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La respuesta del espejo

La respuesta del espejo

Todas las personas conocemos las respuestas a nuestros propios problemas. Eso lo aprendí de mamá, quien fue consejera familiar y de parejas durante varios años. Ella afirma que a veces las personas evaden hablar de las cosas que les preocupan, y allí empieza el dilema, porque es cuando hablamos y dejamos salir todo lo que pensamos y sentimos que las soluciones comienzan a obviarse y a tomar sentido.

Supongo que tiene razón. Durante mucho tiempo fui la clase de persona que detestaba hablar de si misma, sobre todo al tratarse de temas personales y pensamientos íntimos. Me sorprendí cuando, meses más tarde, mi hermano menor confesó que no tenía idea de como descifrar o predecir mi manera de pensar y actuar. Afirmó que era la única persona que conocía, capaz de resistirse a emitir o mostrar una opinión ante provocaciones directas.

Eso era precisamente lo que yo buscaba, convertirme en una persona impredecible, a quien no pudieran lastimar o agredir como suele hacerse con la mayoría. Para mi sorpresa, al alcanzar ese objetivo me sentí confundida. Sentí nervios de no saber expresar mis ideas al realmente pretenderlo. Al único que pareció preocupar mi peculiar manera de manejarme por la vida fue a él, hasta que comenzaron los problemas con mi peso y cambios de humor repentinos.

Madre repetía una y otra vez que habláramos del tema. Mis respuestas eran tajantes, cortantes, no les ayudaban a llegar a conclusiones certeras, y yo misma era incapaz de comprender lo que pasaba conmigo. Cada mañana, la respuesta del espejo me parecía más cruel que la del día anterior, ¡Y nadie lo notaba!

Recuerdo con tristeza aquél periodo en que llenaba los vacíos evadiéndolo todo, defendiendo una autoestima destrozada y poniendo buena cara a los que pasaban. Detrás de todo se encontraba un terrible e infundado temor, el de ser rechazada, algún día, por aquella persona de la que yo decidiera enamorarme. Tenía miedo de ser rechazada por ti. Me tuve en un terrible abandono y al final debí reconocer todas las ideas erróneas que se habían acumulado en mi cabeza y en mi corazón.

Ahora entiendo, el miedo que sentía me impedía comprender el amor.

El amor que mi hermano intentaba demostrar, pidiéndome de diversas maneras que le enseñara lo que yo era. El amor de mamá, que deseaba escucharme y entenderme. El amor de aquellos de quienes pretendía protegerme, en vez de compartir alegremente mi testimonio y rodearme de amistades.

No fue de un instante a otro, pero superé aquello. Al verme en el espejo puedo sentirme hermosa, digna de ser contemplada y escuchada. Aún trabajo en aquello de permitir que los demás me conozcan. Prueba de ello es el texto que tienes en tus manos, lo pensé para ti. Cada una de éstas palabras es real y alguna vez me causó un gran daño. Ahora están para bendecir, para demostrarle al resto que no tiene sentido ocultarnos de aquellos que nos aman.

Literary_Pau

Mi canal de YouTube y página en Facebook se llaman Literary Compass. Soy BookTuber y promotora de lectura. Mi lema es: El mundo está hecho de historias.

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