La razón de vivir

y cuando todo parecía perdido… De pronto sentí que mi felicidad no dependía de la persona que alguna vez amé y me dejó decepcionada.

Un día cualquiera, llegó a mi vida la razón de seguir caminando en esta vida. (Mi pequeño Irvin) desde ese día mis días se fueron coloreando de color azul y mi vida empezó a tener sentido. No hablo de un hijo ni de un hermanito en particular, mi pedazo de cielo es mi primo que se fué metiendo en mi corazón y ha sido la razón por la cual sigo de pie.

Hoy quiero compartirles que tu felicidad no depende de la persona que amas. La felicidad depende de lo que te hace feliz y no a los demás, a mí me arrebataron el hombre que amo y desde ese día ya nada es igual pero hoy, mi vida ya tiene sentido…

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Reyna

    ¡Así es, la felicidad depende de uno mismo!

  2. bethmoce77

    Me gustó eso del primo, rompe con los personajes típicos,
    .

  3. Yesenia Cortés

    para poder amar hay que amarse primero uno no puede dar lo que a si mismo no tiene en su vida.

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