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CAFÉ CON MI PADRE

Dormía plácidamente hasta que la vibración de mi celular me despertó. Inmediatamente revisé mi celular, pensando que era algún mensaje de mamá o mis amigos. Mi cara de sorprendida era de esperarse. Me levanté y corrí hacia la ventana de mi habitación. El ambiente cálido de la ciudad acompañado del silencio me transmitía serenidad. Sin embargo, mi emoción por aquel mensaje me descontrolaba totalmente.

No era cualquier persona por quien estaba nerviosa, era papá. Tenía la certeza de que era el momento para aclarar muchos de sus errores conmigo.

Así que me duché para luego ponerme una ropa fresca. Antes de salir de casa le dejé una nota a mamá, diciéndole que el señor que me había abandonado desde pequeña, quería hablar conmigo.

Mis manos estaban muy heladas como si estuviera en Alaska. Nada me detenía, solo caminaba y caminaba. Al llegar a la cafetería donde habíamos acordado, me detuve. Ahí sentado estaba aquel individuo que por tanto tiempo había echado de menos.

No sabía si sonreír o llorar, quedarme ahí, o ir hacia aquel asiento. Comencé a dar pasos muy lentos. De pronto ya me encontraba en frente de él.

– ¡Hola señor Henry! – dije con una voz entrecortada, mientras inmensas lágrimas rodaban sobre mis mejillas.

– Me alegra que vinieras. Toma asiento…

– ¿Estás bien? – Pregunté mirándolo fijamente.

– Sé que no he sido el padre que mereces, hija mía, – expresándose muy arrepentido por sus acciones –. Lamento no haber ido al hospital a recibirte en mis brazos, cuando naciste. ¡Soy un cobarde! – bajó la mirada con una gran tristeza.

– Todos cometemos errores y… – no pude hablar más, mi cara estaba envuelta en lágrimas.

– No llores, sé que no merezco ni tus lágrimas, – tomó mi mano – tampoco tu perdón.

– Mamá me dijo que cuando te enteraste que estaba esperando un bebé, – sentía sus manos temblar – le diste dinero para que me abortara.

– No sabía lo que hacía, era apenas un muchacho fiestero. Cuando conocí a tu madre tenía apenas 19 años. Sé que no hay justificación por haberte negado y abandonado cuando apenas eras una bebé de días de nacida, – con una de sus manos acariciaba mi rostro –. De verdad, lamento mucho haberme perdido tus primeros pasos, tu primer cumpleaños, tu primer 10 en la escuela, tu fiesta de 15 años, tu graduación del colegio, todas tus alegrías, tus logros, simplemente todo, – sus ojos se hicieron rojos y volvieron a llorar.

– ¿Por qué no me buscaste antes?, siempre te espero, mientras le cuento a la luna la falta que me haces, pero nunca llegas, – aprieto mis manos de la rabia – mi abuelo es el que me consuela. Él se ha portado como un padre. Me ha dado tanto amor. Él me salvó del abismo en que me dejaste…

— Quiero remediar mi error, por favor, déjame quererte –. El viento movía los churros que embellecen su cabeza.

– Es que no entiendes, – tomé un sorbo del café que me tenía listo mi padre antes de llegar a la cafetería y proseguí – ya soy grande! Ya no soy la niñita de 5 años que creía que su padre solo estaba en un viaje. No te imaginas el dolor que me has causado todo este tiempo. Dos meses antes de mis 15 años, recibí tu visita inesperada. Me dijiste que te presentarías ese día como mi padre ante todos. Nunca llegaste. Se supone, que ese sería mi regalo. Cuando me tocó bailar el vals, mi abuelo lo hizo en tu lugar. – Las lágrimas volvieron a mi rostro.

– ¡Lo siento!, lo volveré a decir todas las veces que sea posible. Deseo que algún día borres ese rencor que guardas en tu interior – se levantó a darme un abrazo.

– ¿Qué haces? – dije temblando. No me sentía preparada para abrazarlo, nunca lo había hecho.

– Dame un abrazo. ¡Seré tu padre de ahora en adelante!, – lo abracé, dejándome llevar.

– ¡No me vuelvas a abandonar!, porque no lo resistiría. A pesar de tu ausencia siempre te he extrañado –. Lo abracé como si fuera la última vez que lo vería.

– ¿Soy un tonto! ¡Perdóname! – dijo mientras me daba un beso en la frente

Luego de ese abrazo sincero, supe que vendrían grandes aventuras con mi padre…

 

 

 

Acerca del autor: Erika Morales

Soy una chica risueña, que ama leer y escribir, de esa forma me traslado a otra realidad en donde soy muy feliz..
❤📚
19 años🎉 - Ecuador 💛💙❤

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Erika Morales

Soy una chica risueña, que ama leer y escribir, de esa forma me traslado a otra realidad en donde soy muy feliz..
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