De enemigos a amigos

Desde la primera ves que la vi, fue amor a primera vista, fue como haber visto a alguien que solo en sueños pudiese imaginar, era inalcanzable para mi, lo peor y que no ayudaba en nada al caso, es que tenia novio. Por alguna razón que no podía describir, había algo que nos dividía. Mi amiga clara me dijo, si quieres acercarte a ella, ven a mi casa esta noche, voy a hacer una cena y ella estará allí. Esa noche llegue temprano, ataviado con lo mejor que pude combinar de la escasa colección de mi armario. Los invitados fueron llegando uno a uno, incluyendo a Rosy. 

Nos conocíamos desde niños, aun así parecíamos dos completos desconocidos, hasta nos llevábamos mal, las pocas veces que cruzábamos palabras, aparte de ser poco agraciadas siempre iban acompañadas de miradas degradantes, más de parte de ella hacia mi. 

Pero en el fondo sentía algo que no entendía, era algo como que si en el mundo fuera ella la única que pudiese llenar el vacío dentro de mi, creo que me estoy volviendo loco pensé. Me dirigí al patio a tomar algo de aire y refrescar mi mente para sacar esas  ideas locas de mi cabeza, y lo primero que me tope al salir fue a ella, inclinada sobre la baranda de la terraza miraba hacia el cielo en modo meditación, como esperando que una estrella le diese una señal. Trague y me acerque a ella, al percatarse de mi presencia voltio y de la nada me sonrió, como si hubiese obtenido la respuesta que estaba esperando con mi llegada. Al parecer tuvimos la misma idea le dije, también sentiste ganas de correr y saltar a la piscina, fue su respuesta , conversamos largamente y tendido esa noche, la hice reír como nunca.

Fue una noche maravillosa, las semanas transcurrieron y seguimos haciéndonos más y más cercanos, y de la nada habíamos empezado la mas bella amistad, éramos cómplices, compañeros, confidentes, pero en el fondo yo necesitaba algo más, así que me dispuse tener el coraje suficiente para decirle todo lo que sentía, habíamos quedado vernos en el cine, cuando llegue la busque por todos lados y de pronto observe que estaba sentada cerca de la entrada de la sala a la que íbamos, comencé a caminar para llegar a ella,  y a escasos dos metros pegue un frenazo que casi salgo derrapando, a su lado estaba un tipo y este le tenia las manos sobre su muslo derecho, era una escena tan intima, para nada era alguien que conociera hace poco. Mi ilusión en ese momento se desmorono. 

Salí de allí sin decir nada, nunca se percato de mi presencia, días después mi celular empezó a sonar, era ella, no quise contestarle. Al rato mi madre toco la puerta de mi cuarto y me dijo: Rosy esta en la sala, me puse frio, no quería verla, ¿que iba a decir?. Di vueltas tratando de pensar como escabullirme de la situación, peri fue inútil. Salí y ella  me recibió con un ¡hey! Donde has estado me dejaste plantada en el cine, yo con una cara de ogro le respondí ¡PLANTADO! Yo fui y te encontré demasiado bien acompañada y le describí toda la escena que vi al llegar allá, reclamo tras reclamo se volvió una guerra interminable que al final, hizo que todo volviese a ser como antes. Salió de mi casa diciéndome que no quería volver a saber nada de mi, y yo sin palabras enterré todo lo que había pensado decirle. Tome mi cuaderno de apuntes, ese que había sido mi confidente y que me había prestado sus blancas hojas para plasmar en el mi alma entera, y de un tirón lo avente al fuego esperando que al quemarse cada palabra , se fueran también de mi interior. Más no sabia que al final, el destino me tendría preparado algo tan inesperado, que haría que mi vida nunca volviese a ser igual

 

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Emmanuel

    Ay, amigo… Qué te puedo decir. Si de algo sé, es de esas ocasiones en las que conocemos a una mujer que creemos lejos de nuestro alcance. Que son de otra liga, dirían por ahí.
    Me pasó. Me gustó tu historia… Me recordó a mí.
    Saludos

  2. romina

    Bien la narración, pero céntrate en la situación, UNA. Recuerda que en los retos no se trata de contar toda la historia del personaje, sino de poder dibujar un momento, un hecho, y en él lograr aplicar la herramienta.

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