me da miedo abrirlo y ver que de verdad me pase con las compras. Comienzo a pensar en pedirle un préstamo a mi jefa. A la mañana siguiente hablo con mi jefa Lucy, le explico mi situación y ella accede a hacerme un préstamo. Acordamos dar abonos cada quincena.

Cobrador: El chico de la mueblería viene otra vez, le explico mi situación y es comprensivo, acordamos una nueva fecha. Mi madre me visita, necesita que le de dinero, intenta comprender, pero insiste en que en cuanto pueda le avise porque de verdad lo necesita.

Organizo mi plan: Logro liquidar el pago de la tarjeta gracias al préstamo de mi jefa. Reflexiono sobre mi situación, organizo mi plan para pagar el préstamo, para ahorrar y poder mantenerme a flote.

 

RELATO:

Estoy en la cabina de la radio, el aire acondicionado está muy frío, así que subo un poco la temperatura porqué los dedos se me están entumeciendo. Estoy haciendo producción, a unos audios míos y le estoy ayudando a Tania con la producción de los suyos. Eso me ayuda a hacer un poco de tiempo; mantengo la esperanza de que se me solicite para hacer cabina. El contrato como “colaboradora” y trabajar por horas, ya no es tan conveniente para mí. Estos últimos meses, no me han asignado horas extras, ni me han llamado para cubrir algún compañero, y encima de todo, me retiraron el programa que tenía por las noches. Lo extraño. Tomar mi café a las 10:00 de la noche para que Morfeo no se apodere de mí y hacer que los lunes tengan sabor a viernes. Hacer todos los días una pachanga. Me daba una gran satisfacción animarles las noches a los radioescuchas y sentía bonito en el corazón cuando leía los mensajes que me mandaban al programa. Ahora solo vive en mi memoria.  Además de que era el mayor ingreso en mi quincena, y ahora sin el programa y sin horas extras, me ira muy mal el día de pago. Prácticamente estoy en la ruina. Y también hay que agregar que me la he estado pasando haciendo compras compulsivas. Nomás salía a tomar un café con una amiga y regresaba con una bolsa siempre. ¿Y que compraba? Más cosas de las que ya tengo. Siento como un frío recorre mi espalda. ¡Maldita sea! ¿No sé qué voy a hacer?

Haciendo cuentas en mi mente me doy cuenta de que llevo pocas horas trabajadas y no me va alcanzar para sobrevivir a fin de mes y pagar la tarjeta. Es hora de irme. Decido caminar a casa a pesar de que está un poco lejos. El sol es cálido y hoy sopla un aire fresco. Paso a través del laberinto de los edificios para acortar un poco el camino. Me gusta el ruido que hacen las hojas secas cuando las piso.

Llego a casa y empiezo a temblar al ver unos sobres tirados frente a la puerta de mi departamento. Es el estado de cuenta de la tarjeta y el recibo de la luz, y porque no, también hay una nota del cobrador de la mueblería que vino a buscarme. Dice que pasara el siguiente lunes. Doy un gran suspiro antes de levantarlos del suelo y como si fuera la decisión más importante de mi vida, me decido a entrar. Voy directo a la cocina, me preparo un café y busco un lapicero y la libreta más cercana a mí. Es momento de hacer cuentas y hacer frente a mi realidad.  Tengo que saber cuánto tendré disponible para no morir de hambre, cuanto tendré agregando el pago de la quincena, y tener conocimiento si será suficiente, o si tendré que vender algún órgano en el mercado negro.

Al final logro juntar una buena cantidad, pero aun así no es suficiente. Empiezo a pensar en pedirle un préstamo a mi jefa. Creo que eso me ayudaría a estabilizarme y a salir del bache financiero en el que estoy.

Al día siguiente llego muy temprano a la radio. La puntualidad no es el fuerte de mi jefa Lucy, pero creo que es una de las ventajas de ser “la jefa”, puedes llegar tarde. Por fin llega, con su traje sastre color rosa palo que combina con su piel pálida, y con una gran sonrisa nos da los buenos días. Las manos me sudan, nunca le había pedido algo así, pero al parecer hoy va a ser mi día de suerte. Lucy me mira directamente a la cara mientras le cuento mi situación actual, creo que me está analizando como buena psicóloga que es. Pero al final accede y me autoriza un préstamo, se lo agradezco con mi alma entera.

Esa misma tarde el cobrador de la mueblería se presenta nuevamente, su jefa lo ha enviado otra vez. Es muy comprensivo con mi situación actual y me comprometo con él en una nueva fecha. Y como cobradora puntual, también me visita mi madre. Me agradan sus visitas y desahogarme con ella, pero parece que cuando le hablo de mis problemas, es como si le entraran por una oreja y le salieran por la otra, como si no me escuchara o de plano no le importara de lo que hablo. Además, me insiste en que ella y mi padre me necesitan y también hablando económicamente. Hace esa expresión como si de verdad me comprendiera, pero al mismo tiempo me recuerda que aún siguen vivos y que en cuanto pueda los apoye con lo que pueda. Uff, apoyo económico es lo que yo quisiera ahora.  Estoy en una crisis por culpa de mis arranques compulsivos, compras innecesarias y por comportarme como una niña berrinchuda cada vez que quiero algo, y lo compro porque en ese momento pienso que no puedo seguir viviendo si no tengo, sea lo que sea que quiera, conmigo.

La mañana me invita a reflexionar. Tal vez mi situación en la radio no cambie por algún tiempo, así que tengo que aprender a vivir con lo disponible y sobre todo a no comprar tanto con la tarjeta para poder sobrevivir cómodamente. He hecho un plan para poder sobrellevar esta etapa de mi vida. Acorde con mi jefa Lucy que me haga un descuento del 20% cada quincena para liquidar el préstamo que me hizo. Comenzare un pequeño ahorro del 10%, parece poco, pero con el tiempo será una buena cantidad y cuando mi situación alcance un mejor punto económico podre aumentar esta cantidad. Un 20% se va para un apartado destinado a pagar gastos básicos, como luz, agua, internet y gas. Otro 20% para surtir la despensa, y todavía me queda un 30% para pasajes y gastos pequeños o incluso una salida con una amiga. Siguiendo este plan riguroso saldré a flote quizás antes de lo que pensaba.

Karen Yuritzi Salas Gomez

Me gusta el café y los libros.
Nos vemos en YouTube : Kayuri Books

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