La alegría de los niños

Hace algún tiempo, en un jardín muy hermoso. Tan hermoso por su gran variedad de flores que había en él, y que cada día llegaban miles de mariposas a disfrutar del maravilloso jardín. Cerca de él había un colegio, donde los niños cuando era su hora de salida, solían ir hacia él para contemplar los magníficos colores de las flores y observar a las mariposas que volaban y volaban al ritmo del viento. Un día los niños estaban tristesporque los habían castigado por ser muy traviesos y les dejaron mucha tarea, pero para su sorpresa, cuando fueron al jardín, encontraron a un nuevo amigo, muy lindo y juguetón que les dibujó una sonrisa en su rostro. Era un perrito, un cachorro labrador que estaba perdido y muy asustado porque creyó que los niños iban a hacerle daño. Los niños se acercaron muy despacio y lo fueron llamando con palabras de ternura para que no tuviese miedo. El perrito se acercó a ellos y los niños se dieron cuenta que él tenía dueño, ya que en su cuello llevaba un collar con su nombre y dirección. Se llamaba Buddy. Ellos lo llevaron hacia el colegio y le avisaron a la maestra que los ayudara a regresar a Buddy a su hogar. Ella aceptó muy gustosa y los acompañó hacia la casa del perrito. Cuando llegaron, se encontraron con una casa grande de color blanco y con un jardín inmenso, como el que estaba por su escuela. La maestra tocó la puerta de aquella casa y al poco tiempo, abrió un muchacho.

-Hola, buen día. Disculpe, pero creo que este es su perrito, los niños lo encontraron por el jardín de la escuela.

-Oh, sí – respondió el muchacho – Muchas gracias por traerlo de vuelta, Buddy es muy travieso y le encanta esconderse y jugar en los jardines.

-No se preocupe, agradézcale a los niños que ellos fueron quienes lo encontraron. – dijo la maestra.

-Muchísimas gracias niños, no sé cómo agradecerles el traerme de vuelta a mi pequeño amigo. – contestó el muchacho.

Uno de los niños se acercó a él y le dijo:

-Podría por favor dejarnos estar en su jardín por un momento. Nos encanta la variedad de flores y colores que tiene.

El joven respondió:

-Claro que sí, tienen todo el tiempo que quieran.

Los niños se alegraron y fueron a jugar al jardín. Así mismo se unió Buddy al juego. La tristeza de los niños se convirtió en una gran alegría. Saltaban, cantaban y reían al lado de Buddy que también se veía muy feliz. Enseguida, se acercaron un grupo de mariposas de muchos colores que volaban con el mismo entusiasmo que ellos. La maestra y el joven los miraban muy felices porque compartían la alegría e inocencia de aquellos niños.

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