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Enfermedad necesaria

Siempre imaginé cómo sería tener un futuro perfecto. Pero no me daba cuenta que el futuro que imaginaba nunca llegaría a ser. Que ese futuro no era lo que en verdad quería.

Mi futuro perfecto constantemente me llevaba a imaginar un futuro como el de la muñeca Barbie que miraba en las caricaturas, Pero esa sería una vida falsa, en esa vida todo era fingido. Conforme fueron pasando los años presencié numerosas peleas entre mis padres, observaba a mi papá maldecir mientras mi madre lloraba y mi hermana se escondía detrás de un sillón viejo con su antiguo reproductor de CD’s, y comprendí que eso no era lo que yo quería; así que me prometí a mi misma que nunca pensaría en el amor, porque pensaba que no existía.

Sé que el amor normalmente no dura, y siempre he mantenido cierta distancia con ese sentimiento peligroso, pero eso solo me llevó a una vida solitaria, una vida en el que no permitía que el amor me lastimara. No me hacía bien. Solo fue como un niño que ha vivido toda su vida encerrado, sabe que existen las enfermedades pero como nunca es expuesto no logra desarrollar sus pulmones, y, al momento en el que por fin sale, está a punto de morir porque nunca acostumbró a sus pulmones a respirar esa libertad que conlleva responsabilidad; esta situación es similar, porque sabía que existían el amor y el sufrimiento que iba con el. Pero como nunca lo había dejado entrar a mi vida, al momento en el que lo expuse por primera vez, sentí que todo era perfecto, que esa era la felicidad que quería, hasta que todo terminó y no supe cómo lidiar con el sentimiento de amor que me había llevado al sufrimiento. Entonces comprendí que sin amor no hay sufrimiento pero sin sufrimiento tampoco hay amor, y fue entonces cuando me decidí a aceptar al amor como es. Perfectamente imperfecto.

Y se que cuando sienta que el amor me había sido arrebatado, y sienta ese vacío en mi interior, la oscuridad no me abrazará porque el sentimiento que tenía sigue ahí, no de la misma manera, no hacia la misma persona, pero se que ese amor, esas esperanzas de un buen futuro siguen ahí. Sé que el amor viene en distintas presentaciones, y que el corazón es fácil de engañar, por eso hay que darle una segunda, tercera o una infinidad de oportunidades, porque cada vez que fracasamos debemos aprender de los errores cometidos.

Por ahora visualizo un futuro en el que mi casa esté llena de risas, con niños pequeños corriendo por todos lados. Sueño con ser de esas familias de comercial que en sientan los domingos a desayunar juntos con la luz del sol entrando por la ventana, donde todos cuentan sus logros y fracasos siempre viendo en cómo ser mejores cada día.

Una vez leí que en realidad solo utilizamos el futuro para escapar del presente, y que pensando en el futuro no haremos nada en el ahora. Pero también leí en otro libro que nada nunca sucede cómodo lo imaginas pero que si no imaginas nada, nunca pasará nada en absoluto. Así que mantengo mis esperanzas en ese futuro y espero que no te rindas conmigo para que podamos cumplir ese futuro que a su manera es simplemente perfecto.

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