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Equilibrio.

“El niño murió porque así lo quiso Dios…” esa frase quedó en mi mente e interrumpió una conversación con una amigas. No pude seguir prestándole más atención a lo que hablaban. Esas palabras resonaban en mi cabeza, me costaba aceptarlo, es que no quería hacerlo. Un niño de tres años había muerto en manos de su tío, quien abusó brutalmente.
Cuando mi amiga hizo aquel comentario mi mente quedó en blanco, me costó asimilarlo. Fue como si le hubiesen silenciado a mis amigas, ellas seguían hablando pero mi mente divagaba.

No podía dejar de pensar en cómo podía ser eso posible. Si me están hablando del mismo dios que dicen ser amoroso, misericordioso y demás… realmente no podía digerirlo. Y más aún, que ella u otras personas lo aceptarán así.

De pequeña crecí en un hogar muy religioso. Me hicieron estudiar la biblia y aceptar sus doctrinas y creencias. Pero, siempre había algo que no me calzaba, que no podía aceptar.

Siempre me hablaron de un dios lleno de amor, pero, cómo podía un dios de amor querer la muerte cruel de un niño inocente. Y el sufrimiento de su familia. Cómo podrían decir que fue su voluntad.
No puedo creer que exista ese dios, ese mismo que dicen que creo el mundo. A cada ser viviente y que luego dejó a su suerte, sufriendo y agonizando entre tanta mortal imperfección. “Pagando justos por pecadores…” esa frase que no pude relacionar con aquella imagen del dios que me enseñaban desde pequeña. ¿De verdad ese dios misericordioso, amoroso y poderoso permite el sufrimiento de su creación teniendo el poder de eliminarlo?
Qué hay de las otras especies, los animales. En serio ese ser supremo acepta y voltea su cara al ver cómo su creación sufre sin haber causado nada…

Nunca pude aceptarlo. Porque para mí no tenía lógica, predicar algo que no creía, que me parecía más a una gran contracción humana, que a una realidad divina.
No podía mezclarme en un mundo que se ha llenado las manos de odio, guerra, discriminación, dolor y sangre; mientras dice seguir a un dios muy distinto a sus doctrinas, pero, que a la vez lo contradicen. No podía seguir ahí, en esa corriente. Viendo cómo son cegados, inhabilitados para pensar y razonar.

Prefiero creer que no existe ese dios tan cruel. Quiero pensar que no hay algún ser tan supremo y poderoso que pudo evitar que el mundo agonice a tal punto.
Un ser que exige perfección dentro de una imperfección marcada, que a su vez la castiga.

¿Quién tiene la verdad absoluta?; ¿cuál es esa verdad?
Por qué si una persona ha seguido una religión toda su vida, creyéndo que es la verdadera aunque no la sea, ha de ser castigada. ¿Quién le puede hacer creer lo contrario? Cómo hacer para saber cuál es la verdadera.
Creo que esto de la religión es más un negocio humano que algo realmente espiritual.

No, es que no existe ni el infierno, ni la vida en cielo después de la muerte. Existen muchos vacíos que las religiones no pueden llenar.

Así que no, no acepto ni comparto esa idea de que cuando un niño muere cruelmente es porque ese dios necesitaba un ángel en el cielo a costa del sufrimiento.
Prefiero creer que esa historia del fruto prohibió nunca sucedió y es solo un vil invento humano. Que ha cobrado muchas vidas en nombre de la religión, que ha dividido a la humanidad llenándola de odio, no de amor. Elijo creer que no hay especies viviendo una sentencia que nunca tuvieron que cumplir.
Me tranquiliza más creer qué hay energías que conspiran a nuestro favor, que nosotros mismos atraemos esas energías según nuestro comportamiento con el mundo. Que somos nosotros mismos quienes nos vamos forjando nuestro camino.
Que, aunque cueste aceptar, la maldad es parte de la vida. Es ese equilibrio que necesita la naturaleza. Porque, como dice Jodorowsky, si no existiera la mentira no valoraríamos la verdad y sin maldad no apreciaríamos la bondad. Todo forma parte de un equilibrio necesario, no hay nadie detrás volteando su cara permitiendo tanta agonía pudiendo evitarlo…

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