Asilo de ancianos Beit Avot

Otro domingo más en mi vida, Estaba en el año de 1995 en donde el nerviosismo se apoderaba de los Ecuatorianos se ponía en marcha un plan para desalojar a militares peruanos que construyeron un helipuerto en la cordillera del Cóndor estallando la guerra entre Ecuador y Perú “la Guerra del Cenepa” mientras yo veo pasar las visitas al asilo de ancianos “BEIT AVOT”, era un desfile de rostros después de la celebración de Rosh Hashana (nuevo año Judío).

Al otro lado de la puerta que da al jardín se escuchaba música de acordeón, La reunión en la sinagoga estaba por terminar se escuchaba algarabía y seguro algunos se animaron hasta bailar, yo mientras tanto como acompañante agenciosa acomodaba las sillas en el jardín , mientras Gustavo (el conserje ) regaba las plantas para que se vean frescas y hermosas, Era la hora de mi retiro con don Saúl )un anciano Rumano sobreviviente de la segunda guerra mundial), lo transferí de una silla normal a la silla de ruedas y baje por la rampa, esos pocos metros de pasillo soplaba el viento y en mi lado izquierdo había unas sombras formadas de sabanas que se tendían para secar y la poca iluminación que lo rodeaba.

Entramos al ascensor ya que el Edificio de 4 pisos fue habilitado para extender el refugio de memorias de dolor y abandono. Entre bruscamente empujando la silla de ruedas, porque tenía que llegar a la habitación de don Saúl para embellecerlo pues el Rabino siempre pasaba a saludarlo. En el ascensor me encontré con una de las cocineras que me pidieron bajar más tarde al comedor de los ancianos para recoger la cena de mi protegido.

Súbitamente cayeron gotas  de lluvia y recordé que deje dos pares de zapatos de don Saúl en la azotea y de inmediato mi juventud me dejaba que suba las gradas con rapidez, mientras subía un piso escuche música de Mozart  en la habitación de la dulce Sra. Levy (que después de años me obsequio todos sus LPs originales de música Clásica y los tengo como tesoros en mi casa), corrí en la extensa azotea mientras a lo lejos se escuchaba truenos y el paisaje que se mira en un día de sol se había esfumado por completo solo quedaron rayos y nubes negras,  baje los zapatos antes de que se mojaran y llegue cuando estaba el Rabino conversando con mi protegido.

Me unía a esos ancianos la incertidumbre, el hambre, el buscar un refugio que debieron haber pasado ellos, pues yo estaba enclaustrada mientras miraba por televisión tantos soldados que dejaron su sangre en la batalla..  

¡Esa etapa fue fantástica ¡ Aprendí mucho de la vida a pesar de las perdidas humanas y dificultades económicas que el país pasaba , pues estaba desempeñándome en mi primer empleo formal después de tantos remedos que hacía desde mi niñez.

merymeneses7
Author: merymeneses7

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Relee el PG y en el libro el capítulo sobre Marco temporal.

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