El día de tu boda

Y de pronto te vi entre la multitud, vestías de traje gris, camisa blanca, zapatos negros y corbata azul marino. Te veías demasiado guapo, que cualquier mujer en ese lugar se daba cuenta de eso. Caminabas por todos lados sonriendo y saludando a la gente que te acompañaba en ese día tan importante, platicabas por unos segundos y te retirabas a saludar a alguien más. Quien diría que estaríamos los dos viviendo ese momento, éramos tan solo niños cuando nos conocimos y ahora a nuestros veintitrés años estábamos parados frente a una iglesia, ambos sabíamos que ese día iba a llegar tarde o temprano, ese día en el que una nueva historia se empieza a construir, donde unos caminos se separan y otros se juntan para hacer uno solo. 

El padre por fin sale de la iglesia para darte la bienvenida e invita a todos lo invitados a pasar y tomar sus asientos, tu nerviosismo se ve por todos los poros de tu cuerpo, empiezas a sonreír, pero esta ves de nervios, te aprietas las manos y te jalas los dedos como asiéndote reaccionar a ti mismo de que lo que estas viviendo fuera real. Tu madre pone su mano sobre tu hombro y te dice que todo estará bien, que es normal estar así el día de tu boda, te da un beso y te toma del brazo para entrar a la iglesia, tu padre solo te palmea la espalda y te dice algo como ¡estoy orgulloso del hombre que eres!, a lo que solo sonríes y agradeces con un apretón de manos. Los tres caminan hacia el altar, caminas muy despacio para tomar el aire suficiente y no desmayarte con tu propio nerviosismo, llegas al altar y te pones de frente mirando una imagen de la virgen de Guadalupe y dando la espalda hacia la entrada.

De repente entre el silencio se escucha la música que anuncia la entrada de la novia, y ahí es donde a los dos nos bombea el corazón al mil por hora, mis manos sudan y sé que las tuyas igual, el estomago no para de dar vueltas y retortijones. Dos pequeños niños de cuatro años hacen la entrada, tirando pétalos de rosas blancas sobre la alfombra roja, (detrás de ellos irían las damas de honor para después darle paso a la novia acompañada de sus padres), las damas de honor hacen su entrada una a una, llevan puesto un vestido de gala color beige, con un pequeño escote en la espalda, cada una lleva un ramo de flores de distintos colores y llevan puesto un tocado sobre el cabello. El paseo de las damas se hace mas corto de lo que esperaba, el estomago no para de darme vueltas así como el corazón no para de latir y las manos de sudar, la entrada de la novia se hace presente, los invitados se empiezan de poner de piel, algunos sonríen, otros no pueden ocultar la alegría y los ojos se les empiezan a cristalizar. Las damas de honor como van llegando al altar hacen una pequeña reverencia y toman asiento en las filas de enfrente, y de pronto, te veo, te ves tan guapo, de cerca puedo observar que recién te rasuraste la barba, el pelo te lo has cortado días antes, ese traje gris te queda muy bien, te vez de lo más nervioso, tú mirada se encuentra con la mía, me puedo dar cuenta que de esa mirada fue de la que yo me enamore, una mirada sencilla, humilde y más que nada transparente, te sonrío y haces lo mismo, la sonrisa más sincera y nerviosa que he visto en la vida, no puedes ocultar tu emoción y se te nota, se te empiezan a cristalizar los ojos y se te escapan unas lágrimas de alegría y felicidad. 

No te dejo de ver y camino hacia ti, te tomo de la mano, sonrió, te abrazo y me retiro hacia la fila de las damas de honor. Entre tinieblas y lagrimas veo pasar a la persona que se convertiría en el amor de tu vida para siempre, vestía el típico vestido blanco de novia, con un velo largo, el peinado sencillo con un tocado hermoso. La tomas de la mano y se te escapan las lágrimas, y ambos toman asiento para empezar la ceremonia.

Fue ahí donde te dejé ir, donde me di cuenta, ¡¡¡que el amor de mi vida se casaba con el amor de su vida y yo era feliz!!!

mayramaime
Author: mayramaime

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