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En un instante

En un instante

—¿Por qué vuelves a llegar tarde papá?
—con un tono de voz fuerte—.
—Hay muchas ventas en mi trabajo y no puedo salir mas temprano.
—Hable con tu gerente y me dijo que saliste como alas tres. ¡Estoy cansado que mamá siempre tiene que escuchar tus mentiras! —Hay una tensión que flota en el aire—.
—Fue un día largo en el trabajo hijo, y no quiero discutir por favor. —Desalentado—.
—Pero saliste temprano, ¿fuiste con tu…?
—¡Cállate! no la menciones. En esta casa no quiero escuchar su nombre. Estoy agotado, necesito bañarme. —Se saca la camisa, la avienta al piso y abre la regadera—.
—!No papa! —Corro a cerrar la puerta del baño con seguro—. !Esta vez no! estoy cansado que siempre me quieres evadir, como siempre lo haces con mi mama. !Esta vez me vas a escuchar! Eres mi padre y te respeto, pero necesito que respetes a mi mama y a mis hermanos; tienes que darles el lugar que se merecen.

—Tu mama se molesta sin razón. Tu hermana me reprocha las cosas siempre que…
—¡Esta cansada de tus juegos! ¿no te das cuenta? piensa como lo que eres, ya tienes 66 años.
—¿De que quieres que hable con ellas? ¡usa tu cerebro! tu y yo nos entendemos por que somos hombres, pero a una mujer no.
—!Te equivocas! Mi hermana no quiere escucharte mas, por que tu siempre la haces de menos. —Se escucha un ruido en la cocina—. Mi hermana vino a visitarnos, pero a ti no te quiere ver, ¡ni en pintura!.
—¿Tu crees que me importa? ¡No señor! ya esta grande y sabe lo que hace. No me digas lo que tengo que hacer.
—Te lo tengo que decir por que creo no entiendes como esta la situación.
—Vete de aquí, necesito bañarme para poder descansar.
—No me puedo ir de aquí sin que me escuches. —No quiero escuchar tus estupideces. ¡Tu no me dices lo que tengo que hacer! ¿Desde cuando yo tengo que escucharte?

—¡Desde hoy!.

—!Vete de aquí maldita sea! —con un tono enfurecido—. ¿Cuantas veces tengo que decirte que no me digas lo que tengo que hacer? —avienta el plato que estaba de adorno en la sala contra la pared. Siempre me sales con estupideces —Me empuja con fuerzas—.
—Me vas a volver a pegar? no señor, eso se acabo hace mucho tiempo. Siempre te escuche, ahora tu me vas a escuchar. Ya no mientas. ¿piensas que lo sabes todo? ¡estas equivocado! Bájale dos rallas a tu carácter por que aveces no te soporto.
Habla con mi mama, ella por dentro esta suplicando que le des su lugar. Por mi no te preocupes, se como cuidarme solo.

—¿Por que nunca mencionaste que tenia otro hermano? Eso no es de hombres. —Por favor no me lo menciones. No sabia como decírtelo, no quería hacerte daño. —Eres un cobarde.

—No me vuelvas a faltar al respeto, soy tu padre, imbécil.

—Estoy cansado de las decisiones que tomas, me estas haciendo daño. Quiero que estés bien con mi mama. No puedes estar solo.
—Yo nací solo, y moriré solo.
—Eres como todos los machistas, creí que eras diferente. Me enseñaste a trabajar, y me enseñaste a enfrentar a un mundo real, y agradesco todo lo que hiciste por mi, pero por favor, es momento que reflexiones.

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