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Dejaste un vacío existencial en mí

He deseado vehementemente hablarte, tocarte el alma con mis palabras, papá. Tu ausencia me ha hecho crecer con una serie de temores e inseguridades. ¿Por qué me formaste en una noche de pasión, para luego alejarte? se me hace un nudo en la garganta. Han sido terribles las consecuencias de tu abandono: ¡soledad, dolor, vacío existencial, que nada ni nadie ha podido llenar! mis lágrimas empiezan a asomarse. Crecí como un animalito salvaje que nadie cuidó, protegió, ni amó. Han sido amargas horas de dolor, noches de temor, y tú, ¿dónde estabas tú?

Nunca supe a ciencia cierta si tú eras mi hija, o yo tu padre se lleva las manos a la cabeza. Es cierto fue una noche, una sola vez.  Tu madre y yo, nos dejamos llevar por la pasión. Nadie lo planeó. Pero, llegaste al mundo cargada de sueños, mi hermosa princesita, y yo no estuve allí.

Papá, vivíamos a dos casas de distancia, solo unos cuantos metros nos separaban, en aquel pueblito  recibió la firmeza de mis palabras, jamás me prodigaste una caricia, un cuidado, nunca me diste una lata de leche, una ropita, aunque usada, frazada o almohada. Fueron días donde sólo frijoles yo comía, y tú, de seguro sí tenías, porque trabajabas y ganabas bien guardo un corto silencio ser padre es mucho más que engendrar, que ser el macho alfa en una relación, en una noche de pasión. He vivido tan desprotegida, he sentido hasta cierta minusvalía, he crecido con odio y rencores hacia ustedes, mis progenitores.

Lo sé hija, estoy arrepentido. Tu madre me hizo creer que no eras mía y me obligó a alejarme, tú sabes cómo es ella  se cubre el rostro avergonzado pero sé que te he fallado, te pareces tanto a mí, que el tiempo se ha encargado de enrostrarme esa verdad que hace tanto me castiga.

Sé que tienes tu versión, pero eres un varón, con edad madura para responsabilizarte de tus acciones, dar la cara por mí, tu hija me cubro mi rostro con las manos ¿qué hacer con tanto error, cómo subsanamos mi alma hastía, cómo curar las heridas y llenar de calma mi triste vida? me dejo caer en el sillón. Papá, apenas puedo digerir lo amargo de esta gran verdad.

Hija, muchas veces quise abrazarte, de mil atenciones rodearte. Que nada te hiciera daño y representarte como el padre que mereces, pero el temor a tu reacción, y a la de tu madre, me congelaban el alma Llora en silencio. Tuve cinco hijos varones y el destino o Dios me castigó, porque tuve otra niña y ella murió. Sólo quedaste tú, pero no tuve el valor de brindarte mi amor guarda silencio unos segundos. Mi vida no ha sido fácil, he vivido incompleto. He sabido de tus triunfos y fracasos y me he sentido culpable de tus sinsabores. He vivido solo desde mis cincuenta años, la madre de mis otros hijos me abandonó, después de saber de mi traición golpea la pared. Mi compañía desde aquel tiempo, lleva por nombre Soledad. ¡Cómo te he soñado, hija mía.

Papá, te he buscado en figuras masculinas, herrando en mi camino. He perdido la confianza en los hombres porque no gocé de tu protección. Le he hablado a mi Creador, y le increpo mi dolor —hago una pequeña reverencia, no he sabido comunicarme con mi Padre Celestial, pues nunca lo representaste terrenalmente, creí que todos eran malos, pero hoy conozco tu versión, sólo puedo darte mi perdón ahora el llanto brota a raudales.      Este llanto limpia nuestras almas, gracias por regalarme tanta calma, por poner una canción en mis labios nos damos el abrazo más tierno y largo

Acerca del autor: Arianys Del Carmen Núñez

no cambiaría ninguna de las vivencias que he tenido, aunque dolorosas unas, y muy fuertes otras, pero, son ellas las que me han hecho ser mi mejor versión.!!!!!

arianysnunez

no cambiaría ninguna de las vivencias que he tenido, aunque dolorosas unas, y muy fuertes otras, pero, son ellas las que me han hecho ser mi mejor versión.!!!!!

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