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Carta a un antiguo conocido

Querido no tan Extraño:

Durante los últimos años no he dejado de pensar en ti, aunque suene loco admitirlo. Quizás, es por la extraña conexión que siento entre nosotros. Esa conexión que me provoca sentirme cómoda a tu lado y ahora que nos hemos vuelto a rencontrar, me doy cuenta de que nunca se ha desvanecido.

Se que pensarás, los años han pasado y efectivamente 5 años nos separan. Tiempo que he pasado acompañada con mi soledad. Ella, que siempre estuvo en la sombre esperando que mi cobardía fuera mayor y no pudiera acercarme a ti y que ahora, cinco años después, teme por su permanencia y recurre a susurrarme al odio que quizás tú has cambiando, pero tu mirada me dice que no, que todavía vive en ti ese hombre gentil y bueno que hace latir mi corazón cuando lo mira.

Perdona mi torpeza al escribirte, pero, nunca supe como acercarme a ti, como lograr que me dejaras de ver como una amiga o quizás menos de ello, como una simple compañera de clase. Hoy quiero que veas la mujer en mí, la que ha se ha construido a través de los años, la que le ha perdido el miedo a la gente y que disfruta la vida al máximo sin ponerse obstáculos ni limitaciones.

Esa mujer, que te ha visto crecer a través de fotos y que ha celebrado tus triunfos como si fueran suyos. Esa, que ya se cansó de ser una simple espectadora y conformarse con la débil interacción de un “Me gusta” en redes sociales. Esa mujer, hoy te invita formalmente a formar parte de su vida, que te da la oportunidad de conocerla mediante estas palabras. Palabras llenas de sueño y amor, que pretende espantar a mi soledad.

Si usted caballero, está dispuesto a unir una parte de su vida conmigo, yo prometo hacerlo tan feliz como usted me lo permita y compartir con usted mis pensamientos más profundos a través de mis letras, si de lo contrario, mi imaginación me ha llevado a malinterpretada su mirada, tranquilo, un silencio bastará para saber que debo retirarme y seguir como una simple espectadora.

 

Se despide, anhelando ser suya

Su excompañera

PD 1: Si duda de mis palabras, hay una foto juntos donde no pude ocultar mis sentimientos.

PD 2: Si mis palabras lo sonrojan, no se sienta obligado a salir conmigo, el problema no sería con usted, si no con el cabrón de Cupido que varias flechas han desperdiciado

PD3: De esas flechas desperdiciadas, la única que sigue clavada es la tuya.

 

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