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Condenada en el mismo día

De nuevo, atendiendo hombres y mujeres buscando emborracharse para poder escapar a una mejor versión de su realidad. De nuevo, las personas de siempre peleando a golpes. Mi turno acaba a las 9 como siempre así que me voy en cuanto suena la alarma de mi celular. Las mismas personas de cada día me rodean en la acera esperando a cruzar la calle. Y por supuesto, un impaciente va a la calle antes de tiempo y es atropellado para terminar su cadáver a varios metros en una posición grotesca, aunque no es de sorprenderse considerando que probablemente la mitad de su cuerpo esta destruido. Esto es casi deprimente y desesperante. Tengo un nudo en la garganta que hace mucho no puedo soltar. Al acercarme para intentar ayudar solo llego a ve como la vida se va lentamente de sus ojos. A veces pienso que se trata de la misma persona cada día.  Si yo hago lo mismo, ¿podré librarme de esta condena?
Cierto, debo comprar comida. Cereales, carnes, arroz y unos paquetes de comida chatarra, pasillos 6, 3 y 2, pongo en el mostrador la comida y la chica empieza a echarlo todo en las bolsas. Pero no tengo mi dinero, no me han pagado todavía. ¿Si muero de hambre, la angustia recuperará mi ansia de vivir en mis últimos momentos? Pago con la tarjeta quedando ya sin dinero mientras siento las clásicas miradas desagradables en mi espalda. Ya sé lo que viene en cuanto salga de la tienda. Quien sabe, talvez si me desangro en un callejón pueda ser incluso libre. Pronto me veo rodeada por un grupo de hombres apestosos a marihuana. Aunque huele más asqueroso de lo usual, también están ebrios. De nuevo, termino medio desnuda en un rincón, ¿acaso no les importa que pueda reconocerlos? Es como si no les importara, quizá pueden notar que ya mi mente esta casi rota por completo así que deducen que no me importa, por suerte no rompieron mi ropa así que puedo irme de forma tranquila. Me duele, como las cortadas en mis piernas, algunas personas me preguntan porque me dejo maltratar y fingen preocupación, pero no me podría importar menos, mientras camino por la calle veo parejas felices, familias tomadas de la mano. Si asesino a sus hijos y termino en prisión, ¿mi día a día podría cambiar radicalmente?
Al llegar a casa Zack está dormido luego de trabajar, a veces me pregunto si realmente intenta esperarme despierto al llegar de su trabajo. Tomo mi caja de cigarrillos y me siento en la ventana para que la peste no quede en la casa. Ya he vivido el mismo día una y otra vez por mucho tiempo.
¿Acaso es normal volverme indiferente a escenarios que debería ver como situaciones espantosas? ¿Estoy condenada a vivir el mismo entorno hasta que muera? No tengo un futuro esperándome. Y si lo tengo, no es nada brillante como alguna vez pensé que podría llegar a ser.
No me espera ningún futuro alegre si sigo en la misma vida de basurero constantemente y en este trabajo tan patético y mediocre. Pensé que estudiando diseño tendría una vida más alegre, aventurera, emocionante. O al menos una vida normal, según lo considerado por la gente. Quiero otra vida, quiero tener un motivo para sonreír, quiero estar alegre al llegar a casa cada día. ¡No quiero estar atrapada en un día repetitivo! No puedo soportar esto más. Es muy angustiante. Estoy tan sumida en mi mente que no me doy cuenta cuando las lágrimas comienzan a resbalar por mi rostro y apago el cigarro tirándolo a la basura. Es cuando siento los brazos de Zack rodearme y como besa mi cabeza.
-Perdón… Te desperté- Me disculpe intentando mantenerme  tranquila.
-Tranquila Rachel, todo está bien, te has cansado poco a poco, ¿verdad?- Me dijo con suavidad cosa que me sorprendió bastante. ¿Lo había notado?
-No sé qué hacer… No quiero estar atrapada en el mismo día para siempre..- Le dije.
-Mi amor, ¿Qué es lo que quieres cambiar?- Me pregunto recostándose en la pared a mi lado para poder verme.

Aurora Vargas Gonzalez

Amo:
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