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Cuando me extrañes, ve el cielo, y busca a Orión

Estaba en el parque, con él, tomada de su mano. Había ansiado tantas veces ese momento, que aún después de varios meses no podía creer que lo estuviera viviendo. Caminábamos por un sendero donde había muchos árboles, los rayos del sol pasaban por los pequeños huecos de las hojas, haciendo que se creara una obra de arte hecha de luz y sombras. Platicábamos acerca de nuestros sueños y de como los dos nos ayudaríamos a cumplirlos. Pero mi parte favorita era cuando me miraba, en sus ojos se encontraba una singularidad impresionante, haciendo que mis neuronas se alborotaran mientras las mariposas aparecían. Me encantaba estar a su lado, cada día me enamoraba más de él. Y sus besos, joder, sus besos me llevaban a dar un paseo por todo el universo.

Regresé a mi casa, con una sonrisa que se deslumbraba en medio de mis labios. Cuando estaba feliz, simplemente sonreía, y no permitía que algo la arruinara, pero ese día no tenía la más mínima idea de lo que iba a pasar.

Días antes, había ido a hacerme un estudio de sangre. Ese día fui por los resultados.

Llegué con el doctor, acompañada de mi mamá. Me senté frente a su escritorio, el doctor tomó el sobre con mis estudios, lo abrió con mucha paciencia y empezó a analizarlo. Lo observaba fijamente mientras lo leía, pero cuando sus ojos se cruzaban con algún resultado raro, arqueaba las cejas. Empecé a temblar, todo daba vueltas, el doctor pasaba la mirada una y otra vez por la hoja de resultados, con la esperanza de que el resultado cambiara cuando lo volviera a leer.

—¿Y bien doctor? —Me animé a preguntar con voz temblorosa.

—Hay unos resultados que no me convencen —Trataba de disimular la preocupación en su tono de voz, pero tomó aire y continuó —Estas enferma, me encantaría decirte que con un medicamento te puedes curar, pero lo cierto es que esto no tiene cura, solo queda esperar… —.

—¿Esperar qué? —Mis ojos se habían quebrado, aunque sabía la respuesta, una parte de mi aún tenía la esperanza de que fuera diferente.

—Lo inevitable —Se limitó a decir el doctor, con una voz desesperanzadora —Te daré algunos medicamentos, para que pases tus últimos días bien —.

Esas fueron las ultimas palabras que recuerdo de esa conversación.

Me desperté en mi cama, me levante y suspiré “Solo fue una horrible pesadilla” me sentía tan feliz de que solo hubiese sido un sueño.

Llegué a la habitación de mis papás, mi mamá estaba llorando mientras mi papá trataba de consolarla, haciendo parecer más fuerte de en lo que realidad era. Salí de ahí antes que me vieran, fui corriendo al baño, me vi en el espejo, traía el mismo vestido que en el de mi “sueño”. Y fue ahí donde me di cuenta, que mi pesadilla se había hecho realidad.

Empecé a llorar, mis lágrimas se deslizaban una a una por mis mejillas, pareciendo lagos interminables de tristeza. Apenas tenía diecinueve años, me faltaban muchas cosas por vivir, necesitaba acabar mi ingeniería, publicar un libro, trabajar, casarme, viajar… y solo tenía unos días para vivir todo lo que me faltaba.

 

Nunca había sido buena hablando personalmente sobre mis sentimientos así que empecé a escribir una carta:

“PARA MIS SERES QUERIDOS:

Como ustedes saben puedo escribir mejor que hablar, y dada la circunstancia, mis palabras no se las llevará el viento.

Para comenzar ¿Saben lo que significa morir? Por suerte nosotros somos católicos y no ateos, así que la palabra muerte va más allá que dejar este mundo. Si no que también abarca conocer el paraíso, y reunirse con Dios nuevamente.

Así que esa es la manera en la que quiero que vean mi partida, no es un adiós nada más es un hasta pronto.

Mamá, Papá. No hay palabras suficientes para agradecerles todo lo que han hecho por mi desde el momento que nací, gracias por brindarme un hogar y una familia con la que siempre pude contar. Gracias por su compresión, por sus regaños, por su esfuerzo, gracias por todo, no tienen idea de cuanto los amo, me llevó el mejor de los recuerdos con ustedes.

Hermano. Aunque casi siempre peleamos, te quiero como no tienes una idea, has sido el mejor hermano que he podido tener. Quiero que cumplas todos tus sueños, vas a ver que con dedicación puedes logar cualquier cosa que te propongas, te pido un favor demasiado grande, cuida a mis papás, no te enojes con ellos, demuéstrales el amor que les tienes multiplicado por dos (el mío y el tuyo).

Amigos del baile.  Ustedes han sido una segunda familia para mí, (Priscila, Alex, Iván, Luis, Diana, Jocelyn, Marlene, Paulina, Karen), gracias por formar parte de los mejores recuerdos que tengo en esta vida, bailar a un lado de ustedes ha sido un verdadero placer, gracias por su amistad.

Priscila. Sin duda alguna eres una de las mejores amigas que he tenido, te quiero demasiado, y en verdad espero que salgas en la universidad, ansiaba las ganas de algún día poder verte con aquella bata blanca que tanto añoras, pero desde allá arriba podré verte, y te aseguro que voy a sonreír al verte tan feliz.

Luis. Tu no podías faltar en una dedicatoria especial, sé que llevo poco tiempo conociéndote, pero me he dado cuenta de que eres una persona increíble, eres el único que ha logrado abrir mi corazón sin pretenderlo, me enseñaste uno de los lados más bonitos de la vida. Te quiero bastante, me habría encantando estar a tu lado muchos años más, aún lo estaré, pero ya no podrás verme. Quiero que hagas realidad todos tus sueños, tienes un potencial enorme que ni tú mismo te has dado cuenta, descúbrelo y explótalo al máximo.

Dulce. Qué decirte si eres sin duda la mejor persona que he conocido, cuento contigo para cualquier cosa, he conocido gracias a ti la amistad verdadera y pura, sin interés, solo amistad. Te quiero y quiero que logres absolutamente todo lo que te propongas.

Alejandro. Sabes que tenemos una conexión muy especial tú y yo, en verdad has sido uno de los pilares más importantes en esta etapa de la universidad, me hubiera encantado que fuera por más tiempo, quiero que te vaya muy bien en todos tus proyectos, sé que serás grande, te quiero muchísimo.

Eduardo. Aunque en este momento de mi vida no me hubiera gustado escribir tu nombre, tengo varias cosas que decirte, para comenzar gracias por contribuir a mi felicidad de manera indirecta por el poco tiempo que estuviste a mi lado. Aún cuando no lo estabas una parte de ti siempre permanecía conmigo. Con tan solo verte una parte de mi día mejoraba gradualmente. Sabes que te quiero, y una vez más gracias por formar parte de mi pequeño infinito.

Bueno, en general gracias a todos por compartir un tiempo de su vida conmigo, me hubiera encantado que fuera por mucho más tiempo, pero a veces creo que solo fue el suficiente.

En estos años, me he dado cuenta que solo las mejores personas se quedan en tu vida, y esas son ustedes “.

La carta para él, la tuve que escribir aparte para que solo él pudiera deleitarlo.

Amor mío.

No tienes idea de lo bien que me han sentado estos meses a un lado de ti, mi corazón es mucho más feliz y entusiasta. La idea de irme me parte el corazón en mil pedazos, el simple hecho de apartarme de tu lado me tiene preocupada todas las noches. Pero te amo, bien lo sabes, quiero que vivas tu vida, de la mejor manera, cumple tus sueños, aquellos de los que estábamos hablando en el parque, encuentra otro amor, enamórate de ella, y sean muy felices, que gran parte de tu felicidad, es una parte de la mía.

Cuando me extrañes, ve el cielo, busca la constelación de Orión y allí podrás verme.

Te amo por siempre.”

Y con esas dos cartas, tuve que despedirme de las personas más importantes a lo largo de mi vida, tantas palabras por decir y tan poco tiempo.

Lo único que podía hacer en estos días era disfrutar mi estadía al máximo.

Acerca del autor: Judith Martínez

Habrá quien abra tus sobres
y habrá quien lea tus letras.

Habrá quien te busque
y habrá quien te encuentre.

Y, lejos de todos,
habrá quien nunca te encuentre,
nunca te busque,
nunca te lea,
nunca te espere,
y siempre te inspire...

Judith Martínez

Habrá quien abra tus sobres
y habrá quien lea tus letras.

Habrá quien te busque
y habrá quien te encuentre.

Y, lejos de todos,
habrá quien nunca te encuentre,
nunca te busque,
nunca te lea,
nunca te espere,
y siempre te inspire...

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Comentarios

Romina Bayo Judith: la historia es buena, pero falta trabajo. Revisa los diálogos, utilizas mal la puntuación. El inicio, sus descripciones falta darle forma.
Hace 5 meses
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