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El hombre de la bicicleta

Dicen que cuando estas en peligro el tiempo parece ir más lento, puedes ver el mundo en cámara lenta.  Pero no es así, un hombre a escasos tres metros de mí está gritándome, veo sus labios disparar un sinfín de palabras pero no logro entender que dice, miro de un lado a otro pero la calle está vacía, no hay alguien cerca que pueda ayudarme. Me siento como en un callejón sin salida.

En este momento solo viene a mi mente una pregunta “¿Cómo termine en este problema?”, si tan solo hace unos minutos antes salí de mi casa. Vi el cielo lleno de nubes brillantes con un clima tan agradable que acepte la invitación y decidí caminar en lugar de tomar un camión. Inicie mi caminata, había poco movimiento en la calle, la mayoría de los negocios estaban cerrados por la hora de comida. Todo iba bien, ya estaba cerca de mi destino, podía verlo a lo lejos, solo tenía que atravesar una mini glorieta.

Esa parte de la calle fue decorada con grandes arbustos de buganvilias y pequeñas jardineras, cuando llegue a este punto escuche el sonido de las ruedas de una bicicleta, un instante después vi pasar a un hombre en una bicicleta que solo me miro de reojo y luego desapareció o eso creía yo.

Un insulto interrumpe mi tranquilidad, el sujeto ha comenzado a elevar a un más su tono de voz y acompaña sus insultos con comentarios obscenos, es momento de decidir cómo librarme del tipo, si intento correr el fácilmente podría alcanzarme con su bicicleta, se defensa personal pero debo aceptarlo si intento luchar el fácilmente de derribaría me supera en peso y altura.  Miro una vez más miro de un lado a otro y maldigo mi suerte, no veo a nadie y si pasara un auto no me vería hacerle señas por culpa de los arbustos.

Cuantas veces no cruce esta misma calle y jamás hubiera imaginado que esas hermosas buganvilias sería el escondite perfecto para un agresor, cuando el hombre me rebasó aprovecho el forraje para esconderse, dejando su bicicleta a un lado del camino. Cuando note su presencia ya estaba muy cerca, de no haber sido por las plantas podría haberlo esquivado o simplemente regresar a la parada del camión.

El hombre da un paso hacia mí mientras busca algo en el bolsillo de su pantalón y antes de que de uno más doy un fuerte grito diciendo -¡déjame en paz!- acompaño estas palabra con otras anti sonantes, el tipo se quedó congelado,  tengo pánico, por no huir ahora tendré que pelear, aprieto mis puños haciendo un enorme esfuerzo por no temblar de miedo porque tal vez lo que el busca en su bolsillo sea un arma, estoy indefensa. Ninguno de los dos se mueve, la atmosfera es tensa.

De pronto escucho el crujir de unas hojas, parece mentira pero es real, una mujer se levanta de una jardinera que estaba a unos pasos de mí, todo este tiempo ella estuvo ahí, invisible a mis ojos, pero sin importarme por qué no intervino antes me dirijo a ella para pedir ayuda, al oír esto el hombre en automático retrocede, sube a su bicicleta y se marcha.

Sin darme tiempo de asimilar lo que paso, la mujer toma mi mano y comienza a guiarme en dirección contraria a la que tomo el sujeto. Caminamos unas cuadras lejos del lugar me siento más segura y tranquila, al detenernos comienzo a darle las gracias a la mujer por haberme ayudado, pero ella no responde, solo hace unos balbuceos y comienza a hacer algunas señas con sus manos, entonces lo comprendo, ella es muda.

Me quede unos minutos con ella, luego de eso me despedí y decidí ya no ir al lugar que tenía planeado, mejor tome un camión de regreso a mi casa, la buena mujer me espero hasta que subí al transporte.

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