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ACCIDENTE

En retrospectiva, Andy nunca pensó que algo así le sucedería, había visto demasiadas películas y series como para saber que esas cosas no podían suceder, y sobre todo. Que no eran reales

Pero ahora, sus jóvenes ojos contemplaban el féretro del quien alguna vez fue un conocido escritor

La gente no lo prestaba demasiada atención ¿Porque tendrían que hacerlo? No era nadie para la familia, aunque lo fuera. Todos estaban demasiado ocupados en terminar con la ceremonia de una vez, en la que más de uno, sin miramiento alguno, revisaba exasperado su reloj

Nadie quería a Frederick, no después de su brillante trayectoria en el mundo del alcoholismo. Excepto su esposa, claro, ella no lo admitirá públicamente a los cuatro vientos. Frederick la había hecho demasiado infeliz en sus últimos años

Al menos así se obliga recordar Anna cada vez que las lágrimas amenazaban con salir

          Ahora, la señora de nuestro querido Frederick dirá unas palabras – dijo el cura dirigiendo su mirada a la cansada mujer

Anna avanzo con cautela, analizando a cada paso como empezar, como despedirse oficialmente del quien alguna vez fue el amor de su vida

          Frederick fue siempre una persona alegre, tenia problemas – sus palabras se entremezclaban con los recuerdos, que aunque no quisiera admitir. No eran del todo malos – pero siempre ha sabido sobreponerse. Aun recuerdo cuando nos conocimos, escribía tan hermoso…. – Era mas difícil de lo que pensaba, antes de que las lágrimas la dominaran, Anna salió apresurada del velorio

A nadie le impresiono aquello, después de todo, las lágrimas eran algo normal en los velorios, aun así Andy, que hasta entonces había mantenido la cabeza baja, culpable por cosas que solo el sabia, salió nervioso a buscar a la viuda

La observo en una banca a fuera de la iglesia,  el cielo estaba gris y el viento se deslizaba tenuemente por sus mejillas. Sin musitar palabra, Andy se sentó a su lado

          Hmm…. Me llamo Andreu Laín y….

          Se quien eres, si es por el seguro, mi abogado se contactara contigo – dijo ásperamente Anna mientras se calmaba

          No… su esposo, cuando tuvimos el accidente me pidió algo, el…

          Si fue alcohol, ya lo sabia

          No… el me dio una carta

          ¿Cómo?

          Si… cuando chocamos yo llame a la ambulancia inmediatamente. Pero mientras lo esperaba oí a su marido murmurar algo, creí que solo estaba delirando hasta que saco un papel del bolsillo – dijo Andy metiendo la mano en el bolsillo del saco

          ¿Qué es eso?

          Es para usted, no la leí lo juro. Su marido me pidió desesperadamente que se las diera

Anna contemplaba el papel que tenía en las manos, estaba arrugado y con manchas de algún líquido transparente. Dándole una mirada furtiva al muchacho, Anna abrió el papel

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< DE NUEVO >

Pongamos que por una vez, al cruzarnos por la calle, no fingimos ser extraños y que el rencor y la decepción no se hacen visibles en nuestras caras. Que el orgullo no silencia nuestras conciencias y que dejamos de aparentar que hemos pasado página

Pongamos que de nuestros labios nunca salieron aquellas palabras de reproche, ni aquel portazo puso fin a la pelea. Que no colgué tus llamadas, ni rompiste mis fotos, que no pasé las tardes tirado en la cama, ni lloraron tus ojos.

Pongamos que aquella noche nos quedamos en casa, que yo no bailé con aquella chica y tú no te dejaste invitar a una copa, que yo no me puse celoso y tú no la llamaste «zorra». Pongamos que en nuestros vasos sólo había Coca Cola.

Pongamos que fui más atento contigo, que cada día te recordaba lo guapa que estabas, que me daba cuenta cuando ibas a la peluquería y te acompañaba a comprar con una sonrisa.

Pongamos que fuiste más paciente conmigo, que dejabas que en el coche pusiera la música que me gustaba, que venías a verme a los partidos y no te importaba que pasara las tardes de sábado en el bar con mis amigos.

Pongamos que no te pedí salir y nunca nos dimos aquel beso, que no te hice ningún regalo, que no me guiñaste el ojo, ni te cogí de la mano, que no hubo sonrisas, ni caricias, ni complicidad, ni afecto. Pongamos que en aquel parque, aquella tarde, sólo paseamos.

Y así, mejorando lo que nos acercó primero y borrando lo que nos ha alejado luego, te propongo que olvidemos nuestra historia y dejemos crecer el amor de cero, para que queden sólo los buenos recuerdos… pongamos que lo intentamos de nuevo.

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Anna, con las lágrimas manchando el papel volvió la vista al muchacho que se levantaba

          No estaba borracho cuando chocamos, en el auto no había alcohol, fui yo el que había bebido… Lo siento

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