Saltear al contenido principal

Un error maravilloso

Mi primer viaje, se suponía que debía ser emocionante, algo… nuevo, extraordinario. Algo que me marcaría para siempre, y lo hizo.
Tenía 13 años. Era el cumpleaños de mi sobrino, el hijo de mi hermana mayor, Paola, que en ese tiempo vivía en Monteagudo, departamento de chuquisaca. Nos dijo que vayamos, pero sólo Shirley , Alejandra, su bebé y yo pudimos ir. Ella nos envió dinero para los pasajes, nosotras no teníamos nada. Fuimos a la terminal a comprarlos, buscamos dónde vendieran pasajes a Sucre, el gran error de nuestras vidas. Subimos a la flota, nos acomodamos como pudimos, en dos asientos las cuatro. La vista de subida a las grandes montañas era sorprendentemente hermosa, al pasar por Samaipata , las montañas parecían árbol de Navidad , las luces de las cosas era los foquitos, no teníamos ni un celular para capturan ese precioso panorama. Horas después, pasamos por lugares sumamente oscuros, pero el cielo, esa noche, se manifestó en su más bella expresión.
-¡Mira!- le dije a Shirley.
Rápidamente volvió su mirada en dirección a mis ojos.
-wow…- quedó con la boca abierta.
Eran miles, millones, trillones, infinitas estrellas, sobre árboles, montañas, oscuridad. El cielo azul, no había espacio para ninguna estrella más. Por primera vez pude contemplar cuán hermoso pude ser mirar hacia arriba , sin importar que tan mal estén las cosas abajo. Jamás había visto algo como eso, fue maravilloso, el firmento es precioso.
Ya llegando a nuestro destino, empieza a hacer frío, pero no cualquiera frío, era es frío más frío que jamás había sentido, y no me llevé nada abrigador, ni siquiera una colcha, sólo tenía a Shirley, nos abrazamos para calentarnos una a la otra. Al rato Shirley me dice que estamos yendo a Sucre, y que Monteagudo está al otro lado de Chuquisaca, no le quise creer, no podía ser cierto.
Le preguntó a una señora, quien confirmó lo que me dijo Shirley, no podía ser cierto, esto no es real. Siento que me congelo, me abrazo a mí misma, estamos yendo a un lugar complemetamente desconocido, sin dinero, sin nadie que nos conozca ¿qué vamos a hacer?. No podía más, me puse a llorar, preguntándome dónde estaba Dios en un momento como éste. ¿Por qué nos dejó solas?.
Al llegar allá buscamos a Paola, pero era inútil, ella estaba en la terminal de Monteagudo buscandonos a nosotras. Nos abrigamos con lo único que teníamos, no teníamos dinero ni para el desyuno, buscamos manera decontactarnos con Paola, Alejandra la llamó, diciéndole que no la encontramos, Paola la terminó tratando por haberse ido a Sucre.
Pasaron horas, teníamos hambre, sueño, no sabíamos que hacer. Una chica se nos acerca preguntando si éramos las cuñadas de Jairo, le dijimos que sí, era el marido de Paola. Nos llevó a su casa, nos dio comida, nos sacó a pasear. Me sorprendí como es que Dios  actúa en maneras tan maravillosas, sabía que ella nos iría a buscar, nos daría comida, o sea Él nunca falla. Llegó la hora de irnos, fuimos nuevamente a la terminal, nos despedimos agrandeciendole muchísimo. Llegamos a Monteagudo, esta vez si era Monteagudo. Ahí nos estaba esperando mi Paola. o es precioso. La creación de Dios es prefecta. Llegó la hora de irnos, fuimos nuevamente a la terminal, nos despedimos agrandeciendole muchísimo. Llegamos a Monteagudo, esta vez si era Monteagudo. Ahí nos estaba esperando mi Paola.

No importa al lugar al que vayamos, ni en las circunstancias que estemos. Siempre, siempre hay alguien esperándonos.

Leer más
Volver arriba