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Encuentro con mi padre.

Encuentro con mi padre

Después de muchos años esperando esta conversación, por fin tengo la oportunidad de hablar contigo mi querido papá.

—Papá he esperando éste momento hace mucho tiempo. Desde que te fuiste quise saber ¿por qué te olvidaste de mí? Decías que era tu hija querida —pregunto titubeante.

—Hijita irme de lado de Uds. Ha sido muy doloroso para mí —sacas un pañuelo del bolsillo de pantalón para secarte la frente— solo pensaba en mi dolor y no pensé en nada más.

—Te esperaba cada día en la escuela a la hora del recreo, porque siempre solías venir a esa hora cuando aún vivías con nosotras —bajo la mirada— pero no llegaste.

—Fui en una oportunidad, te busqué y no te encontré, y me fui muy triste —te limpias la frente otra vez— pensé que no querías verme.

—¡¡Es verdad, lo recuerdo!!  Si te vi, pero estaba con mi hermana Carmen, me dijo para escondernos porque venias a raptarnos para hacernos daño —levanto la mirada para ver tu rostro— sabía que no era así, tenía que hacerle caso porque me acusaría con mamá y ella me castigaría.

—Nunca te olvidé hija, es más, siempre pensé en ti, pero movido por el dolor me eché a la perdición que casi pierdo mi trabajo —esquivas la mirada avergonzado—  eres mi niña querida.

—Después que te fuiste, mi vida se convirtió amarga y triste. He sufrido la violencia de mi madre y mis hermanas, porque ya no estabas para defenderme, sabes que tenían celos que me quieras tanto —sollozando me tapo el rostro con las manos— me he sentido sola y abandonada sin ti.

—Perdóname hija, no sabía lo que estabas pasando, pensé solo en mi —me tocas suavemente el pelo con las manos— lo siento mucho hijita.

—Después que te marchaste, mi vida no volvió a ser como antes, me convertí en una persona solitaria. He sentido que no valía nada —llorando se me entrecortan las palabras— quería morir.

—Te quiero mucho, eso lo sabes. Ya no volví a buscarte a la escuela porque me prohibieron acercarme a Uds. —me miras con tristeza— pero nunca dejé de pensar en ti —nos acercamos uno al otro, nos quedamos abrazados sollozando y se paraliza el tiempo por un momento.

—A pesar de lo que me tocó vivir nunca he olvidado tus enseñanzas, aprendí a ser una persona sencilla, humilde y respetuosa —me retiras suavemente de tus brazos y secándome las lágrimas— cada vez que converso con las personas veo mi comportamiento y me veo en ti. No he podido ser diferente. Dicen que soy muy buena persona, comprensiva y cariñosa. Eso lo aprendí de ti. Cuando te veo como hablas reconozco que soy como tú. De eso me siento orgullosa. Mucha gente me estima de corazón, aunque otras malintencionadas tratan de hacerme quedar mal con sus calumnias.

—Nunca olvides que la grandeza de las personas se mide por su humildad —secándome las lágrimas con tu pañuelo, acaricias mi rostro— siempre estaré para ti nunca lo olvides.

—Lo sé papá —te beso en el rostro— pero tenía que decirte como me he sentido porque es algo que llevaba como un nudo en la garganta —sonrío muy contenta— ahora me siento más tranquila al saber que no dejaste de quererme como yo te quiero. Te amo papá.

 

Liliana Victoria E.J.

 

Acerca del autor: Liliana Espinoza

Soy una persona extrovertida, amable, respetuosa, me encantan los animales, adoro a los niños.. Y me siento con la capacidad de lograr algo bueno de este concurso.

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