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Despedida

Mi único tesoro.
¡Hola, amor!
No sé por dónde empezar, tengo tantas emociones haciendo revuelta en mi cabeza y otras tantas que golpean fríamente mi corazón.
Hace varios meses que no te veo y aún sigo dándote la misma importancia y el mismo valor dentro de mi corazón como en mi cabeza que todo el tiempo te siente y te recuerda, no es nada fácil tener que arrancarte así de un solo golpe, así de tajo, cómo si fueses mala hierba en medio de un jardín cultivado.
No, no es fácil desechar de mis labios tus besos y las caricias de tus manos, tú piel, y tú presencia tan, viva tan ardiente en mi piel que aún te respira, que aún te necesita y agoniza cada día al tenerte tan indiferente, al no poseer de ti ni el más leve rastro del amor que un día decías tenerme.
Me duele mucho las heridas que has dejado en mi y sin embargo me abrazo a ellas queriendo justificar que un día me quisiste.
No quiero darte más largas al motivo de esta quizá la última carta debajo de tu almohada.
Estoy embarazada, llevo dentro de mi no solo el fruto del amor que te tuve, que te tengo y que estará junto conmigo más allá de la muerte.
Hace ocho meses recibí la noticia de mi embarazo, lloré mucho pensando en ti y en la frialdad con la que me miraste a los ojos diciendo “Te odio”.
Esa misma tarde salí así como en este momento, sin rumbo ni dirección sintiéndome incapaz de hacer algo bueno por mí ni por este bebé que ahora así como yo, iremos a un mejor lugar para descansar de las noches sin ti, de las tardes y madrugadas vacías con el único recuerdo de tus palabras que hirieron no solo mi corazón, si no también mi dignidad.
El embarazo no ha sido nada fácil, y al principio creí que todos estas molestias físicas eran normales, como todas las que sufren las madres primerizas pero, ¡No! Y conforme pasaban los días los malestares solo eran una señal de que algo andaba mal.
Ayer fue mi última visita al médico, no hay más nada que pueda hacer, mi salud está totalmente deteriorada, al principio me sugirió optar por “el aborto”. Ni sabes cuánto me dolió en el cuerpo y el corazón las palabras del médico que para salvar mi vida pedía santificar la de un niño que no tenía mancha alguna sobre sí, y que era el tesoro guardado de Dios para mí, aún cuando me he equivocado tanto en esta vida.
He decidido darle vida a este niño que de seguro se parecerá mucho a ti, que te amará aún cuando tú nunca te sientas parte de él. Desde el momento que sentí su presencia dentro de mi, decidí continuar con todo el embarazo pensando en que un día podré ver tu carita y besar sus manos.
Sin embargo nada me ha dado razones para no amarlo como lo amo y estoy dispuesta a seguir con este camino, aunque llegue el fin del mío.
Antes de enterarme del embarazo mi salud empeoró, el cáncer está muy avanzado pero el bebé está bien gracias a Dios que lo ha cuidado dentro de mi sabiendo que mi cuerpo no sobrevivirá a su nacimiento.
Si un día me quisiste, sin un día sentiste en tu corazón el más mínimo amor por mí, te pido que no lo dejes sólo, es lo único que tengo, lo único verdaderamente valioso que poseo y que yo no podré acariciar con mi cuerpo cuando él nazca.
Ante todo no guardo rencor alguno en mi, por toda tu indiferencia conmigo. Más aún sigo sintiendo lo mismo como desde el primer día, como desde nuestro primer beso, y la primera vez que te entregué mi alma y mi cuerpo.
Te sigo amando porque llevo dentro de mi, el fruto del amor que hoy te entrego.
Te pido que me perdones si sientes que te dejo una carga, pero es tuyo tanto como lo ha sido mío, si aún te queda un poco de amor te dejo esta carta en donde solía dejarla después de cada noche cuando hacíamos el amor.
En dos días está fijada el lugar y la hora para traer al mundo a este mi única razón para vivir y luchar contra el cáncer, y aunque yo no sobreviva, quedará junto con nuestro hijo el amor que yo aún siento por ti.
Te amo, te espero en dos días no faltes.

Acerca del autor: Cintia Chillagana

siempre quise ser diferente y escribir me hizo conocer que soy lo que soy y amo ser asi

Cintia

siempre quise ser diferente y escribir me hizo conocer que soy lo que soy y amo ser asi

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Comentarios

Humberto Vázquez Durán Guau... Excelente texto, me encantó, felicidades y bendiciones.
Cintia Chillagana Muchísimas gracias
Hace mes de 1
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