EL DOLOR DEL PASADO -CORRECCIÓN DEL RETO # 6

Ya me conoces un poco. Leíste mi carta y me encantó tu mensaje de aliento.

Alexandra, sin la intención de cansarte quiero compartir contigo un secreto más.

Cuando tenía veintitrés años, conocí un par de personas en mi trabajo.

Como eran los únicos amigos que tenía en ese entonces, no quería perderlos, de modo que siempre trataba de quedar bien con ellos. Sin darme cuenta poco a poco, me deje arrastrar al vicio del alcohol. Primero tomábamos una o dos veces al mes, luego cada viernes, y finalmente dos veces por semana.

Esta situación que yo mismo propicié, causó mucho daño, sobre todo a mi familia.

Pasé muchas situaciones vergonzosas y humillantes por culpa de este mal. Fue una etapa muy difícil, sobre todo para mi esposa que tenía que desvelarse esperando la hora de mi llegada, en ocasiones pasada la media noche, en la madruga, otras veces al siguiente día.

A pesar de que había tocado fondo, seguía al pie de la letra las recomendaciones de mis supuestos amigos. Por ejemplo, que beber de vez en cuando estaba bien, que merecía divertirme, que tomando unas cuantas copas se hacían más amistades, se conocían autoridades y se ganaba influencias. ¡Cuánta mentira!

Fueron momentos de mi vida muy duros, en los que yo mismo decidí entrar.

No reaccioné hasta que mi esposa amenazó con abandonarme. Su ultimátum fue tan contundente que tuve miedo de perder a mi familia.

Por varios días pasé pensativo, aislado, deprimido, analizando ¿qué había hecho? ¿en qué me había convertido? ¿cuánto dolor había ocasionado? Sentí como mis ojos se humedecían y probé el líquido amargo de mi desgracia.

Finalmente, gracias a Dios, decidí alejarme de las personas que me hacían daño. Volví mis ojos a mi familia, aparté de mi rotundamente el alcohol. Incluso cambie de trabajo.

Aprendí a valorarme más y logré que me valoraran por lo que soy. He cambiado mi percepción de la amistad. Me he vuelto muy selectivo en cuanto a establecer relaciones con personas desconocidas, ya no me asustan las afirmaciones de que, si no te tomas una copa con nosotros, te vas a quedar sin amigos.

Con el tiempo he aprendido a divertirme sin alcohol.

Hoy soy un hombre más seguro, he madurado en todo sentido. Me perdoné por los errores que cometí, despojándome de toda vergüenza y culpa.

Me di cuenta que soy valioso, que mis errores del pasado, no determinan quien soy. Merezco ser feliz y tengo derecho a equivocarme. Creo que las caídas son parte del proceso de aprendizaje de la vida.

Con esto me despido, espero que puedas leer lo que escribí para ti.

Autor:  José Tillaguango

josetjimenez27
Author: josetjimenez27

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