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Inseguridades

Inseguridades

Eran pocas las conversaciones de peso que Ariadne sostenía con su padre. Sólo recurría a él cuando la realidad le resultaba incomprensible, cuando el mundo se desmoronaba a sus pies.

—Hola papá —saludó al entrar en la oficina— quiero platicar contigo, sobre la escuela —sus ojos se llenaron de lágrimas—,sé que te has esforzado mucho por permitirme estudiar allí, que es uno de los mejores colegios de la ciudad —se aclaró la voz antes de continuar—,me siento mal por haber pedido que me cambiaras.

Él sonrió dulcemente, invitándola a sentarse en su regazo, dispuesto a escucharla.

—Te inscribí allí pensando que era lo mejor para ti, no imaginaba que te generaría una carga tan grande, que dejarías las clases de dibujo y pasarías los fines de semana repasando —su pequeña lloraba, recordando el abandonado cuaderno de arte—.Quiero que entiendas, tu educación no es ningún gasto innecesario, es una inversión que hago con verdadero gusto, feliz de que tengas oportunidad de tomar tus propias desiciones, de poder respaldarte mientras alcanzas la madurez.

A medida que hablaban las ideas regresaban a su sitio. Ari recordó, la culpa que sentía era ficticia, una invención propia que le nublaba la felicidad.

—Hija, no me debes nada. Nunca te sientas de esa manera. Te admiro, disfruto verte crecer y conocer poco a poco tus talentos —hizo una pausa y la miró, como pidiendo que prestara especial atención—.Tienes permiso de equivocarte, con prudencia. Es la única manera en que aprenderás.

No pudo evitar sonreír, ¿le estaba pidiendo que cometiera errores?

Allí, en brazos de su padre, se sentía segura, capaz de seguir cada uno de sus consejos.

—No permitas que el miedo te impida vivir, hija. Sentir miedo no es malo, pero todo en la vida implica tomar desiciones. A veces te equivocarás —añadió con seguridad—.Hay que aprender a discernir lo que va en serio de lo que no, ¿Qué es lo peor que puede pasar si te cambias de escuela?

—Que me arrepienta de haberlo hecho.

—¿Sería tan terrible? —cuestionó divertido—¡si estuvieras escogiendo esposo me preocuparía!, pero ésto es algo pasajero en lo que puedes permitirte experimentar.

Ariadne le rodeó el cuello, agradecida por sus palabras, sintiéndose segura de si misma.

—Gracias papá, te amo mucho.

—Yo te vi primero.

Literary_Pau

Mi canal de YouTube y página en Facebook se llaman Literary Compass. Soy BookTuber y promotora de lectura. Mi lema es: El mundo está hecho de historias.

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