“El suspiro que me invita a continuar”.

La noche anterior, fue una noche pesada. Todavía siento el sofoque de aquella temperatura alta y de como las gotas de sudor una tras otra resbalaban por mi espalda, a esto le siguió una agitación misteriosa, como síntomas de presión alta, todo esto me invadía y me robaba la tranquilidad; después de haberme encontrado en mi cuarto, que por cierto no estaba muy organizado, habían muchas cosas fuera de su lugar, ropa acumulada que no había tenido la intención de lavar pues me decía a mi misma que habría un momento para eso más adelante, me decidí y me dispuse a interrumpir mi encierro voluntario indefinido y salir de allí y caminar sin rumbo o cerca de la cuadra. 
No estoy segura, pero quizá quería huir de un encuentro conmigo misma, porque estar solos por un buen tiempo, te hace mover algunas piezas en el rompecabezas de tu memoria y de tu corazón o también podría ser que solo existiera la necesidad de llenar de vida mis pulmones. 
Pensaba mientras iniciaba mi camino, en qué tal vez era una decisión absurda, porque mientras iba, observaba con entretenimiento el encierro de mis vecinos, también pensaba en que lo que hacía no estaba bien, y mis tips nerviosos comenzaron a delatarme, pues veía a todos lados como señal de miedo y a demás de eso a comenzar a recorrer en mi mente como quien anda en un museo o en exposición de dibujos, muchas imágenes llenas de recomendaciones para evitar un contagio del virus  del momento. 
Juro que estaba harta de todo, de escuchar y ver por doquier todo lo que debíamos y no hacer para no salir afectados, las redes sobre cargadas de información en donde un 40% era noticia real y encima de todo esto, soportar la histeria colectiva de toda la gente de mi alrededor, y pesar de todo esto y de la soledad de la noche, continuaba mi andanza. 
Caminaba, pero por más que lo hacía, no lograba deshacer de mi mente todas esas cosas de las que al salir había jurado no recordar. Deseaba disfrutar del movimiento relajante de mis pies y aquel aire que aunque no tan puro, golpeaba mi rostro con suavidad, y  aquellos pensamientos como en un va y ven se confundían en mi cabeza y hacían que con frecuencia los suspiros se escaparan de mi interior, y ahora que lo veo, tal vez sea cierto, de que un suspiro es la nostalgia de algo. 
Me dirigí pues, de nuevo a mi encierro, pero esta vez con otro firme propósito, el de no salir hasta que la situación pintara de otro color, y aunque fuera difícil para mi conseguirlo puesto que ni dentro ni fuera las cosas estaban bien, debía estar allí y crecer dentro de mi. 
Abrí la puerta y un suspiro salió de mi, este como en una suave voz pero afligida, me dijo algo: “Y aquí vamos de nuevo, estamos en casa”. 

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Recuerda cual era el objetivo del reto. En el video de hoy expliqué nuevamente eso. Escribes bien, falta centrarte en lo que persigues en el texto.

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