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13 Alternancia cronológica

Acostada sobre una cama con sábanas blancas despierto desconcertada, tengo varias raspaduras en mis manos, Raúl está a lado mío y me ha preguntado mi nombre. Me ha dicho que me recuperaré pronto y que tenga cuidado de mover el brazo izquierdo. Las paredes de la habitación me indican que estoy en casa.
Aturdida por lo que está pasando observo detalladamente de mi recamara, sé que estoy en casa pero tengo la sensación como si fuera extraña. No sé en dónde están los niños. Las cortinas trasparentes me indican que es de noche, no sé qué hora es exactamente. Raúl se ha salido de la recamara y me ha dejado sola. Trato de voltear hacia todos lados pero el dolor del cuello no me lo permite. Me siento desorientada, tengo angustia, mi brazo izquierdo está envuelto en una venda, Raúl me dijo que no lo moviera. Me duele pero está sensación que tengo me hace sentir una vez más ajena a mi hogar, me duele al respirar el pecho. Ha regresado Raúl y me ha dado el medicamento. Me ha preguntado nuevamente mi nombre. Sé que soy Susana pero porque me siento así?
Solo recuerdo que iba bajando las escaleras y caí. Raúl se acerca a mí y me platica que al escuchar mi caída se levantó a verme, el golpe que sufrí me dejó inconsciente. Me llevó a tomarme radiografías y al ver que no había sufrido alguna lesión en el cráneo se sintió tranquilo. Me preguntó mi nombre y por un momento lo había olvidado. El golpe fue tan fuerte que me fracture la clavícula. Le pregunté la hora, eran las 3:00 am de la mañana. Los niños estaban dormidos.
Al acostarse a dormir el sentimiento de extrañeza insistió hasta la mañana siguiente. Pude dormir poco, pero al ver por la mañana a mis hijos entrar esa emoción de desorientación desapareció de inmediato, el ver a mis hijos conmigo me devolvió la tranquilidad

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