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Las estrellas también te esperan. Reto 2

Mujer, estoy seguro de que no me conoces.  Afuera se escuchan los autos. Puedo incluso sentir el crujido del aire por todo mí alrededor. El destino nos ha puesto a tantas personas y tantas pruebas en nuestro camino, que los dos tenemos la certeza de que no somos el uno para el otro.

Frente a mi rostro se encuentra un florero con rosas blancas, lilas y otras flores marchitas de color paz. Su olor inunda mi nariz reusándose a dejarla. Me recuerda curiosamente a aquellos perros a los cuales lanzas un hueso o una pelota y vuelven hacia ti con el artefacto. Invito a que continúes con esta carta a detalle, la cual ha sido escrita especialmente para a ti, ya que mi soledad se ha hecho a un lado al acompañarme la amiga fiel de los amantes dolidos, aquella que esculpe a las almas destinadas a Júpiter con su luz incesante, esa poeta coqueta llamada la luna.

Hay frutas sobre la alacena, de distintitos colores formando un arcoíris de placer y jugo, esperando a ser mordidas por alguno los que habitamos en esta morada. Por cierto, no te he mencionado que me hallo desde mi hogar, cuyo posee sueños, ilusiones, peleas como en cualquier otro, pero sobre todo esperanza y unidad. Las paredes son amarillas como los girasoles atrevidos, hay mosaicos blancos junto a pequeñas manchas que diariamente son posadas esperando a ser removidas.

No me conoces, incluso puedo asegurar que piensas que esto es una simple broma; me juzgarás de alguna forma, pero yo no te juzgaré, porque sé que estás llegando en el momento indicado. Estoy con las emociones a flor de piel, que representan una montaña rusa, la cual es indicada cada segundo por el minutero y su común sonido de reloj que se haya atrás de mi cabeza, que lleva años con su pesado trabajo de contar el tiempo tan emotivo que mucho nos hace falta cuidar, gozar, sentir y vivir en nuestras manos  para lograr nuestras metas. ¡Porque es en este santiamén cuando comprendo que la soledad simplemente me estaba preparando para tu llegada, que mis ratos pensando en ti, no han sido más que los preparativos de la gala que acalla los dolores reinantes en los terrenos y adquisiciones de un alma incompleta!

Sobre la mesa además está esta carta escrita por el mismo tiempo, desde hace veinte años. ¿Y cómo no adolecer? Si ambos llegamos al unísono mediante el nacimiento, crecimos y pareciera que los dos también experimentamos con nuestro primer amor.

Hay un camino de flores doradas y amarillentas que diario son aplastadas por platos y vasos pesados. Algunas veces hay lluvia de agua, ensalada, limón o frutas, otras veces si el tiempo lo decide, cae granizo de pozole, pastel, pero como ya están acostumbrados a ser aplastadas, tienen destino forjado el camino de flores, a renovarse para llegar más fresco y con otra misión que enfrentar los “gajes de los oficios”.

¿Cómo olvidar aquella primera vez que sonreímos por atarantados  vehementes? La respuesta es muy simple: son recuerdos que atesoramos en lo más profundo de nuestros corazones, cumbres difíciles de sacar a la luz, porque en un fugaz instante recordamos aquello que amamos, pero de pronto, la causa de tal desamor se apodera y nuestra sonrisa carece de sentido. Pero por eso son recuerdos, células de la experiencia a la que muchas veces somos inmunes.

A la luz de los rayos del poderoso sol, me pongo a reflexionar en que eres en lo que todo este tiempo soñé. Viendo  las flores en el jarrón, me doy cuenta de que en verdad quedan a su medida, y tal vez de que de alguna forma te idealicé a lo que encaja a mis sombras y a mis luces. Ahora que conoces que fui un soñador tuyo, que soy tu reflejo en almas, y que ahora serás mi compañera de vida siempre, logremos que cada vez sea más fuerte el deseo de que nuestras almas se identifiquen.

Escucho cada vez más fuerte el reloj que me amenaza por retarlo a él y a sus más desafiantes segundos, porque he desperdiciado tiempo en pegar cada pieza de mi alma, que fue rota por personas malas, experiencias desagradables o no correspondidas, que no son y fueron más que viejos escalones que sirvieron de base cada uno para sostenerme  y poder llegar hasta ti.

¿Y sabes por qué estoy seguro de que eres la indicada? Porqué mi alma grita de felicidad cuando te ve mientras un holograma indescriptible ilumina cada arteria, vena y hueso de mi cuerpo.

Porqué sé nuevamente que tú eres para mí, no era de esperar si representas la clara prueba de que el destino me permitió escribir estas palabras para ti. Cuando hacemos el amor me siento completo, se desenvuelve el camino que aún nos toca recorrer de la mano juntos, sellando nuestro encuentro con lazos más fuertes. Bendito sea Dios ¿Aceptas conocerme más?

Por mi parte no habrá nada que no sean buenas intenciones y cuidados, porqué eres tan frágil, porque llevo toda la vida cuidando nuestro encuentro. Eres más que bienvenida, pronto todo estará planeado para que cruces la puerta principal y pueda verte llenando de tu brillo los rincones más oscuros, incluso puedo asegurarte que las estrellas soltarán el más dulce fulgor de su luz, al imaginarse tan bello rostro frente a los latidos de mí corazón.

Yo te amo. Daría mi vida por salvarte del peligro. Acepto amarte sin condiciones. La puerta está abierta, dejando pasar un mismo rayo haciéndolo todo posible, que indica porque desde el momento en qué llegué a este mundo, llegué enamorado solamente de ti.

 

 

AlejandroVS73

Booktuber, escritor, amante del cine y de los campamentos.

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