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FER

FER…
¿Cómo estás? Espero que bien, mi mamá me contó que estabas asistiendo a las catequesis para formar la nueva comunidad en la parroquia, que regalo más que me has dado. Fernando en el fondo de cada persona hay un vacío que solo Dios puede llenar, yo creo que eso es lo que a mí también me hace falta. (MONTALVO 2015)
Antes de escribir esta carta quise revisar algunos de las cosas que escribía cuando aún estaba en el monasterio, para poder hacer este ejercicio que me costaba tantas lágrimas al recordar las heridas que tengo contigo.
Eres mi hermano mayor y te quiero por todas las cosas que he aprendido de ti y por ser parte de esta historia de salvación que Dios ha hecho conmigo.
Hace un mes discutimos como siempre por tu falta de ayuda en la casa, y por mi poca falta de tolerancia con tu forma de ser. Pero en realidad ese no es el verdadero problema, y es que tú piensas que es fácil dejar pasar los años y con ellos los amargos recuerdos de mi infancia contigo. Pues no es así, cuando fui hacer experiencia con las hermana en el monasterio, me di cuenta que Dios quería algo bueno para mi, un día en los ejercicios espirituales una de las hermanas nos pidió que tomemos una piedra que estaba colocada en una cesta a la entrada de la clausura y en ella pusiéramos el mayor sufrimiento que tengamos en el corazón y se lo entreguemos a Jesús.
Ese día sabía que algo iba a suceder mi corazón lo presentía, entre lágrimas al llegar mi turno tome la piedra y le dije a Jesús, “PERDON POR ODIAR A MI HERMANO NO SABIA LO QUE HACIA” . Al regresar a casa sabía que las heridas que tenían que empezar a sanar y no fue fácil de hecho siguen siendo muy difíciles de dejar que sanen.
Hace un año que salí del monasterio y sigo sintiendo las mismas ganas de salir corriendo de tu presencia, sigo sintiendo el rechazo hacia ti, y pienso que aun con todas las noches de oración y de rodillas ante el Señor sigo sintiendo miedo cuando te acercas a mi. Para mí no es fácil decirte todo esto porque también yo he sido muy dura contigo, porque también cerré mi corazón a tu arrepentido.
Por todo lo que nos pasó algo dentro de mi murió, sé que no tenías intensiones de lastimarme que como todo niño que entra a la adolescencia está confundido y experimenta cambios que no puede ser fácilmente comprendidos y más aún si no tienes un ejemplo masculino a tu lado.
Pero yo no puedo seguir fingiendo que nada pasa, cuando en realidad me duele que estés cerca de mi, me da rabia saber que mi mamá no ha hecho nada por darte tú merecido por lo que me hiciste, y me siento desprotegida porque mi papá tanto como tú han herido mi corazón y mi cuerpo.
Una violación no es fácil de superar y más aún cuando tienes al agresor frente a ti a diario. El miedo a veces me embarga y pienso en que yo no soy la misma niñas la que amenazaban si yo habría la boca para contar lo que estaba sucediendo.
Ahora soy una mujer, ahora soy valiente ahora soy capaz de mirar cada una de las derrotas y adversidades con una mirada diferente, porque afín de cuentas gracias a todo el sufrimiento que yo viví con la violación me llevo a conocer a Dios dentro de mi, para mí Dios es real, porque aún cuando el podía haber impedido mi sufrimiento me ha dado esta batalla porque sabía que yo podría salir adelante, porque sabía que con el tiempo yo conocería lo que es el verdadero amor, porque mi sufrimiento sería una ofrenda agradable a Jesús.
No te odio más, pero aún me hace llorar lo que sucedió, aún tengo miedo de ti, aún tengo mucho por sanar dentro de mí, y sé que tú también tienes mucho por hacer para que un día podamos ser libres de este pesar que nos ha acompañado por muchos años.
Cómo un día me dijo la maestra en el Monasterio, “JESÚS TE ESPERA, DEJ QUE DIOS HAGA SU TRABAJO”. Y eso es lo que espero para también darle una respuesta a su llamado.
Después de todo he aprendido algunas cosas buenas de ti, y con el tiempo espero poder mirarte sin miedos, deje que tú me abraces y decirte que te perdono de todo corazón.
Tu hermana Pamela

Acerca del autor: Cintia Chillagana

siempre quise ser diferente y escribir me hizo conocer que soy lo que soy y amo ser asi

Cintia

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