Carta a un Amigo (Eduardo Burgos)

Hola Eduardo, gran amigo y colega mío. Es verdaderamente para mí un honor, poder redactarte esta carta. He leído la tuya, aquí en el lugar donde vacío las cargas que agobian mi corazón, a través de las letras.

Antes de darme cuenta que escribías para mí, ya tenía planeado escribirte a ti. Y es que los amigos verdaderos siempre conectan a través de la distancia, sin importar el tiempo.

Estoy sentado en mi escritorio, a la luz blanca y cálida de mi lámpara de mesa. Con el alma acariciada por las notas solemnes y dulces de un majestuoso chelo. Sabes que amo este tipo de música para inspirarme al escribir.

Eduardo, el encierro de esta cuarentena, a veces es cruel, pero he tenido que acostumbrarme.

¿Recuerdas aquella conversación los dos, desnudando el alma y siendo tan espontáneos como si nos conociéramos de toda la vida, en Guadalajara? … Pues, debo decirte amigo que, desde entonces, las cosas no han salido tan bien.

Estoy siendo procesado por fiscalía. Porque aquella chica de la que tanto te hablé, con quien perdí a mi bebé. Me acusó de maltrato físico y psicológico, luego de enterarme que me era infiel con quien creí que era mi mejor amigo desde la infancia. Ya te imaginarás cuánto tiemblo y cuántas lágrimas corren en estos momentos por mis mejillas mientras escribo esta carta.

Amigo ¿Sabes cómo me siento? ¡Me siento hecho mierda!… Y confieso que tengo mucho miedo. Hay días que tengo las energías suficientes para vivir y hay muchos otros en los que ni siquiera me siento capaz de ponerme en pie y dar un paso después del otro. En el pecho siento una angustia que corroe mis huesos, un vacío que no puede ocupar ni el vasto e infinito universo. Un insoportable dolor, que solo aguanto porque aprendí a vivir en el infierno. Son muy duras palabras, pero es así como siento. Aunque muero por dentro, mi fornido y esbelto cuerpo, me hace parecer invencible por fuera.

Hasta antes de la cuarentena, estaba firmando cada 15 y 30 de cada mes en la personería de la policía nacional. Nadie sabe de esto, excepto mi madre y ahora tú. Y si no he querido que nadie lo sepa, es porque estoy seguro que me señalarían sin siquiera conocerme. Y es que, tampoco quiero que sientan lástima por mí.

Sé que mientras me lees, ya puedes haber pensado en lo que voy a decirte… Me enteré que, el bebé que perdí, no murió por causa natural. Y esto, mi amigo, es a lo que llamo vivir en el infierno. Lo que más golpea mi alma.

Me dieron seis meses para investigación, la cual inició el 30 de noviembre del año pasado.

Hasta el momento, no se pudo probar violencia física, más ahora me culpan de serios daños psicológicos, y esto en mi país, es aún peor visto que los daños físicos.

A finales de mayo se cumplen los seis meses de investigación.

¿Que mi vida es normal? Para nada amigo. El universo parece estar preparando algo muy grande para mí. O al menos, eso quiero creer.

A veces tengo dudas de que pueda salir libre de todo esto, pero al menos mi abogado y otras muchas personas allegadas a la familia, han estado metiendo su mano. Han realizado peritajes por parte de la Ciudad Judicial a mi persona. El psicólogo forense y la trabajadora social me han hallado inocente.

Me han dado esperanzas de una medida llamada “Suspensión de la pena”, la cual consta de integrarme a un programa durante un año y si cumplo con todo lo estipulado por el juez, no tendré mancha alguna en mi expediente. Sin embargo, amigo, quisiera a veces enfrentar el juicio para que ni siquiera se pueda pensar que hice todo de lo que se me acusa. Pero, el control de todo, lo tiene mi Dios. Y no me ha dejado, de esto estoy seguro.

Esta paralización de todo dentro del país, me demuestra que Él ya elaboró un plan y a mí, solo me toca confiar.

Amigo mío, eres un gran hombre y Dios así lo ha visto. Ambos venceremos todas las pruebas y cuando lo hagamos, volveremos a encontrarnos para tener una extensa charla, disfrutando una espumosa y refrescante cerveza.

 

Dhierich Jarwell Valderrama

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Dhierich Jarwell Valderrama Núñez
Author: Dhierich Jarwell Valderrama Núñez

Vive el hoy. Mañana no es vida.

Dhierich Jarwell Valderrama Núñez

Vive el hoy. Mañana no es vida.

Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. burgos2099

    Dhierich, amigo, por un momento volví a aquella noche en Guadalajara esbozando una gran sonrisa. No deja de dolerme cuanto me cuentas, pero tu razón de esperanza es por completo cierta. Dios provee de consuelo y fuerza para cada uno en un nivel más allá del que siquiera podemos imaginar. El equilibrio es cuestión de tiempo. Seguro que con tu gran calidad humana, Dhierich, llegarás a buena orilla. Te envío un caluroso abrazo.

    1. De verdad muchas gracias, amigo. Estoy esperando ansioso ese día en el que podamos estrechar la mano y darnos un fuerte abrazo. Dios proveerá, Dios cumplirá, Dios sanará. Nos toca esperar confiados en Él.

  2. arianysdelc

    Me has sacado mis lágrimas… Dios está al control de tu situación…

  3. Dhierich… hermano…

    Me duele todo lo que estás pasando. Sé que eres un hombre bueno y noble. Estoy seguro que la verdad saldrá a la luz y nuevamente sonreirás; como aquél encuentro en Guadalajara.

    ¡Fuerza hermano!

    Mis oraciones están contigo.

    1. Hola hermano, que gusto poder leer esto. Gracias por tus buenos deseos. También gracias por tenerme en tus oraciones. Espero pronto volver a reunirnos, confío en Dios que así será.

  4. romina

    Muy bien llevado. EL inicio es algo lento y quitaría algunas líneas, pero luego el ritmo, la emoción y conexión, MUY BIEN:

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