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Despierta tú qué Duermes

“Despierta tú que duermes”
Hace unos meses atrás te hable sobre mi fe en Dios y como a pesar de todo lo que he vivido desde mi niñez hasta ahora solo me resta decirte lo mucho que yo deseo en mi corazón servir a Dios aunque mis fuerzas sean muy pocas, y aunque mi alma sufra una fragilidad que muchas veces siento que aún sigo en las tinieblas de donde algún día él me salvó.
Ya he mencionado varias veces aquella situación en la que simplemente deje que no solo mi cuerpo buscase la muerte, si no también como mi corazón estaba ya resignado a no continuar con aquel tormento de haber sido violada y más aún haber dejado que todo eso me alejara tanto tiempo de la familia que Dios estaba ahí esperando a que yo volviese a nacer después de haber muerto tan niña en manos de aquel que me arrebató la inocencia y la alegría por tanto tiempo.
Esta carta la escribí hace dos años cuando aún estaba en el monasterio, lugar donde talvez aún quiero volver porque siento que ahí está mi verdadera y una felicidad.

“Jerusalén”
¡Gracias Señor! Por haberme llamado un día como hoy por, gracias porque me creas, gracias porque me pensaste…
Me ha gustado lo que Sión expresó hoy durante la formación con la Hermana María Jesús sobre los escritos de nuestra Madre Santa Clara, “Es increíble como desde antes de existir en el vientre materno, Dios ya me había pensado y me estaba amando con un amor eterno”.
Así me siento ahora, por fin he hallado lo que tanto a mí corazón le faltaba “Un padre”, un padre que pensó en mi antes que en nadie, pensó en mi y en mi seguridad, pensó en mi y en la historia que habría de escribir desde habitar ya en su mente en su corazón.
¡Señor!.. he pensado en mi papá, en el padre que elegiste para mí, en aquel hombre que yo tanto he guardado rencor por no haber sido como tú, por no haberme cuidado, por no haber estado a mi lado todos estos años, pero ¡Ya no más! Ahora sé que tú eres mi Padre y que como todo padre siempre das lo mejor a tus hijos, y aunque gaste tanto tiempo rechazando tus brazos en los brazos de mi familia ahora que estoy aquí lejos de ellos, te ofrezco todo de mí lo poco que soy, mi nada te doy Señor.
Cuando desperté después de haber tomado la absurda decisión de morir, mientras estaba en el hospital inconsciente, sé que tú me despertaste con tu dulce voz de aquella oscuridad en la que yo yacía desde niña, “Yo te amo”, “Despierta”, yo sé que fuiste tú y que así como hoy tú me has abrazado.
Te doy mi Sí definitivo aunque llegue a fallarte, a ti me ofrezco en libertad sabiendo que tuya es mi vida y que tú corazón siempre será mi primera cuna, y el único consuelo que mi alma halla al pensarte mi padre mi esposo mi hermano, “MI TODO”.
Hace dos años durante la formación del noviciado me sentí así y hoy también al escuchar que Dios ya me llamo pro mi nombre así como a ti ahora, contigo quiero que mi fe en Dios se convierta en ese Sí definitivo a su voluntad.
Esta por demás, hablarte de mi fe en Dios, porque ya has compartido conmigo muchas de las bendiciones que el concede a sus hijos, porque para mí tú eres una bendición.
Contigo quiero un sí definitivo un Despierta tú qué duermes que brille tu luz (Isaias 61;1)

Cintia

siempre quise ser diferente y escribir me hizo conocer que soy lo que soy y amo ser asi

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