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“EL PERDÓN”

Querido amor, siento nervios porque esta vez quiero platicarte de mí  pasado, la etapa de mi fugaz noviazgo; todo parecía como esa frasecilla de: color de rosa donde poco después cambio a tonos grises e hizo que el noviazgo perdiera su encanto. Había decidido irme con mi novio y salimos unos días fuera de la ciudad, a nuestro regreso fuimos a casa de mis papás para decirles que habíamos decidido vivir juntos, mi papá pidió me quedara en casa y comenzáramos a planear nuestra boda, siendo su única hija y la menor él deseaba “que hiciera las cosas de la mejor manera”, aceptamos y me quede con mis padres. Mes y medio  después supe que estaba embarazada y 2 o 3 semanas más tarde llegó el día de la boda. Mi vida tomó un rumbo distinto, el empezó a negarme ver a mi familia, empezaron los gritos, ofensas, maltrato físico, psicológico y a veces sexual. Las cosas fueron empeorando, mi embarazo iba avanzando y yo tenía que aceptar que mi suegra decidiera con que ginecólogo debía atenderme y que pediatra atendería a mi bebé cuando naciera; pocas veces visitábamos a mis papás, cada día eran más fuertes los gritos y golpes durante meses. Una tarde camino a casa discutíamos porque esa mañana me caí mientras me duchaba, me lastimé el brazo, por la tarde me encontré a mi tío me ofreció  llevarme al doctor, yo me negué (me apenó decirle que no traía dinero y que más tarde iría) insistió en llevarme y acepté, me inmovilizaron el brazo, el pagó la consulta y medicinas; por la noche que íbamos de casa de mis papás al departamento donde vivíamos, empezó a reclamarme porque había aceptado que mi tío me llevara al médico y además pagara; ese fue el motivo de la discusión, me dio un golpe mientras el manejaba,  mi hija lloraba asustada por los gritos, al llegar al departamento el gritaba enfurecido porque yo le dije que en quince días seria la fiesta de dos años de nuestra hija y después de ese día quería separarme, eso aumentó su enojo, la bajó de un jalón en el brazo y ella comenzó a llorar más, seguramente algunos vecinos escucharon sus gritos, subimos las escaleras del edificio, dijo que no era necesario esperar esos días que él se iba esa misma noche, quiso golpearme y yo le dije que podía lamentarlo porque la última golpiza que me dio yo había levantado un acta (era mentira) yo tenía miedo, el corrió y tomó el teléfono, hizo una llamada a mi mamá para preguntarle que si era verdad que estaba demandado, ella lo notó tan enojado que le respondió que era verdad, el colgó y llamó a sus papás para que fueran por el acusándome de haberlo demandado; ese día no se fue lo hizo días después, mi hija y yo nos quedamos a vivir en el departamento siete años más. Su papá dejo de verla muchos años, a veces la veía esporádicamente, me dolía que en su infancia ella me: mamá, ¿por qué mi papá no me quiere. Recordar estos momentos me ha sacudido, quiero agradecerte que estés aquí para escucharme y hacerme saber que cuento contigo. Ella creció sin convivir con él la mayor parte de su vida, le dolía que no la buscara, le negara su apoyo y no poder ver a sus abuelos, sobre todo a su abuelo que tenía años enfermo.

Años después de separarme tuve una relación que fue con detalles bonitos hacia mí y mi hija, el cuidó de ella, dos años después planeábamos casarnos, mi hija lo quería mucho, el buscaba parques para jugar con ella y lugares para ir a comer que tuviera juegos, de pronto su carácter se mostró distinto  empezó a gritarme, ignorarme, evitar ir a fiestas de mi familia e incluso un día me dio un golpe, al que reaccioné con un reclamo y pedí jamás lo volviera a hacer, discutimos, enojado me cuestionó ¿por qué al padre de mi hija se lo permití y a él no?, decidí terminar la relación,  un día me pidió me casara con él, aunque ya habíamos terminado, no acepté, no quise repetir la misma historia y afectarnos. El me buscó durante meses, años y yo me negué. Elegí valorarme y seguir adelante con mi pequeña. Nunca  deje de trabajar, buscaba ingresos aparte del trabajo con mi papa para que mi hija estudiara en un buen colegio y tuviera lo necesario.

La relación con el padre de mi hija se perdió. En éste marzo pasado lo busque con el pretexto de comprarle unos boletos que yo quería como regalo adelantado de graduación, en 4 meses ella terminaría su licenciatura; aproveché el momento para pedirle le permitiera ver a sus abuelos, si algún día la encontraba con ellos  al menos se dieran un buen saludo y aceptó, después me dijo que su familia no estaba de acuerdo (su pareja y sus tres hijos) le agradecí y le dije que mi hija no sabía que tenía contacto con él para no lastimarla. La mañana siguiente me dijo que quería verla, platiqué con ella, lloró y dijo que quería ver a sus abuelos. Por la noche fui por los boletos que había comprado, ella me acompañó y se dio el reencuentro; días después visitó a sus abuelos. Lamentablemente su abuelito murió dos meses más tarde, sentimos tristeza por su partida y también tranquilidad porque pudo estar con él ese tiempo; un mes después de la muerte de su abuelo ella se graduó; ahora lleva una buena relación con su papá, sus hermanos e incluso con la pareja de él; me pidió perdón y ahora llevamos una buena relación, era el momento de sanar  heridas. Mi hija ha terminado sus estudios, me costó muchos desvelos, lagrimas, esfuerzos seguir adelante con ella, pero a cambio recibí su alegría y amor, el orgullo y satisfacción de estos logros juntas.

Gracias amor por tu paciencia y amor incondicional.

Te Amo.

 

 

 

 

Acerca del autor: Alma Delia Pérez Irineos

Yo soy una mujer amorosa, responsable y libre!.
No sé como pero tengo esperanza,
no sé como pero sé que soy feliz.
He tratado tantas veces de encontrar una razón
que justifique el por qué de tanto amor.

Alma

Yo soy una mujer amorosa, responsable y libre!.
No sé como pero tengo esperanza,
no sé como pero sé que soy feliz.
He tratado tantas veces de encontrar una razón
que justifique el por qué de tanto amor.

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