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Despedida

Los nervios me matan, no soporto está incertidumbre. El doctor ha estado muy serio, en la mañana me llamó para decirme que los resultados llegaban en la tarde, que debía pasar a su consultorio a recogerlos, sin más explicación cortó. Ya no soporto más. Así que decido ir a la secretaría, para preguntar por él.

Cuando llego, la señorita sin preguntar nada me indica que pase. Toco la puerta y paso, veo al doctor con el rostro cansado, serio como si lo que me fuera a decir sería el fin de mi existencia.

—Señorita Erika, tome asiento por favor. No he querido molestar su rutina estos días hasta estar seguro de lo que pasa con usted. Lamento informarle que los constantes dolores de cabeza, no son de una migraña. Su caso es mucho más grave, usted tiene un tumor cerebral — estoy en shock, mi cuerpo empieza a temblar—, por lo avanzado que está no hay posibilidades para que sea operada. Si usted cree conveniente puede consultar en otra clínica.

Mi vida de un momento a otro se acaba de derrumbar, el doctor me observa con tristeza. Ya no puedo seguir en este lugar, así que abro la puerta como puedo, mis lágrimas empiezan a salir sin poder retenerlas. Salgo de la clínica, no hay ningún ruido en la calle, agradezco por ello. Ya que en estos momentos sería capaz de gritarle a cualquier persona que vea. Corro las tres últimas cuadras que faltan para llegar a mi departamento, ingreso sin saludar al vigilante, que me observa sorprendido por mi aspecto.

Al fin llego a mi cuarto, ingreso. Empujo la puerta con mucha fuerza intentando sacar todo el dolor que llevo aguantando desde que el doctor me dio la noticia.  Me siento destruida, mis lágrimas siguen cayendo sin parar. Me cuestiono sobre ¿Por qué me pasó esto a mí? Estaba en la mejor etapa de mi vida, era una satisfacción ver mis sueños cumplirse día a día y ahora solo siento que soy un estorbo, ya no tengo esperanza para seguir luchando. El recuerdo que hace unos meses atrás llega a mi mente, cuando estaba con mi amado, caminando por la catedral de Lima, estaba tan feliz de poder compartir mi vida a su lado;  de pronto él me dijo:

—¿Estás bien? Te veo pálida —. Lo miré a los ojos como diciéndole que estaba bien, pasaron los minutos hasta que empecé a sentir unos dolores en la cabeza, que iban intensificándose como pasaba el tiempo. Me senté y disimule lo mejor posible para que Ángel no lo notará, poco a poco iba disminuyendo el dolor así que, no le tome mucha importancia.

Mi frustración se intensifica al pensar que si le hubiese tomado la importancia necesaria no estuviera en esta situación. Mi cuerpo pide un descanso, entonces me acuesto en mi cama, me permito llorar hasta quedarme dormida.

Despierto por los golpes de la puerta, camino sin ganas. Es ahí cuando veo a Ángel frente a mí, su rostro desencajado, me mira a los ojos buscando una explicación de porque me encuentro en este estado tan deplorable. Yo solo atino a decirle que pase.

—Amor ¿Qué pasó contigo? ¿Por qué estás así? —lo miro a los ojos—. Erika por favor respóndeme, me tienes muy preocupada, estuve llamando desde ayer y no contestaste ningún mensaje ni llamada.

Su mirada pide una respuesta. Me tomo mi tiempo para buscar las palabras correctas y decírselo. Pasan unos minutos hasta que le digo:

—Te acuerdas que te había comentado que fui al médico porque tenía dolores de cabeza, me hicieron unos exámenes; ayer fui a ver al doctor para saber que era lo que pasaba. Ahí me dijo que me tengo un tumor cerebral y me quedan poco tiempo de vida.

Mis lágrimas vuelven a salir, como acto reflejo lo abrazo muy fuerte, él me corresponde, puedo sentir lo acelerado que está su corazón. Tengo temor de perderlo y al mismo tiempo de arruinar sus proyectos. Pasamos unos minutos abrazados sin decir nada, hasta que el me dice:

—Disculpa por llegar así, no sabía nada de esto, estaba muy preocupado porque no me contestabas. No pude dormir bien pensando que te había pasado algo. Me alegra que estés aquí conmigo, amor no tengas miedo, te prometo que saldremos adelante— su voz empieza temblorosa—. Es duro lo sé, pero juntos vamos a disfrutar cada instante de tu vida, no voy a permitir que sigas llorando, lamentándote por esto. Tú y yo vamos a cumplir todos los sueños que planeamos. Me duele mucho saber que no podré estar hasta viejitos, me da impotencia saber que no pudo hacer nada para ayudarte. Sin embargo, me encargaré que logres cumplir todo lo que soñaste…

—Gracias por comprenderme, por tus palabras de aliento, sé que no es fácil para ti dejar todos tus sueños por mí; es mas no lo creo tan necesario— me mira a los ojos—. Yo quiero que tu sigas adelante, sería egoísta pedirte que te quedes a mi lado sabiendo que dentro de poco moriré.

—Erika, yo quiero pasar todo este tiempo contigo, te amo y no te pienso dejarte sola cuando más me necesitas. Recuerdas ese día hace tres años cuando te pedí que seas mi novia, ahí yo me prometí estar en todo momento contigo, te apoyaría en todo ¿sabes por qué? Yo descubrí en ti la persona adecuada para pasar mi vida a tu lado, tú me enseñaste lo que realmente es el amor, me permitiste conocerte y amarte tan cómo eres— mis lágrimas caen por mis pómulos de alegría sabiendo que elegí a la persona correcta —, con tus cambios de humor, tus ganar de ayudar a los demás sin importar como estés tu; por eso hoy cumpliré la promesa que me hice, quiero que me permitas estar en tus últimos días.

Él ve mis lágrimas, suavemente las limpia con sus dedos se acerca, me besa sin permitirme decir nada más. Sé que él está destrozado por la noticia como, pero ahora solo nos queda disfrutar al máximo cada instante que me queda. Suena duro decir me voy a morir lo sé, sin embargo, no lo puedo negar porque es algo que pasará muy pronto. Pasan los minutos sigo abrazándolo, no me quero alejar, pero debo hacerlo. Así que con la aún entrecortada le digo:

—Amor ¿qué haremos entonces? — el me mira un poco extrañado, pero entiende luego de unos instantes entiende mi pregunta.

—Creo que tengo una idea, que te va a encantar. Un día tú me dijiste que te gustaría volver a Amazonas que te parece si renunciamos a nuestros trabajos, olvidamos todo esto y nos vamos a vivir allá en la casa donde viviste tu infancia— mi rostro cambia por completo al escuchar esa propuesta —. Será hermoso poder disfrutar del paisaje que tanto me has hablado.

— Me gusta la idea entonces hagámoslo, sé que pasaremos los mejores momentos allí, te va a encantar el lugar—. Sonríe como si los problemas ya no estuvieran y asiente.

Nos sentamos a redactar nuestras renuncias y las enviamos, el rostro de alivio es notorio en Ángel. Luego de eso compramos nuestros boletos de viaje, arreglo mi maleta y nos vamos a casa de Ángel para llevar la suya.

Unas horas después ya estamos saliendo del terminal. Observo por la ventana el ocaso, me deleito de bello paisaje que ya no volveré a ver. Siento que Ángel me abraza, lo miro y le doy un beso. Me recuesto en el asiento, ya que el viaje será largo. Me invade un sueño profundo, me dejo caer en los brazos de Morfeo.

Despierto por los rayos del sol y la mirada del amor de mi vida. Me sonríe y me pregunta si falta poco, yo asiento. Unas horas después llegamos a La Flor, ese lugar que me vio crecer, el rostro de Ángel tiene una gran sonrisa, me doy cuenta que ha quedado maravillado por el lugar. Caminamos unos diez minutos hasta llegar a casa. Cuando estamos ahí le digo:

  • Amor veo que te encanto el lugar, ven acércate. Te presento al valle que más amo—señalo con mi mano al frente—, esa es la casa de mi abuelo, pronto iremos a caminar por ahí.
  • Realmente el lugar es espectacular, pasaré los mejores momentos de mi vida aquí. Rodeado de árboles, flores, lluvia y las estrellas. Gracias por permitirme conocer todo de ti.

Me siento tan feliz de volver, me acuesto sobre el pasto y disfruto la hermosa vista que Dios me permite ver. Él hace lo mismo, me coge la mano permitiéndome sentirme totalmente plena. Le pido a Dios que proteja a Ángel, le permita volver a enamorarse, encuentre una chica que lo valore, que lo ame y sobre todo que lo haga muy feliz como Él está haciendo conmigo. También le pido que me perdone si hice mal en algo, le doy gracias por haberme encontrado personas tan especiales en mi vida.

Miro a los ojos Al amor de vida, entre susurros le digo —Te amo, eres lo mejor que Dios puso en mi vida, tu siempre estarás en mi corazón. Aunque no esté en persona, siempre te acompañaré, nunca te dejaré solo— su rostro se contrae, deja caer las lágrimas por sus mejillas—. Sé que prometimos olvidar todo lo que me está pasando, pero quiero que me prometas que, cuando yo ya no este tú seguirás con tu vida, te enamoraras de nuevo y cumplirás todos tus sueños. No te rendirás y lucharás por los que más quieres. ¡Promételo por favor! —. Me abraza muy fuerte, como si nunca quisiera alejarse de mí.

—Amor me duele que me digas esto porque te amo—su voz suena temblorosa—, pero está bien te lo prometo, no quiero que te tortures más con eso, disfrutemos todo lo que podamos de este bello lugar sí.

Me siento aliviada por lo que acabo de escuchar, lo abrazo siento su aroma tan exquisito, me permito disfrutar de sus abrazos. Es ahí cuando me digo que ya puedo partir en paz, por más que me duela. Sé que todo quedará en orden.

 

Acerca del autor: Erika Diaz Cubas

Me encanta leer, escribir frases y historias, exponer sobre diferentes temas

Erika Diaz Cubas

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Comentarios

Romina Bayo Erika: la narración está muy bien, revisa la puntuación. EL texto empieza bien, pero a la mitad comienza a parecer sin corrección.
Hace 3 meses
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