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Camuflada entre las labores

Encendere las brillantes luces de esta sala, son como pequeños soles justo encima de mi cabeza..

Ahora si, puedo ver con claridad. Me gusta este lugar, aunque el ambiente es puro trabajo, de vez en cuando escucho desde aquí las carcajadas de algunas compañeras  muy joviales atendiendo a con los clientes.

Hay mucho por hacer pero no puedo dejar de pensar en lo que quisiera escribir y todo lo que en las noches me ronda la cabeza.

Entre las carpetas y los jeans durante el día divagan frases que vienen y van, y no logro escribirlas al momento que aparecen, todo el tiempo estamos en un trajín de morosos y cartera, de pagos y recibos, pero me gusta, es cálido y a la vez es como si te sentaras a contemplar como actúa una jauría de lobas.

He estado con muchas ganas de volver a escribir y contarte todo lo que me esta pasado, en este momento la música esta suave, eventualmente suenan este tipo de canciones en otro idioma, aquí todos son muy provinciales, pocos son los desiguales que escuchan otra clase de música. A esta hora la mitad del personal esta en sus hogares en su pequeño descanso de medio día.

El lugar es grande, muy luminoso, y tiene un aroma como agridulce que impregna la calle entera, antes de entrar puedes sentir el olor a ambientador, todo el día suenan los teléfonos, la música tropical y latina que esta de moda, los aires acondicionados hacen que llegues a casa con un ronroneo en los oídos algo molesto, y a los lejos en cualquier sala que estés, puedes escuchar el cliqueo de las fichas de los ganchos de ropa, verde talla L, rosado talla M y azul talla S.

Los días se van volando en este corre corre, tanto que cuando vas a ver el calendario de repente ya es marzo y parece que ayer fue noche vieja..

A veces llego a casa con la cabeza hecha un ocho, no se como le hago, si supieran lo mala que siempre fui para los números y todos los clientes se llaman números, todos los pagos son números, los morosos son numero, y la materia que siempre suspendí fueron las matemáticas… Pero es importante aprender a acomodarse a lo que nos toca vivir o aprender, y me gusta lo que he ido aprendiendo en estos meses, eso si, algo que me encanta es escuchar los billetes al ser contados, el choque del papel con los dedos y de un billete con otro…

Es hora de dejarte, han regresado los compañero del otro turno y se supone debía estar haciendo un millón de cosas que hay por hacer. Hasta pronto!

Acerca del autor: Estefania Montoya
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