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EL MILAGRO QUE VIVÍ

En medio de un remolino de agua me encontraba. Desesperada. Batallando cada minuto contra las olas, buscando el modo de pedir ayuda para no seguir alejándome de la costa y no hundirme más en la espuma salada. Necesitaba aire urgente, ya no me quedaba más fuerza, había tragado mucha agua, mis piernas y manos se sentían muy pesadas, me eran imposibles moverlas, estaba agotada. Después de mucho tiempo intentando salir, sentía que iba perdiendo la consciencia y todos los sentidos. Cerré los ojos y quedé inmóvil. Me rendí y dejé que el mar me arrastrará, pero antes de despedirme de este mundo dentro de una obscuridad absoluta lleno de agua, llegaron a mi mente recuerdos, los más hermosos que había vivido en mis cortos catorce años.

Entre todos los destellos de recuerdos estuvieron estas últimas vacaciones, yo había terminado el primer año de secundaria con muy buenas calificaciones, ¡Estaba feliz! , era verano y como acostumbrábamos en el plan familiar no podíamos dejar de ir a la playa. Tanta era la emoción que sentía que junto a mi prima hicimos todos los preparativos para salir de inmediato hacia la diversión.

Ya todos instalados en el auto de mi tío partimos rumbo a la playa. Al principio cantando y disfrutando del viaje, luego ya nos encontrábamos impacientes, pues hacía mucho calor y el camino se hacía largo. Después de una hora estancados en el tráfico llegamos a “Barranquito”, la playa que por acuerdo familiar habíamos elegido.

Apenas llegué no dude en quedarme en ropa de baño, jugaba con mi hermano y mi prima saltando las pequeñas olas que se formaban en la orilla y antes de adentrarnos un poco más al mar tuve un presentimiento, me sentí insegura por un momento, se me vino a la mente un pensamiento muy extraño, recordé que mencione el nombre de mi mascota a la que por primera vez había dejado en casa, junto a una pregunta que fue:

¿Y si no vuelvo a ver a mi Reyna?

¡Reyna! – grité

Abrí los ojos, por instinto moví la cabeza para buscarla pero me di cuenta que aún me encontraba debajo del agua, de inmediato recordé también a mi familia, a los tristes que se sentirían si yo me rendía en esa lucha por salir del océano, entonces volví a intentarlo por última vez y nadé hacia la superficie con las pocas fuerzas que tenía. Sin darme cuenta ya me encontraba en la orilla, tenía a mamá frente a mí, la observe unos segundos y me desmayé.

Dentro de mi inconsciencia pude ver que después de la pregunta extraña que yo misma me hice antes de entrar al mar, el agua me arrastró, absorbiéndome como si le perteneciera, haciéndome caer en un remolino del cual pensé era imposible salir.

Cuando desperté y recobre la consciencia, tuve mucho miedo, pensé que aún seguía en el agua, y que todo era parte de mi imaginación pero el ver a un salvavidas encima de mí y miles de ojos a su alrededor sabía que me encontraba a salvo, ¡Por fin en tierra firme!

Luego de todo lo que pasó, de regreso a casa me fui agradecida con Dios, porque dentro de toda la tragedia me envió tres ángeles, tres muchachos que después de mi último esfuerzo por salir, nos ayudaron a mi prima y a mí a salir del remolino en que nos encontrábamos, regalándome así una nueva oportunidad para vivir.

Repairing Damage

Me encantan los perritos 🐶 ;me siento orgullosa de ser Peruana y amante de la buena escritura 📖 😍 Amo leer y escribir tanto como amo los libros de Carlos Cuauhtémoc y a él tambien claro esta ❤ soy su mayor fan 😍📖

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