Reto 1. Amado papito.

Amado Papito:

A medida que vamos creciendo nos gana la razón y equivocadamente callamos al corazón.  Recuerdo que en mis sueños de infancia eras mi príncipe azul, me casaría contigo y solo entre tus brazos estaría segura y feliz.  Un sinfín de sucesos a lo largo de la montaña rusa de la vida, me hicieron “madurar” y matar a mi príncipe.   Por años el resentimiento me hizo construir muros entre nosotros.  Fueron muchas las recriminaciones internas que te hice, te juzgué duro cada vez que pude y solo me llenaba de rabia desperdiciando el tesoro más valioso que podíamos tener que es la salud y el tiempo.  Hoy comprendo que era la niña chiquita que estaba en mi interior, que reclamaba lo que era de ella y que no sabía cómo canalizar sus emociones.

En estos días de aislamiento preventivo, donde en el mundo entero reina el caos y la desesperanza y por salud mental he tenido que apagar el televisor para conectarme con el corazón, he pensado mucho en ti papito, en lo solo que debes estar, sin contacto físico con tus más cercanos, aislado de tu trabajo y el futbol que son tu vida, pero mucho más en lo injusta que he sido contigo todo este tiempo.

De niña te escuche decir en reiteradas oportunidades que mi abuelito tenía como máxima “el tiempo dará la razón” y así fue.  Triste que haya tenido que llegar un villano invisible y silencioso a detener el mundo y hacernos aguzar los sentidos para valorar lo invisible, aunque en el mundo real del corazón no existe el tiempo lineal, ni menos la distancia, por lo que mientras tengamos vida, estamos a tiempo para amar una vez más.

Junto a mis hermanos crecimos al alero de un hombre de excelencia, esforzado y muy responsable.  Te vimos entregar tu vida al servicio de la humanidad desde la salud y al igual que cualquier ser humano merecedor de amor, emprender el viaje hacia el amor verdadero.  Amor que no lograste vivenciar junto a mamá.  A ojos de niños sentimos tu abandono, y hoy con ojos de adulta, veo claramente que no fue así.  Nunca dejaste de amarnos y estar, a tu manera, para cada uno de nosotros. 

Te agradezco tu siempre oportuna presencia, pues como padre siempre has estado a nuestro lado, en triunfos y derrotas, acompañándonos en cada cambio, en cada emprendimiento, con el mejor ánimo y la mejor voluntad.  Agradezco también la sobreprotección que me diste de niña, que en algunas áreas -ahora de grande- me ha obligado a esforzarme el doble para superar limitaciones, pero al leer las intenciones, comprendo que era solo tu amor sin medida que intentaba protegerme. 

Te pido perdón por la dureza con la que te juzgué.  De forma infantil me sentía con derecho a hacerlo y ahora con corazón de madre y de mujer hecha y derecha, que ha buscado incansablemente el amor verdadero, entiendo que no tenía ningún derecho a recriminarte nada, pues como padre no fallaste.  Me diste solidos valores, sobre los cuales he construido mi propia familia.

Juntos hemos salido de grandes batallas, ¿Recuerdas el terremoto del año 1985, mientras me sostenías en tus brazos y el que era nuestro hogar se desplomaba?  Yo tenía 4 años de edad, pero recuerdo clarito que en pleno terremoto me invitaste a rezarle a Tatita Dios para que nos sacara de ahí con vida.  Y aquí estamos, creció un poco la familia, pero en esencia seguimos siendo los mismos.  Hoy, con la misma fe pura de aquel día, te invito a dejarnos sostener en los brazos del Padre Celestial, somos sus hijos amados y ya nos ha protegido antes, esta vez no será excepción.  Ya pasará esta prueba papito y saldremos fortalecidos y engrandecidos. 

Prometo que esta carta será la primera hoja de un nuevo capitulo en la historia de nuestras vidas y aunque ya no creo en príncipes azules, te confieso que eres mi rey y te sigo amando con locura y admiración.

Tu hija Paola.

 

 

 

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plizama.coach
Author: plizama.coach

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy buena carta. Ahora, revisa tu objetivo, y todo lo que no lleve a él, sobra.

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