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Giros en una amistad

  • Pasado:

Recuerdo aquel día. Todo estaba oscuro y frío. Las densas nubes no dejaban mostrarse al sol y el cielo me acompañaba a llorar.

Me encontraba en cama, devastada y con tantas lágrimas que, era posible llenar el océano Pacífico tres veces.

Llamé, a mi mejor amiga, la necesitaba. Le conté lo que era la devastadora tragedia de un primer corazón roto y ella, de repente, cortó el otro lado de la línea. No entendía nada.

-¿Tú también me estabas dando la espalda?- me preguntaba a mí misma.

Comencé a llorar aún más hasta que, sonó la puerta.

Se veía agitada y se apoyaba en sus rodillas, como si hubiera corrido mucho y, por consiguiente, lo había hecho y aun así, ahí estaba en el umbral de la puerta preocupada.

Había pasado el resto de la tarde llorando en su hombro y ella solo me abrazaba en silencio.

-Todo irá bien- susurró

Y esas palabras me devolvieron, inmediatamente, a la realidad.

Paré de llorar de repente, como si me hubiera secado instantáneamente y me deshice de su abrazo. Me miró confundida.

-Tienes razón, todo está bien. Yo no debería estar llorando, no debería darle mis lágrimas a ese idiota- sonrió ante mis palabras y volvió a abrazarme.

-Esa es mi verdadera amiga y ese muchacho las va a pagar caro por lo que te hizo- dijo y, esa vez, fui yo quien sonrío.

Ella fue mi chaleco antibalas cuando miles de armas me apuntaron. Fue la persona que salió a gritar por mí, cuando me había quedado sin voz y quien me devolvió mi confianza cuando alguien más la había robado. Pero sobre todo, fue mi verdadera amiga.

  • Presente:

Afuera hace frío y la oscuridad de la noche intenta reclamar todo, hasta mis esperanzas.

-¿Por qué lo hizo?- palabras como esas no dejan mi mente.

Me oculto bajo las sábanas como si eso me permitiera olvidar todo. Sus crueles palabras, sus crueles acciones, los falsos recuerdos y su dolorosa traición.

Es increíble el dolor que siento por perder a mi mejor amigo, pero, aún peor es darse cuenta que eso nunca existió. Nunca hubo un “mejores amigos”, solo actuaciones y mentiras.

Yo pienso que en el momento en el que alguien intente hacerme daño, intente atentar contra mi confianza o intente decirme que no valgo nada, mi mejor amigo saldrá a ser mi escudo y me defienda, pero, ¿qué pasa cuando el responsable de toda esa crueldad, no fuera más que él mismo?

Eso nunca lo pensé antes, pero, ahora lo hago y me doy cuenta de que aquella persona que, en el pasado, me convenció de ser un verdadero apoyo para mí, ahora no es más que quién más daño me ha causado.

No quiero llorar más, no por esta persona que me traiciona y no le importa hacerme daño.

Esto es doloroso, pero, quiero demostrar que sus palabras son sordas y sus acciones ciegas para mí. No voy a permitir que él consiga lo que quiere. No me va a ver caer como tanto lo desea.

Hoy pierdo a una persona en la que confió, pierdo a quien era “mi amigo”. Sin embargo, gano algo más importante; fortaleza y confianza en mí misma.

Acerca del autor: Leonela Gómez Navarro

¡Hola!, un gusto darles la bienvenida a que me conozcan a través de las palabras.

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