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Ausente pero presente

Mi estudio no solamente huele a soledad, tambien se siente. Sobre todo este mes de celebración navideña. Y aunque no se parece nada a la inmensa casa donde pasé mi infancia y adolescencia, cada rincón tiene la fragancia de cada uno de los miembros de mi familia ausente que tanto extraño. Las paredes están llenas de recuerdos con espejos y fotografías, los muebles con objetos con memoria. El agua hirviendo con cáscaras de naranja y palitos de canela desprende un aroma que me hace volver a un pasado ilusorio, a la casa de mi madre.

En la habitación hay dos mecedoras antiguas de fierro macizo; en una descansa callado el Shamisen que oculta su tristeza por la ausencia de los dedos que alguna vez lo hacieron cantar. La otra es la mía, donde sentada contemplo las cosas que hacen volar mi imaginación hasta el punto preciso que marca cada imagen sobre la pared. Frente a mí, esta la foto familiar que describe la última navidad que pasamos juntos. Justo en medio del grupo está mi madre. Mujer fuerte, guerrera, valiente, trabajadora que sacó a sus hijos adelante sola por quedar viuda muy joven. Motivadora, llevo conmigo su frase favorite: “si quieres triunfar, sacrifica lo que sea necesario para lograrlo, nada es fácil pero no te des por vencida”.

Mi hermano mayor a su derecha, siempre tan bromista. Aunque nos proponemos estar prevenidos para su próxima ocurrencia, todos caemos rendidos sin misericordia. Amiguero, pachanguero, hiperactivo, noble y muy trabajador. De joven su recámara era un desastre, nadie creería que ahora tan organizado algún día su cuarto era una vergüenza. Ropa regada por todos lados, con las botas se tropezaba uno al entrar a sus “aposentos privados”. Las paredes vacías y un desorden descomunal que a veces ni él encontraba lo que buscaba.

Sentados al frente, están mis hermanos menores. Mi hermana de caracter fuerte, gritona y mandona. Siempre preocupada por estar a la moda. Al pie de su cama que se encuentra en el centro de la habitación y contra la pared un altero de cajas con zapatos muy bien ordenados por color y por temporada. Enseguida de los zapatos una cómoda de varios cajones donde guarda parte de su ropa, inmediato a la cómoda un tocador de luna redonda y repleta de todos los maquillajes habidos y por haber, brochas, peines y cepillos para el cabello de todos tamaños, formas y colores. En el rincón al lado izquierdo de su cama, un pequeño altar con imágenes religiosas. Encima de la mesa de noche una lamparita y su rosario que aún reza todas las noches. Al lado derecho está la entrada a esa zona tan prohibida que a menos que tuvieramos su permiso, contabamos con el privilegio de entrar. De las paredes cuelgan todo tipo de collares y gargantillas, pañoletas, mascadas y bufandas.

Un excelente artista es mi hermano el menor. Silencioso y retraído pero un genio en el arte de la música y el dibujo. Su habitación de muy dificil acceso por la gran cantidad de artículos de dibujo y pintura, de instrumentos musicales, de libros y de proyectos en marcha. El gusto y costumbre por la lectura lo han hecho un fantástico editor. Su frace favorita “es más barato leer que viajar”.

Regreso al presente y veo recargada en la pared mi guitarra compañera de muchos años que junto con la de mi hermano en su momento sus cuerdas cantaron a dúo. La pared del lado izquierdo cubierta con libreros alimentados con novelas, biografías y relatos. Al centro, la puerta de vidrio que da al balcón donde a veces paso las tardes tratando de hacer hablar el silenciado Shemisen para que acompañe al Koto y a la guitarra. A la derecha, una mesa con diversas funciones; escritorio cuando escribo y comedor cuando como. Y de la pared cuelgan un ukulele y mi más reciente adquisición: Un instrumento musical folclórico de Ucrania llamado Bandura que no tengo idea cómo se toca pero me encantó cuando vi que alguien lo pulsaba con destreza produciendo bellas melodías. En un rincón al fondo del estudio se encuentra la entrada al baño, y enseguida un diminuto closet que guarda un recuerdo lejano de mi padre; un típico gabán mexicano que me regaló cuando era niña y cuido con la idolatría que le tengo a su memoria.

Mi casa, mi hogar aunque ausente sigue presente.

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