Saltear al contenido principal

DÉJAME CONTARTE…

 

Ven, siéntate conmigo y escúchame. Tengo que leer esto para ti.

Hoy quiero contarte una de mis mayores pasiones que tengo. Para mucha gente es raro y loco, para mi es maravilloso… no podría explicar todo lo que siento al leer un libro o al escribir.

Quizás no soy de las mejores, pero le pongo amor y mucho sentimiento a lo que hago. Espero un día poder casi perfeccionarme, digo casi,  porque todos los días aprendemos algo de nosotros mismos o de alguien.

Déjame contarte un poco de donde nace esto. Es curioso, quizás hasta un poco absurdo; hace muchos años atrás (más o menos unos 11 años). Mi hermana me pidió de favor que le leyera un libro para luego contarle de que se trataba ese libro. Al terminar de leerlo cambio mi vida para siempre. Hoy le estoy eternamente agradecida a mi hermana porque si no hubiera sido por ella, y su flojera por leer (por cierto causa tristeza) no hubiera conocido ese libro, ni mucho menos hubiera admirado aquel hombre que me atrapo con sus escritos,  a ese hombre que hoy en día admiro con todo mi ser, por el talento que Dios le dio y por la forma de cómo llega a sus lectores.

Ese libro era ¡sangre de campeón!

Así es ese libro me atrapo. Una hermosa novela del cual quede enamorada y que por cierto me desborde en mar de lágrimas cuando termine de leerlo. Fue la primera vez que conocí como era vivir algo que estaba escrito pensar que era real, y que era yo la que lo estaba sufriendo. No solo lo ame por ser uno de los mejores libros que había leído en mi vida, si no que me enseño muchas cosas y me rescato en el momento preciso de mi vida.

Pues creo que Dios utilizo a mi hermana para hacerme llegar ese libro, y al autor del libro le dio el don de trasformar vidas por medio de sus escritos.

Aprendí amar los libros, leí muchos de amor, de superación, acción, ficción, biografías, culturas, etc. (pero me quedo con aquellas novelas de amor, de enseñanza, superación son mis favoritas)

Quizás por que algún día espero poder llegar a alguien, y transformar vidas.

Shhh… pero no le digas a nadie, lo que hay en mi corazón.

Bueno ese fue el inicio de una gran aventura fantástica en el mundo de los libros. Pero no es todo, hay más. Así es, por que hubo maestros que siguieron reforzando esta pasión. Una de ellos, es mi querida maestra Olga Serrate. Mi maestra de literatura. (Quien por ciento una amante de los libros) ella me enseño muchas cosas, desde como agarrar el libro, hasta como degustar el libro que tenemos. Otra y no menos importante es mi maestra de religión, Olga flores. (Las dos llevan el mismo nombre y eran mejores amigas)

Aquellas 2 maestras  me enseñaron el arte leer y ser leído.

Reforzándome con libros y con valores. Pero no acaba ahí.

Hubo un maestro que marco un principio y un sin fin de comienzos. Mi maestro de psicología, Jorge Llanos. Hombre talentoso en dirigir e incentivar. Dar luz y palabras a las personas escasas de amor y sin dirección. Si, de ese hombre aprendí mucho. Horas y horas de muchos consejos, realmente era un hombre que no se rendía con sus alumnos descarriados.

Esos 3 personajes fueron importantes en mi refuerzo como lectora y para un día animarme escribir.

Es cierto no soy una joven muy fluida al hablar, pero al escribir todo fluye… no existe la vergüenza ni la timidez, simplemente soy yo desvistiendo mi alma a las personas.

-Hago una pausa antes de terminar.

Estas atento observándome. –tengo tanto miedo por todo lo que debes estar pensando en este momento. Espero que tu apoyo incondicional. Así como espero que no pienses que esto es simplemente fantasía.

-Respiro hondo. Tú me sigues observando, y me pides que continúe. Entonces retomo la lectura.

Me di cuenta de mi pasión por la escritura, cuando un día estuve por atragantarme todo lo que tenía por decir. Ni te imaginas quien fue. Ni más ni menos que mi psicólogo (que por cierto ya no asisto a sus terapias)

Un hombre alto, barbudo, de piel clara (un poco loco). Pero que me ayudo a descubrir una forma de conocerme y dejarme conocer por otras personas, eso fue atrás vez de un hoja de papel.

Aquella hoja en blanco, en donde dibuje con letras lo que sentía. Recuerdo haberlo hecho llorar cuando lo leyó. Y recuerdo sus palabras; No dejes de escribir, un día tú tocaras almas. Así como hoy tocaste la mía. Escribí y escribí, para que un día puedas llevar esto al mundo. Tienes talento explótalo.

No se cómo se hace eso, pero pretendo averiguarlo, para algún día ser como mi escritor favorito, Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Hombre fluido al hablar y dar sus conferencias, o al interactuar con sus seguidores, hombre virtuoso en tocar almas y salvarlas.

Tengo unos 20 libros de él. Me falta poco para leerlos todos.

Como te dije amo los libros de amor, por quizás en mi vida me falto o me falta amor.

Pero te digo esto, porque es muy importante que lo sepas y me apoyes. Que cuando un día desista en seguir, me recuerdes el por qué hago esto, cuando yo lo olvide. Es un camino difícil el que quiero tomar, así que se mi soporte en medio en mis caídas. Y acompáñame en esta aventura amor mío.

-Al terminar, vuelvo a mirarte y estás ahí mirándome fijamente a los ojos. Me abrazas tiernamente y me agradeces por confiarte mi alma y mi sueño.

Me siento feliz, porque por que no piensas que estoy loca.

Entonces dices; adelante hagamos realidad este sueño.

Melanie Angie Rojas Isuiza

Solo estoy segura de algo: Estoy aquí porque amo escribir. Porque escribir es una forma de transmitir mis emociones y hacer conocer mi alma al mundo.

Volver arriba