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La vida no es juego, pero debemos aprender a jugar.

Argumento:

¿Un accidente que parece pequeño lo puede cambiar todo? Esa es la pregunta que aborda a Jorge un chico que un día cualquiera salió a practicar su deporte favorito pero lo que él no sabía era que el destino haría que su vida diera un giro repentino, haciéndole reconsiderar muchas cosas. ¿Podrá atravesar la adversidad que lo confronta?

 

Trama:

La Salida: Jorge va a la escuela como cualquier día, pero antes de ello tiene una discusión con su madre.

Caída: Un accidente  ocurre en el patio central de la primaria, ¿Esto podría tener consecuencias?

La Casa: Jorge intenta ocultar los estragos causados a su familia por temor a ser reprendido.

La cita con la curandera: ¿Se puede confiar de una desconocida que vive a kilómetros?

Secuelas: Pasan los meses, todo parece bien pero, ¿realmente es asi?

Hospital: El pánico cae en la familia, y Jorge se cuestiona muchas cosas en la sala de un hospital

Traumas: Todo vuelve a la normalidad…

12 años después: Los problemas por más pequeños que sean en ocasiones nos permiten aprender de uno, aunque algunos toman años.

 

Desarrollo:

Me levanto como todos los días a las 6:30 am, mi desayuno está en proceso, así que decido empezar por alistarme, después de unos minutos llego al comedor y encuentro a mi madre en él, no es normal verla, ella siempre come después de que yo me retiro a la primaria así que sé que ocurre algo.

Al parecer se dio cuenta que aunque mi rendimiento en la escuela es excelente, mi comportamiento no es el adecuado, una queja de algún maestro le llego a sus oídos, desde luego yo no tenía argumentos para defenderme, sea lo que sea que escuchara lo más seguro es que fuera real, asi que aplique la vieja táctica de decir que no tiene tiempo para mí y salir de la casa para llegar a tiempo a clases.

“Mi comportamiento era el incorrecto por motivos tontos, solo buscaba atención ya que yo prácticamente vivía solo a tan temprana edad, ahora me doy cuenta de ello.”

Ese mismo día en la hora de descanso salí con mis amigos a jugar futbol en el patio de la escuela como siempre, no había nada de raro en ello, jugar era uno de mis pasatiempos favoritos, jugábamos contra los de 6° grado, cabe decir que para nosotros eso era un gran reto nos rebasaban todos de altura y yo siempre fui un pequeño y delgado muchacho, asi que no me daba muy buena espina.

El día estaba nublado, calor normal,  estábamos sudados, el partido empatado, recuerdo que todos cubrían los alrededores de la cancha para verlo, después de todo ganarle a los de sexto siendo chicos de 4° sería una gran hazaña infantil, así que no nos rendimos, yo tenía el balón y aunque no era la estrella de mi equipo lograba concretar mi tarea y miss pases siempre llegaban a puerta, algo que al parecer a los contrincantes no les gusto.

Lo último que recuerdo de ese momento fue meter las manos y el sabor de la tierra en mi boca, de ahí solo recuerdo cuando todos estaban a mí alrededor en una banca con una maestra la cual me preguntaba cómo estaba.

Hay muchas variaciones de lo que ocurrió, algunos aseguran haber visto a un chico de sexto empujarme con todas sus fuerzas como si se tratara de un partido de americano, otros dicen que fue error mío y por tratar de alcanzar un balón resbale, incluso algunos exagerados decían que volé por los aires antes de caer de frente, como dije ni en mi mente queda claro que ocurrió.

Todos regresamos a clases normalmente, después de que bajara el calor de mi cuerpo, sentí algo un dolor intenso en las muñecas de ambas manos, No creo que sea grave me dije, que equivocado estaba.

Pase el resto de la tarde pensando en el dolor de mis muñecas, mi madre llegaba hasta la noche de su trabajo, el primer día fue fácil ocultarlo solo espere a que llegara, la salude y me dirigí a mi cuarto, el día siguiente era sábado así que estaríamos juntos todo el día, todo iba bien, aunque el dolor disminuyo cualquier esfuerzo mediano hacia que sintiera punzones, así que el mundo dijo, ¿Por qué no hacemos que haga limpieza todo el día?, y así fue, mi madre proclamo ese día, día de la limpieza primaveral, con el aumento de las tareas todo empeoro, así que cuando daban más de las 3 pm no me quedo más remedio que contarle mi historia y mostrarle mis muñecas, ni yo las había visto, a simple vista se podía ver como uno de los huesos claramente no estaba en el lugar donde debería.

Esa misma tarde mi madre hablo a mi abuela contándole lo que ocurría, el regaño que trataba de evitar no lo evite, y al parecer mi abuela conocía a una señora la cual tenía la profesión de “cura hueso”, ni de pequeño creía en la medicina poco convencional pero el dolor de las muñecas no me dejo de otras más que ir a visitar a la curandera. Fue un viaje a decir vedad largo, pero llegamos, era una mujer que usaba bata, de aproximadamente unos 70 años, fue muy dulce conmigo y se ganó mi confianza rápido, era pequeño e ingenuo, porque todo cambio cuando me dieron algo que morder y me sostuvieron para que hiciera su trabajo, en ese momento recordé porque la medicina poco convencional no me convencía, pero milagrosamente el dolor se fue y ese mismo día mis huesos se acomodaron.

Pasaron 2 meses y todo iba bien, la vida continuaba sin problemas, pero todo cambio cuando un día sentí un dolor, horrible para ser más precisos, en la entrepierna, no podía moverla sin que diera gritos de dolor, me llevaron cargando a la sala del hospital donde recibí una noticia.

El doctor llego tranquilo, dijo que era algún tipo de lesión de tejido muscular provocado por algún tirón, lo único que lo pudo ocasionar fue esa caída de unos meses atrás y como no fue tratada a tiempo el musculo se quedaría dañado haciéndome imposible volver a practicar algún deporte de manera intensa, todo ese día me quede en el hospital, solo para ver como reaccionaba a los medicamentos ya que siempre fui una persona muy enfermiza y eso preocupaba a los doctores, mi familia lo tomo muy mal y aunque no era grave tomaron las medidas necesarias para cuidarme, por mi parte, solo reflexioné en como todo eso comenzó por no tener la cabeza en lo que debía y si en esa pelea por mi mal comportamiento, después de todo al final si logre lo que quería, tener la atención de mi familia, pero no de la manera más buena.

Pasaron más los meses y la pierna solo me daba dolores pequeños, pero aun así me impidió tener una vida normal, desde ese día deje los deportes, no podía correr porque mi pierna lo sentía a los minutos y otro viaje al hospital solo serían problemas para mi familia, en vez de eso me concentre más en los estudios y mi desempeño mejoro mucho más de lo que ya lo estaba, gracias a ese accidente aprendí muchas cosas más y expandí mis conocimientos, pero el no poder practicar lo que me gustaba me dolía, saber que no jugaría mas solo me dejo un vacío, mis amigos se alejaron y descubrí cómo se maneja en este mundo, primero tú, segundo tú y por ultimo tú, no te pondrás a pensar en el pobre que ya no puede jugar y lo abandonaras, o bueno eso pensaba en ese tiempo.

Y así es como llegamos 10 años después, a la entrada de la universidad, por años seguí avanzando, los estragos de ese accidente se acabaron, mi pierna hoy en día es más resistente, conseguí verdaderos amigos que me ayudan y me apoyan, mi ideología del “solo tú” desapareció, porque aprendí que debemos actuar como equipo en muchos casos, pero solo me quedaba ese trauma, el de no poder hacer lo que quería, volver a tocar un balón, la universidad pedía que lleváramos una clase extra-escolar así que mi primera opción fue el fútbol, pero antes de entrar habían pruebas, así que decidí entrenarme pero por más que intente mi pierna incluso con más fuerza no soportaba tanto, fue así como desanimado no sabía qué hacer, tal vez lo mío era el ajedrez, pero mis amigos me dijeron que entrara con ellos a basquetbol, no era lo mío, lo jugué muy poco y no me gustaba llegue ahí y me presente al entrenador y entre que le conté mi problema y le pedía que me tuviera paciencia pues era nuevo él dijo algo que no olvidare, “La vida no es juego, pero debemos aprender a jugar, si la vida te puso en esta situación sabe porque, así que toma esa situación y juega con ella, así es como se gana este partido”. Sus palabras eran tan ciertas, tal vez todo pasa por algo, así fue como 2 años después me encuentro feliz aprendí la última parte de mi lección tarde, y enceste muy tarde, pero ahora soy feliz con lo que tengo e incluso ya con mi pierna más y más recuperada, no pienso dejar el básquet, el fútbol ya es historia para mí, aun lo juego pero encontré mi pasión, solo me tomo 12 años.

Acerca del autor: Jorge Alfonso Gonzalez Martinez

Una persona entusiasta y que espera aprender mucho, el conocimiento mueve al mundo y espero este ejercicio me mueva a mi

JorgeGoMa

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