CARTA A MI PRINCESA

El día se pinta de colores, en la inmensidad del cielo azul posa una nube blanca formando una silueta tuya.

Soy un deambulante trivial en este sendero. No sé si te conocía, pero estoy seguro que te vi. Te acercabas a más como la luna, engendrando luz a la fría oscuridad.

El sonido del viento, del río y el dulce cantar del Jilguero creaban una melodía perfecta para tu pasarela. Tus cabellos jugueteaban cubriendo tu rostro angelical al ritmo de tu sutil caminar. Tus ojos brillaban como el rocío con la primera luz del sol.

La esencia del jazmín aromatizaba el ambiente. Entonces, como aquí el águila feroz y hambriento me aventuro a tu mundo. Feroz porque eras tú, y hambriento por que tú guardabas el significado del amor.

Me perdí en tus ojos, tu mirada penetra mi corazón. URPICHALLAY, soy un guerrero rendido a tus pies. Solamente tengo fuerzas para pedirte que seas mi eterna COMPAÑERA.

0

Deja una respuesta

5 × 2 =