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CUANDO VOLVÍ A RESPIRAR

Hace tiempo que me caí, me caí en un lugar frío, sólo, obscuro.

Pareciese que tuviera una buena vida, sin embargo la soledad me arropó, la angustia me custodiaba, y el silencio se adueñó de mí.

Era como si te estuvieras sumergiendo en el fondo del mar y comenzara a entrar agua en tus pulmones, empiezas a ahogarte, lo trágico comienza cuando te das cuenta de que no puedes respirar, pero todos a tu alrededor pueden hacerlo a la perfección.

Pides ayuda a gritos, pero nadie te oye, intentas auxiliarte en alguien, pero todos parecen pasar desapercibidos.

Te cuestionas cosas, y justo cuando crees que encontraste todas las respuestas, cambian todas las preguntas.

Me aislé, me perdí en mis pensamientos y terminé por perder la noción del tiempo.

Para los demás estaba bien, pero a pesar de demostrar tener una vida casi perfecta, no estaba bien. Me sentía bacía, y aunque suena paradójico, me sentía sola a pesar de estar rodeada de personas, fría a pesar de estar bajo el sol por horas, y no me refiero a mi piel, sino a mi persona. Quizá mi cuerpo estaba allí, pero mi ser no.

Pedí ayuda, me dijeron que era valiente por decidirme a hablar, y que no merecía pasar esa etapa de mi vida sola.

Me dolió mi soledad, pero de ella aprendí que en realidad no es tan mala como muchos la hacen ver. Ella me ayudó a conocerme mejor. Y en cuento al silencio, me agrada, me enseñó a escucharme y a escuchar.

Mi dolor me ayudó a reforzar mi relación con la lectura. Durante ese tiempo amargo me refugié en el arte, en cada pintura veía reflejado mi dolor, en cada escrito mi soledad y cada vez que tocaba una pieza, lo único que sabía tocar era melancolía pura. Y en cuanto a la escritura, escribía todo lo que sentía. Son escritos que están literalmente bajo llave, al inicio de esos escritos dejé una nota por si alguien un día los encuentra; “No me leas, y si lo haces, no me critiques, porque criticar es hablar sin haber pensado tan siquiera un poco”.

Tiempo después me di cuenta de que la vida es como sacarte la lotería. En un sorteo en donde la gente busca el premio mayor, participan alrededor de 100 mil personas, (sólo por dar una cifra), pero al momento en el que se realiza la eyaculación, el hombre libera alrededor de 250 millones de espermatozoides, y tú fuiste el espermatozoide ganador. Por esa y por muchas razones más es que eres maravilloso, y te aseguro que sin ti, el mundo no sería el mismo.

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