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Crisis

Argumento

Cuando el exitoso empresario Carlos Santana invierte todo su dinero en trabajos de fácil índole que requieren publicar anuncios gratuitos vía internet, la familia cae por completo en apuros. Crisis económica y de ansiedad invaden por completo a la familia y es el momento en que se mantienen más unidos para salir adelante.

Trama

  1. Pérdida monetaria: Carlos hace un mal negocio. Quebranto económico.
  2. Enfrentar la crisis: le explica a la familia la condición en que se encuentra.
  3. Adoptar medidas: vende propiedades. Cancela servicios que no son indispensables.
  4. Afrontar las críticas: reciben comentarios de otras personas.
  5. Escuchar consejos: los amigos sugieren ideas. Proponen soluciones.
  6. Seguir adelante: Carlos hace caso omiso de los consejos. Sigue su ideal.

Esquema Riguroso

Empresario exitoso: 25 años de arduo trabajo por parte de un ingeniero en sistemas quien luego de sus estudios académicos decidió emprender su propio negocio que resultó ser su fuente primaria de ingreso y con el que ha podido mantener y apoyar a su familia.

Dinero fácil, la trampa: le ofrecen otra alternativa para momentos de crisis. Carlos la acepta. Pide préstamos bancarios. Pierde el dinero.

Ventas y sacrificios: venden propiedades para pagar deudas. Hacen una transición de autos lujosos a utilizar autobús público. No salen a restaurantes. Cancelan horarios de descanso.

Comentarios positivos y devastadores: se enfrentan a críticas sobre su situación. Muchos desconocen la situación y otros ofenden por la caída.

El plan: la familia se mantiene unida. Todos aportan para no perder lo que les queda. Idealizan plan de trabajo y lo llevan a cabo.

Consejos escuchados: amigos cercanos y familiares que conocen la pérdida monetaria sugieren alternativas en busca de la salida más razonable a su parecer. Al final Carlos se queda con su propio método y salen adelante.

Relato

Durante 25 años Carlos ha prosperado económicamente gracias a su visión emprendedora de negociante. Pasó de tener un pequeño ventorrillo donde vendía algunas verduras a poseer un supermercado. Sin embargo, la sociedad ofrecía dinero fácil vía internet y la visión tomó otro rumbo. Invirtió 2 millones de pesos y los recuperó en poco tiempo con el nuevo negocio. La ambición llevó a que invirtiese 4 millones más, y los perdió. Había invitado a todos sus hermanos, primos y amigos a que se unieran al proyecto y todos cayeron. El banco empezó a pasar factura. Las ventas cayeron. Se vio obligado a vender propiedades para cubrir los préstamos. No quedó vehículo en casa. Pese a que sus hijas fueron criadas con todos los privilegios, también tenían valores que hicieron que les naciera ayudar a sus padres en la crisis. Se cancelaron los servicios de internet y las niñas recurrieron a hacer sus tareas en centros de la comunidad. La pizza de cada jueves, se redujo a pizza cada 7 meses y nadie se quejó. Las cenas en restaurantes lujosos de la ciudad que solían realizarse cada lunes, fueron cambiadas por tostadas, tortas y jugos de los que Carlos vendía. La presión social aumentó. Las críticas sobre el futuro incierto eran devastadoras. ¿Las niñas dejarán la escuela y la universidad? ¿Cancelarán el seguro médico? ¿Venderán el negocio o intentarán repararlo?

Pese al bullying que sufrían las hijas de Carlos por ya no llegar en su BMW X5 azul que tantos piropos recibía, ellas se mantuvieron fuertes e hicieron caso omiso de los comentarios ofensivos. Sin embargo, los que desconocían la situación económica, alegaban que los vehículos habían sido vendidos para comprar otros más lujosos.

La familia Santana se dedicó por completo a recuperar el dinero perdido. Invirtieron en su negocio y las ventas empezaron a subir. Solían descansar los jueves pero tuvieron que cambiar esta rutina porque la situación no permitía ni un solo día de descanso. El señor y la señora Santana almorzaban lo que podían en el negocio, llegando incluso a pasar hambre por el escaso tiempo para almorzar. Sus hijas, llegaban de la escuela y ayudaban a trabajar. Nadie se detuvo.

Los amigos cercanos de Carlos no le prestaron dinero ni le ayudaron a saldar su deuda. Sin embargo, aconsejaron a su modo. Primero le dijeron que debía dejarles el negocio a sus hijas y a su esposa e irse del país a trabajar. Luego, que vendiera el negocio, pagara las deudas y buscara otro empleo. Llegaron a sugerir que las niñas debían casarse con extranjeros e irse a Estados Unidos. Y el más ilógico fue: emprenda la huida con su familia.

Encontraron la forma. No fueron 25 años de trabajo tirados a la basura y a pesar de todo el negocio salió a flote. Hasta el sol de hoy.

Acerca del autor: Angie Santana

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