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Las 2 caras de la moneda.

¡Sin un centavo y sin permiso!

Ayer arreglé mi habitación.

Estaba muy sucia y desordenada por lo que tardé casi 6 horas en dejarla como nueva. Habían muchas cosas que ya no eran útiles, otras que necesitaban ser reparadas. Así que empecé a desechar, limpiar y archivar. Hasta que me encontré con algo que llamó mi atención.

Se trataban de unas fotografías del paseo que realizamos a Rey Park en viejos tiempos. Creo que teníamos 16 años cuando celebramos mi cumpleaños en ese complejo. Recuerdo que extendí la invitación a medio mundo. Sin embargo, solo asistieron mis 3 primos, 2 amigas y tú…mi siempre amigo del alma.

Lo que hizo que ese paseo sea precioso fue la manera en cómo llegaste. ¡Sin un centavo y sin permiso! Eso ha sido lo más loco, bonito y arriesgado que alguien ha hecho por mí. Ya que cuando todos los demás pusieron excusas, a ti solo te importó estar a mi lado.

Disfrutamos mucho de las piscinas, aunque algunas supusieron demasiado peligro. Así como la que tenía un tobogán enorme de color naranja que casi deja sin vida a mi amiga Nathaly. ¿Recuerdas? Ella subió todos los escalones y cuando ya estuvo arriba se lanzó, entonces la fuerza la llevó hasta el borde de cerámica de la alberca, pero gracias a Dios, yo estaba ahí. Por esa razón ella impactó con mi cuerpo y no con la piscina, de forma que solo fue un susto que ocasionó risas.

Realmente nos divertimos demasiado. Formamos subgrupos y competimos, también nos lanzamos en grupo de modo que cuando el primero caía en la piscina, todos los demás caían sobre él.

Pero, lo mejor de todo fue al final. Cuando te agradecí por haber ido aún en contra de todas las circunstancias, y tú solo sonreíste, me miraste por unos segundos y luego dijiste: “Cuando se quiere, se puede”.

Desde entonces soy demasiado feliz con tu amistad, porque comprendí que cada minuto de tu vida que me has regalado ha sido porque así lo dispusiste, y quisiste en tu corazón.

¡Gracias por querer aún cuando no puedes paracetamol de mi vida!

 

Plagiando la amistad.

Acabo de recibir un mensaje de WhatsApp de Walter.

Él me dice que tú no eres tan buena amiga como yo creo. Eso me molesta, pero también me intriga. Inmediatamente le pido los argumentos y me envía un screenshot de la conversación entre tú y él.

No puedo creer lo que veo. Le estás contando a Walter que estás saliendo con mi ex­­-novio. ¡No lo entiendo! Justo en este instante también me acaba de llegar un mensaje tuyo que dice: “Amiga ya no llores por ese idiota, es tan solo una cara bonita sin sentimientos”

Empiezo a sentir cómo las lágrimas empiezan a deslizarse por mis mejillas. Al inicio intento ejercer control sobre ellas. Pasan los minutos y mando todo al carajo. Ahora estoy a punto de inundarme en el río que he hecho con mis propias lágrimas.

Necesito golpearlos a los 2 en la cara. Pero confieso que la traición que más me duele es la tuya. Porque a ti te quiero más. Así que a ti necesito matarte primero.

De tanto llorar me quedo dormida. Cuando despierto la realidad me golpea otra vez, Walter me envía una foto de ustedes dos besándose. Entonces me armo de valor y te reenvío la imagen. Para mi sorpresa respondes rápido y hasta creo que, de una forma sincera, pues tu mensaje dice: “De todos modos algún día te ibas a enterar”

Mi mente confundida, y mi corazón acribillado no son el mejor equipo en este momento. No entiendo que fue lo que hice mal, pero si tengo claro una cosa: No voy a dejar de creer en la amistad tan solo porque tú resultaste ser una copia barata de lo que es ser amiga.

Acerca del autor: Xiomira Freire

Soy cada una de las letras que te escribo.

Xio

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Comentarios

Romina Bayo Xiomira: muy buenos relatos, en el primero hay un problema con los verbos, mezclas los dos tiempos (presente y pasado).
Hace 5 meses
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