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“El verdadero sentido de la Navidad”

Había llegado Diciembre,el 2018 ya se encontraba casi a la vuelta de la esquina, específicamente era 24 de Diciembre,Noche buena,11:30 pm.

Ahí estábamos todos:mis padres,mi hermana y yo,reunidos en la mesa. Habíamos terminado nuestra cena; el árbol con sus luces tan brillantes y coloridas en la sala,desprendiendo aún su dulce e inconfundible aroma,y la música navideña proveniente del estéreo,hacían de esa,una de las noches más mágicas y hermosas que había vivido en todo el año.

Entre tantas risas y chistes,hubo un momento de silencio.Transcurridos unos minutos,mi padre fue el primero en romperlo;hizo un rápido recorrido con su mirada,observándonos apenas unos segundos a cada una.Luego vino su mensaje:

“Estoy tan feliz,muy agradecido con Dios y con la vida.Me encuentro sentado con los principales motivos de mi felicidad,mi esposa y mis hijas,las mujeres por las cuales tengo una responsabilidad en mi trabajo,por quiénes indirectamente debo cuidarme,y digo indirectamente,porque directamente es por mí bienestar.Quizás los regalos son distintos a los que han recibido otras ocasiones,quisiéramos,y hablo por su madre también,darles mucho más,pero creo que es aún más importante,estar aquí todos juntos,disfrutando de esta deliciosa cena,gozando de buena salud y compartiendo nuestras alegrías.Quiero decirles que me siento muy orgulloso por la gran familia que me tocó,porque aunque a veces tenemos desacuerdos,sabemos resolverlos,e incluso terminamos riendo por esas pequeñeces,que si los comparamos a las situaciones que viven otras personas,en condiciones más graves o difíciles,eso realmente no es nada.Y creo que no solo debemos recordarnos cuanto nos queremos y amamos en estas fechas,mucho menos enlistarnos propósitos que a veces ni siquiera cumplimos.Sin embargo,no desaprovecho la oportunidad para decirles que me siento vivo y completo con ustedes a mi lado,que pido a Dios y a la Virgen para que me dejen vivir muchos años más,para que pueda ver como mis niñas terminan sus estudios y cumplen sus sueños,para que siempre nos mantengan unidos y nos cuiden.Para que,en pocas palabras,la felicidad y amor, siempre estén presentes en nuestro hogar.Las amo con todo mi corazón.”

Levanté la cabeza,pude notar como sus ojos se encontraban húmedos y había un camino de lágrimas en sus mejillas,pero también una sonrisa deslumbrante,realmente me conmovía,eran los versos más dulces y sinceros que había escuchado.Mi madre,también con lágrimas en los ojos respondió “Sabes que todo eso es recíproco”.Por otro lado,mi hermana tomó su mano y pronunció suavemente “Nosotras también te amamos papito”,y finalizamos con un gran abrazo.

Realmente yo no pude decir nada,estaba feliz,demasiado feliz,era como si tuviera un nudo en la garganta,y mis ojos,aunque trataba de contenerme,desprendían una que otra lágrima.Me quedé pensando en que a veces,las personas vemos al mes de Diciembre como la temporada de dar obsequios costosos,comer y vestir de manera ostentosa y de reunirse o llamar a quienes tenemos lejos,pero…¿Y el resto del año? El mensaje de mi padre y esa pequeña reflexión,me abrieron los ojos y me di cuenta de que la Navidad es sin duda alguna,la mejor época del año,pero no necesariamente la única para dar amor y compartir la felicidad…

Y aún más importante,que no se requiere de cosas materiales o de todo el dinero del mundo,simplemente,el contar con la presencia de las personas que amas,saber que están bien y que tienen la oportunidad de seguir juntos otro año,esa,esa es la riqueza más grande del mundo…

Ese,es el verdadero sentido de la Navidad.

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