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en la mesa

Está lloviendo. El viento sopla con fuerza haciendo que el frio aumente.

En la cocina se puede percibir el aroma a crema de brócoli recién licuada. Es la hora de comer. La madre de Alejandra les sirve la comida a ella y a sus 2 hermanos pequeños, Liam y Natalia.

Ya todos sentados en la mesa, cada uno con su plato correspondiente, Alejandra comienza a observar a la cocina y a cada uno de los presentes. Las paredes son de color azul Francia pero por el día que esta nublado se vuelve un azul turquí. El piso de cerámica coral pastel, está un poco sucio por las gotas de agua que caen sin preocupación desde una pequeña ventana que está en lo alto de la casa. La mesa es de madera  con un color café ya un poco gastado.

Liam comía desesperadamente los quesos que habían en la crema,  los ojos de él son idénticos a los de su padre, su estatura es como la de un niño de 6 años pero apenas cumplió 4 años, su cabello estaba echo un desastre al igual que su hermana Alejandra, ella solo estaba comiendo su crema. Natalia es una bebe de un año, con unos ojos enormes casi como los de la hermana, sus rizos dorados estaban embarrados de crema al igual que su carita de inocente. Su madre no mostraba alguna señal de preocupación ante el desastre de la pequeña niña. Su padre estaba trabajando.

Liam, la despierta de sus pensamientos con un grito “mama dame más queso, es que ya no hay en la crema” Alejandra mira hacia su plato y nota que ella tampoco tiene queso, pero decide quedarse callada. Natalia, que es una amante del queso, se dispone seguirle el juego a su hermano. Pero la madre les niega su petición.

Alejandra recordó la frase que le había dicho su mamá hace una semana “si eres persistente lograras obtener lo que deseas” sus hermanos lo eran pero no tenía a una líder que los guie, así que no lo pensó más y se les unió a sus dos pequeños traviesos. Los tres comenzaron a gritar sin  parar “¡queremos queso, queremos queso!” la madre al ver que sus hijos trabajaban en equipo por un mismo objetivo les accedió el queso.

La felicidad de los tres hermanos era mutua. Mientras disfrutaban del queso, Alejandra grito “hermanos míos, brindemos por nuestro primer trabajo en equipo que fue un éxito… ¡por el queso!” Liam grito lo mismo y Natalia les siguió. Fue una escena cómica.

Alejandra aprovecho y contemplo la alegría de sus hermanos, su corazón se sentía satisfecho por la escena que veían sus ojos. todos reunidos en la mesa, gritando y jugando, con el aroma a tierra humeda.

Acerca del autor: Alejandra Briones

me gusta mucho dibujar,pero escribir me hace sentir en paz conmigo misma.
por eso comence a escribir :v

ESTHER ALEJANDRA BRIONES MURILLO

me gusta mucho dibujar,pero escribir me hace sentir en paz conmigo misma.
por eso comence a escribir :v

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