Frío

Te escribo desde el sofá de mi sala, un poco demasiado grande para una sola persona; la luz que se filtra por las cortinas verde oscuro le dan al salón un ambiente un tanto sombrío; las paredes teñidas de un azul opaco, casi son una invitación a la nostalgia y los tres sillones verde musgo vacíos frente a mi, todos rodeando una mesita de cristal evocan un ambiente bastante solemne.

Este el ambiente más frío de mi hogar, en una mañana suficientemente fría. Las paredes pálidas evocan el cielo de la mañana en nuestra facultad. El frío que se cuela en mis huesos y me estremece, es enfrentado por una frazada áspera de lana gris semejante al abrigo que lleve nuestra primera mañana de clases, sentada en la banca del patio me invadía un cosquilleo helado en las manos similar al que siento ahora. Mientras esperaba que mi aula abriera leía una novela para distraer mi mente del frío como hoy, escribiéndote estas líneas. Recuerdo que apareciste de la nada, llevaste tu mano a mi hombro, me envolviste en un pequeño abrazo y plantaste un beso en mi mejilla. Mi corazón palpitó con una fuerza arremetedora casi dolorosa, mis mejillas ardían y en un segundo mi abrigo resultó sofocante. Aquella mañana sentí por primera vez la fragancia de tu colonia, un aroma indescriptible algido y cítrico nublo mis sentidos; tan aturdida estaba que apenas pude devolverte el beso. Tus labios en mi mejilla se sentían como brazas ardientes en contraste con tu mejilla fría que al contacto con mis labios me supo al helado más apetecible del mundo.

Tan aturdida estaba que no pude emitir sonido alguno. Parecías alejarte en cámara lenta y me ofreciste una sonrisa que terminó de incendiar mi cordura.

Fue la mañana más fría del año, y toda esa mañana la pasé sonriendo.

El tiempo avanza un poco más lento y este encierro autoimpuesto puede albergar una gran soledad capaz de helar el espíritu, la nostalgia parece congelar el tiempo; pero hace mucho me enseñaste que un abrazo y un beso pueden provocar un incendio. Cuando todo esto termine, con tu permiso quisiera robarte un beso, un beso con sabor a anhelo, y que tus labios se me antojen el chocolate más dulce del mundo, y finalmente derretir el tiempo, el encierro, la soledad y la tristeza que hayan amenazado el calor de tu pecho y fundir con ellos todas las preocupasiones que alguna vez atormentaran nuestros sueños.

Con amor, tu Lili.

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anamica.white
Author: anamica.white

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Dejas de lado el objetivo del reto 1. Y no logro en texto comprender qué quieres transmitir. Recuerda siempre preguntarte eso antes de comenzar a escribir. Todo debe llevarte al objetivo.

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