Reto 7: El valor de nuestra amistad

El sol se filtra a través de las hojas de los árboles, mientras camino al lado de mi más querido amigo Vany; él es muy alto y su sombra me ayuda a cubrirme del sol. Me cuenta como es trabajar con niños y yo le platicó como las matemáticas me están volviendo loca. Llegamos a la plaza y nos sentamos en nuestra banca favorita, la que está justo en el centro, bajo la sombra de una parota. Me cuenta un chiste tan malo que yo me rio de lo absurdo que es. El estómago me duele de tanto reírme.

Veo a la gente pasar de un lado a otro. Él se queda callado, me percato de que está observándome, me giro para poder verle la cara, sonríe de manera pícara. Me hace sentir incómoda. Porque yo conozco esa sonrisa, es la que usa cuando alguien le gusta. No puedo seguir en el silencio. “¿Qué me ves bobo? ¿Acaso tengo algo en la cara?”. Suelta una risa sexy. ¡Maldita sea! Ya había olvidado lo adorable que era. “A ti”, dice sin despegarme los ojos de encima.

¿Qué es esto que siento? No puede ser amor, estoy segura de que no lo es. Quizás es solo atracción física. ¡Que estoy diciendo! Solo somos amigos. Tuvimos una relación hace años, ya pasamos por eso y no funcionó, por mucho que lo intentamos y coincidíamos en varias cosas, como salir a correr por las mañanas, ser competitivos y perfeccionistas. Además, que de ambos nos movemos por el mundo del fútbol y compartimos ese pasatiempo. Pero a pesar de todo eso, hubo algo que no hizo clic entre nosotros y debimos terminar. Sin embargo, como amigos es completamente diferente, es como si fuéramos almas gemelas de amistad, con todo y que somos polos apuestos.

Él no toma café, pero a veces vamos a una de mis cafeterías favoritas a tomar uno conmigo. Comprende mis miedos más tontos y tiene la paciencia de un maestro, por eso se dedica a dar clases. Me motiva a dar más de mí en todo lo que hago. Yo lo aliento a hacer cosas nuevas y una que otra locura, porque a veces es tan serio y a mí me gusta hacer que se ría de la vida. Que se salga de la rutina, que por un día, no siga un plan. Es un chico determinado a cumplir con sus objetivos y me inspira a hacer lo mismo. Somos el dúo fantástico.

Me gusta esta nueva versión de él, de nosotros.

Lo quiero mucho y valoro nuestra amistad como un tesoro preciado. No vale la pena arruinar algo hermoso por algo que ya sabemos que no funcionó. Nosotros no funcionamos de esa manera. Me toma desprevenida de la mano y la aprieta sutilmente, yo me estremezco y salgo de mi ensimismamiento. Las mariposas que creí sentir en el estómago, se ahogan. Esta es la señal que estaba esperando; se qué decisión tomar Le regreso la sonrisa. “Nuestro tiempo ya pasó”, le digo, “Es tiempo de caminar hacia el futuro”. Suelta una carcajada, es claro que entendió mi referencia. “Esa es una frase de La familia del futuro”. Tomo su mano entre las mías, y después la suelto poco a poco sin dejar de verlo a los ojos. “Lo sé, pero es perfecta para la ocasión”.

Karen Salas

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Author: kayuri.books

Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. adri18bg

    Me encanta Karen. Qué forma tan sutil de escritura. 😄✨

  2. romina

    Muy bien, quizá como escena no tiene la fuerza para ser una anécdota, pero en cuanto a redacción y técnica, muy bien.

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